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Un año y medio de cárcel a un preso por introducir droga en la prisión

En el interior de su cuerpo llevaba un preservativo que contenía dos bolas de hachís y un envoltorio con heroína
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Un interno de la prisión de Tarragona que intentó introducir droga en el centro penitenciario ha sido condenado ahora a un año y medio de cárcel y a pagar una multa de 400 euros, según la sentencia dictada por la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Tarragona. La pena es fruto del acuerdo al que llegaron el fiscal y la abogada defensora antes de la celebración de la vista oral. Se le ha apreciado la atenuante de drogadicción.

El acusado, Javier M.S., se encontraba cumpliendo una condena privativa de libertad en el centro penitenciario de Tarragona por orden del Juzgado de lo Penal número 2 de Reus. El incidente se produjo sobre las tres de la tarde del 6 de febrero de 2013, cuando el interno regresaba a la cárcel después de disfrutar de un permiso.

En el momento del reingreso, el acusado, «con clara intención de facilitar el consumo de sustancias estupefacientes en el interior de la prisión», portaba en el interior de su cuerpo un preservativo. Contenía dos bellotas de sustancia vegetal prensada –aparentemente hachís– y un envoltorio con una sustancia en polvo –supuestamente heroína–.

Las mencionadas sustancias fueron entregadas voluntariamente por el acusado a los dos funcionarios de prisión, quienes tenían instrucciones internas de efectuar pruebas radiológicas y fisiológicas al acusado ante la sospecha de que el mismo pudiera estar introduciendo droga en la prisión.

 

Análisis

Los análisis de las sustancias confirmaron que se trataba de hachís –10,19 gramos– de una pureza de 10,4 por ciento, con un valor en el mercado ilícito de 61 euros. La otra pieza eran 4,22 gramos de heroína de gran pureza –un 85,5 por ciento–, cuyo valor era de 660 euros.

El acusado entregó las sustancias a los funcionarios tras ser conducido por estos al habitáculo del establecimiento penitenciario destinado a tales fines para evitar la introducción de sustancias ilegales desde el exterior.

El procesado, de 43 años, es consumidor de drogas de larga evolución, concretamente heroína y cocaína. Estaba sometido a tratamiento con metadona, si bien lo abandonó al ingresar en prisión, siguiendo en la actualidad un programa motivacional de toxicomanías en el centro.

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