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Un enfermero de hemodinámica podría trabajar 133 horas semanales

Los profesionales de Sagessa que cubran el turno de tarde sumarán a las 35 horas presenciales otras 98 de guardia
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Una imagen de la unidad de hemodinámica. Foto: Lluís Milián

Una imagen de la unidad de hemodinámica. Foto: Lluís Milián

La ampliación del horario de funcionamiento de la unidad de hemodinámica del hospital Joan XXIII de Tarragona ha provocado las primeras quejas por parte de los profesionales. La composición del personal que conforma esta unidad está creando malestar entre los miembros de ésta, que protestan por el trato desfavorable que reciben los trabajadores que pertenecen a Sagessa (hospital Sant Joan de Reus) en comparación a los del ICS (Institut Català de Salut, Joan XXIII). Así, el hecho de que la ampliación del funcionamento de la unidad no se haya visto acompañada de un incremento en el número de personal puede provocar situaciones realmente esperpénticas, como que un enfermero de dicha unidad pueda llegar a trabajar hasta 133 horas en una semana.

Jordi Mateo, miembro de la Asociación Española de Enfermería en Cardiología, sección hemodinámica, lleva desde 2003 en la unidad del Joan XXIII. Ayer, su turno empezaba a las 3 de la tarde y finalizaba a las 10 de la noche, pero su compañera de Sagessa, que compartía el turno, tenía que estar pendiente del busca hasta las 8 de la mañana. «Los enfermeros de Sagessa que realizamos el turno de tarde cargamos con el busca para estar de guardia toda la noche. Y así de lunes a viernes. El que tiene el busca –siempre el mismo– también hace la guardia completa del fin de semana, es decir, 48 horas», explica. Esto supone, en la práctica, que el enfermero que tenga el busca debe realizar sus 35 horas presenciales en la unidad (7 horas de lunes a viernes en el turno de tarde) más las 98 horas de guardia que se le asignan (50 de lunes a viernes en el turno de noche más las 48 del sábado y domingo). «Cuando salimos a las diez, si se presenta una emergencia, tenemos que volver al hospital y permanecemos en él hasta que la actuación haya finalizado», afirma el enfermero Jordi Mateo.

La noche del lunes al martes, en el primer turno des de la ampliación horaria, la compañera de Mateo tuvo que volver desde Reus una vez había finalizado su turno a las 10 de la noche, para incorporarse al equipo. «Si tras esta emergencia, el enfermero se va y, estando de camino a casa o en ella, se presenta otra, tiene que volver. Cada actuación dura una media de tres horas, con lo cual puede que estés todo el turno de noche trabajando y yendo y viniendo», explica Mateo.

Se puede alegar que sería improbable una situación en la que el enfermero tuviera que hacer varias actuaciones una misma noche durante 5 noches seguidas, y que aún sería más improbable que el fin de semana no pararan de llegar pacientes. En todo caso, es improbable, pero no imposible. La organización de la unidad no ha previsto, pues, la posibilidad que un enfermero pueda llegar hasta esas 133 horas con el agravante, además, de que el lunes, cuando finalizara su maratoniano turno y guardia, tendría que empezar a las 8 de la mañana. «No sabemos qué pasará. Nadie nos ha dicho cómo se resolverá este problema porque no nos han comunicado nada.En principio mi compañera tiene que trabajar en el turno de mañana el lunes. Una locura».

 

Tres contra cinco

Sagessa aporta a la unidad de hemodinámica tres enfermeros, mientras que el ICS tiene un grupo con cinco. «En cada turno hay un total de tres enfermeros, uno de Sagessa y dos del ICS, o viceversa. Si por la mañana ha trabajado sólo uno de Sagessa, en el turno de tarde hay dos, por sólo uno del ICS», puntualiza Mateo, que explica que los enfermeros del ICS no hacen «guardias localizadas», es decir, no tienen busca, sino que las hacen presenciales. Así, en el turno de noche siempre hay un enfermero de Joan XXIII.Solo los de Sagessa (3), hacen guardias localizadas. «El enfermero del ICS en el turno de noche está en el hospital, y sólo acude a la unidad cuando se requiere su presencia». Entre el grupo de enfermeros de esta unidad de Joan XXIII, los turnos de noche semanales se dividen entre dos de ellos, tal y como explica Mateo. «Uno hace las noches del lunes, miércoles, sábado y domingo, y el otro las del martes, jueves y viernes. El fin de semana hay uno en el turno de mañana y otro en el turno de tarde».

Las guardias localizadas están remuneradas. Así, el enfermero que ostenta el busca recibe 7 euros por hora mientras está de guardia y 17 euros por hora una vez ha vuelto al hospital estando de guardia. «Los enfermeros de Sagessa cobran menos y están en peores condiciones laborales. Está en peligro la calidad asistencial, eso sin contar con la fatiga y el estrés a la que están sometidos», afirma Conchi de Tera, delegada sindical de la CGT en el hospital Joan XXIII, sindicato que tiene previsto reunirse hoy para tratar la situación.

Según Jordi Mateo, en cada turno hay varios médicos hemodinamistas. «Suele haber un hemodinamista acompañado de un cardiólogo que se está especializando y que tiene que hacer un cierto número de actuaciones o bien un cardiólogo residente», dice. Los hemodinamistas, cuatro en total (dos de Sagessa y dos del ICS), se distribuyen las guardias nocturnas y las del fin de semana y, en estos casos, siempre son localizadas. La unidad perderá en breve a uno de estos médicos, de Sagessa, que se irá al hospital de Girona, con lo que quedarán tres, lo que adelanta otro problema añadido.

El Diari intentó ponerse en contacto con el responsable de la unidad del ICS, Alfredo Bardají, pero el hospital declinó hacer declaraciones. El departament de Salut argumenta que la organización de la unidad corresponde al ICS y que ellos son los garantes del funcionamiento del servicio.

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