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Un estudio descarta que el cáncer tenga relación con la industria petroquímica

La prueba, según el director de FUNCA, Jaume Galceran, es que el grado de incidencia de la enfermedad en Girona «es un poco más elevado que en Tarragona»

CARLA POMEROL

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FOTO: Carles Fargas

FOTO: Carles Fargas

De las 13 provincias españolas analizadas en materia de incidencia de cáncer, Tarragona se encuentra en tercera posición, empatada con Navarra, con una tasa de incidencia de 274 enfermos por 100.000 habitantes al año. Por delante se encuentra Girona –282–, y en primer lugar, Euskadi, con 293 nuevos casos. Así lo asegura un estudio elaborado por la Fundació per a la Investigació i Prevenció del Càncer (FUNCA) a partir de datos obtenidos durante más de tres décadas. Una de las conclusiones del análisis es que no existe una relación entre el grado de incidencia de la enfermedad y la presencia de la industria petroquímica.

El mapa muestra el grado de incidencia del cáncer en los municipios de la demarcación de Tarragona, en este de hombres. Las zonas con predominio del color verde muestran baja incidencia, y las de color rojo, las de mayor. 

En el caso de los hombres, la incidencia de cáncer en Girona es más alta que la de Tarragona mientras que, entre las mujeres, la incidencia de ambas demarcaciones es la misma. Este resultado es importante, ya que pone punto y final a algunos comentarios, como que la gran presencia de industria petroquímica en el territorio situaba Tarragona como una zona de riesgo.

Los datos de incidencia del cáncer en la provincia se recogen desde el año 1980 y ahora se han analizado por municipios a través de métodos estadísticos. Los resultados se han presentado en la monografía L’evolució del mapa del càncer a Tarragona 1980-2009, estudio que analiza la evolución de la incidencia de la enfermedad por quinquenios y por municipios.

El mapa muestra el grado de incidencia del cáncer en los municipios de la demarcación de Tarragona, en este de mujeres. Las zonas con predominio del color verde muestran baja incidencia, y las de color rojo, las de mayor. 

En la demarcación, el cáncer aumentó un 52% entre el primer quinquenio –1980-1984– y el penúltimo –2000-2004–. Pasó de 183 casos anuales por 100.000 habitantes a 273. En el último quinquenio –2004-2009–, la incidencia se estabilizó.

El estudio identifica con mapas las posibilidades de sufrir una enfermedad entre los municipios de la demarcación. Así, en las comarcas de Terres de l’Ebre y en El Priorat, en términos generales, las probabilidades son inferiores que en los municipios del Camp de Tarragona. Aún así, entre el 2000 y el 2009, las localidades del Ebre que cuentan con valores más altos son L’Ampolla y Tortosa. En la zona metropolitana, los municipios que a priori corren más riesgo son La Secuita, El Morell, La Pobla de Mafumet, Reus, Vila-seca y Tarragona.

A principios de los años 90, se empezaron a observar incidencias más elevadas en el Camp de Tarragona que en Terres de l’Ebre. En la década de los 2000, estas diferencias se mantuvieron. Las tasas más altas se registran en el Baix Camp, el Tarragonès y en el Alt Camp.

El patrón urbano-rural

Es muy complicado, según los expertos, identificar los patrones claros que expliquen la variabilidad de la incidencia entre los diferentes municipios de la demarcación. «Lo que sí se observa en el estudio es que los habitantes de las zonas urbanas tienen más probabilidades de sufrir cáncer que los de las áreas rurales», explicaba ayer el director de FUNCA, Jaume Galceran.

En muchos de los países llamados desarrollados, los factores de riesgo con un peso importante para el cáncer, como el tabaquismo, el consumo de alcohol, una dieta inadecuada o la contaminación del aire, tienen una mayor prevalencia en áreas urbanas que en rurales. Y esto parece condicionar la mayor incidencia de algunos cánceres en municipios urbanos, especialmente del Tarragonès y el Baix Camp. Pasa lo mismo cuando se compara el Camp de Tarragona con Terres de l’Ebre.

En la década de los 2000, en el caso de los hombres, se aprecia un patrón urbano-rural con incidencias más elevadas en Tarragona, Reus y Valls, y en otros municipios como Montblanc, El Vendrell, Tortosa, L’Ampolla y el Baix Ebre.

En las mujeres, se observa un patrón muy similar, pero con dos pequeñas diferencias: Montblanc y El Vendrell no cuentan con una incidencia elevada y, en cambio, sí la tienen en algunos municipios de Terres de l’Ebre, como por ejemplo, Tortosa, L’Ampolla y Sant Jaume d’Enveja.

¿Y la contaminación?

El director de FUNCA habló sobre la contaminación del aire como factor de riesgo del cáncer. «Tiene cierto peso, pero no sabemos cuál. Según estudios elaborados en Francia y Canadá, la contaminación haría incrementar el riesgo de la enfermedad entre un 4 y un 6%», aseguró Galceran, quien aprovechó para enviar un mensaje tranquilizador a los tarraconenses, descartando que el impacto del polígono petroquímico de la ciudad sea un agravante. «En Girona no hay petroquímica y la tasa es un poco más alta», añadió.

Por su parte, el gerente de la Regió Sanitaria del Camp de Tarragona, Ramon Descarrega, explicó que «conocer todos estos datos nos ayuda a la hora de poner en marcha acciones y medidas para prevenir y detectar el cáncer».

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