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Un homenaje a los libros y a los bibliotecarios

‘La historia de un millón de libros quemados y del hombre que encendió la cerilla’. En abril de 1986 ardió la Biblioteca Pública de Los Ángeles. Susan Orlean no quiso que todo quedase en cenizas

Ana Rivera

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La periodista y escritora Susan Orlean, con un antiguo tomo, en la Biblioteca Pública de Los Ángeles.

La periodista y escritora Susan Orlean, con un antiguo tomo, en la Biblioteca Pública de Los Ángeles.

29 de abril de 1986. Todo el planeta tiene la mirada puesta en el norte de Ucrania. Más concretamente en la Central Nuclear Vladímir Ilich Lenin. Exactamente, en Chernóbil. En la otra punta del mundo Los Ángeles amanece con el sonido de las sirenas: su Biblioteca Pública estaba en llamas. 

Durante siete horas de fuego intenso con temperaturas de más de 480º, más de 400.000 libros fueron abrasados, otros más de 700.000 dañados irreparablemente y buena parte del edificio quedó inservible. Los costes de los daños se estimaron en unos 22 millones de dólares. 
¿Cómo pudo suceder? ¿Un cigarro mal apagado? ¿Un accidente? ¿Un incendio provocado? Y si así fuese, ¿quién querría quemar una biblioteca?

Sorprendentemente, el incidente no tuvo mucha repercusión en los medios. No obstante, mostró una honda brecha en la seguridad de estos espacios, lo que provocó mejorías obligatorias en todas las bibliotecas del país. Cabe señalar que EEUU tiene más bibliotecas que McDonald’s.

La periodista y escritora Susan Orlean se topó con la historia hace unos años. Como relata en el libro, es una apasionada de las bibliotecas y, extrañada por el hecho de que los medios de comunicación no hubiesen hablado sobre este siniestro, decidió investigar para no dejar que este grave incidente cayese en el olvido. 

Orlean consigue hacer un relato fidedigno a la par que esclarecedor, comprensible y de fácil lectura. Dicen que nunca sabes lo verdaderamente interesante que es un tema hasta que una persona determinada (y determinante) se interesa realmente por él. No se trata sólo de abordar el caso, si no de hacerlo de una manera ligera, entretenida y accesible a cualquier lector. Orlean lo borda y logra retenerte entre las llamas.

Sabiamente el libro no se centra sólo en la crónica del suceso, si no que entremezcla el hecho con sus experiencias personales en las bibliotecas y nos precipita a una profunda regresión histórica en cuanto a la Biblioteca Pública de Los Ángeles y biblioteconomía se refiere. 
Plausible es su labor documental, fraguada durante los años de trabajo como periodista de investigación, con una vena inquisitiva, a la par que con un profundo sentimiento de amor y respeto hacia los libros y la institución que los acoge y protege. 

Tanto se implicó en la historia que durante una entrevista explicó que decidió quemar un libro para comprender cómo ardía y qué se sentía. Escogió Fahrenheit 451. Y en mi caso, tras escucharla, supe que debía leerlo. 

Reza en la solapa del libro que «en Senegal, la expresión amable para decir que alguien ha muerto es decir que su biblioteca ha ardido [...] ya que nuestras mentes y almas contienen volúmenes en los que han quedado inscritas nuestras experiencias y emociones». Para alguien que ame los libros, las bibliotecas y la documentación y valore tanto el trabajo silencioso que conlleva, tanto como Susan o como servidora, este libro os va a quemar en las manos.

Y primicia, se está gestando una serie basada en el libro, que tendrá por título Adaptation.

La biblioteca en llamas

  • Autor:  Susan Orlean
  • Editorial:  Planeta 
  • Páginas:  398

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