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Un bloque de TGN convive con aguas fecales desde hace 4 meses

Una de las viviendas del barri de ponent sufre un siniestro del que nadie toma cuentas

Soraya Rodríguez

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Las aguas fecales se extienden por el edificio.   FOTO: cedida

Las aguas fecales se extienden por el edificio. FOTO: cedida

El pasado 9 de junio uno de los pisos del bloque 9 de Riu Clar sufrió la rotura de una de las bajantes de aguas fecales. «El piso y el rellano se llenaron de agua sucia que se filtra al piso de abajo», exclama Lola García, presidenta de la comunidad de vecinos. El hedor de las aguas inunda el domicilio y el edificio en general. La situación es extrema, pues varias tomas eléctricas de la escalera se vieron dañadas, poniendo en peligro a los vecinos.

«La situación es desesperante. La vecina de abajo ha tenido que cortar la luz porque las cajetillas eléctricas están húmedas y son muy peligrosas. Se alimenta de latas de conserva. Ha habido resbalones de señoras mayores en los rellanos. No aguantamos más», se quejan las vecinas. La comunidad se ha visto obligada a cerrar la llave general del agua y a usarla sólo cuando es imprescindible, ya que al abrirla el caos empieza de nuevo. También se han formado plagas de cucarachas por causa de las heces. 

El piso, el cual sufrió unas reformas semanas antes del siniestro, llevaba deshabitado desde hacía semanas. El mismo día del escape de agua se presentaron en el lugar la policía local y los bomberos, pero no pudieron resolver el asunto, pues antes de actuar en cualquier vivienda los propietarios deben estar informados. 

Días más tarde, ante la tardanza de la Administración de Fincas para localizar a los propietarios del piso en cuestión, la presidenta de la comunidad consiguió averiguar de quién se trataba, siendo una empresa privada, a la que reclamó una solución urgente sin obtener respuesta alguna. 

En vista de la situación, la comunidad decidió dirigirse al Ayuntamiento a principios de julio, solicitando una inspección urgente. El Ayuntamiento les indicó que se trata de un problema entre particulares sobre el cual no tiene competencia. Ante ello, decidieron llevar el asunto por vía judicial denunciando al propietario y solicitando, el 17 de septiembre, una medida cautelar consistente en la entrada al domicilio, es decir, una orden judicial para, al menos, estar autorizados a tirar la puerta abajo y que el seguro de la comunidad solucione la rotura.

A día de hoy, los vecinos del bloque siguen sin obtener noticias y se encuentran a la espera de la orden judicial que les permitirá entrar en la vivienda y solucionar el desastre.

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