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Un jabalí 'causa' un rifirrafe entre una mujer y dos urbanos de Constantí

Les ha demandado ante el juzgado por 'abuso de autoridad'. Los agentes la han denunciado por 'desacato'

Xavier Fernández

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Las manos de Laura Vizcaíno sobre la denuncia que presentó anteayer viernes en el juzgado. Foto: Pere Ferré

Las manos de Laura Vizcaíno sobre la denuncia que presentó anteayer viernes en el juzgado. Foto: Pere Ferré

Posiblemente nunca un acto de colaboración ciudadana haya acabado en el juzgado y en un cruce de denuncias entre el vecino ‘responsable’ y los agentes de la autoridad. Todo comenzó el domingo 22 de noviembre de 2015.

Eran las 11 de la noche. Laura Vizcaíno conducía de vuelta a casa, en Constantí, tras haber pasado el día en Botarell. Con ella iban su esposo, su madre y los dos hijos de la pareja. En el kilómetro 6 se encontraron el cadáver de un jabalí atravesado en la vía invadiendo ambos carriles, lo que podía provocar un accidente.

El marido de Laura llamó al 112 para alertar de la situación. Pero la mujer no se quedó tranquila y, tras dejar a su esposo y sus hijos en casa, volvió al lugar. Algún camión o coche debía haber golpeado el cuerpo del animal porque había sido desplazado y ocupaba todo el carril en sentido Constantí.

Laura aparcó el coche, con las luces de emergencia puestas, y se dedicó a hacer ráfagas cuando vislumbraba algún vehículo para alertarle del peligro. Volvió a llamar al 112, donde le dijeron, según Laura, que los Mossos aún tardarían un poco puesto que debían desplazarse desde la comisaría de Camp Clar, en Tarragona.

Preocupada por la tardanza, Laura decidió llamar a la Guàrdia Urbana de Constantí. Justo cuando hablaba con ellos, vio unas luces azules. Pensó que eran los Mossos y le dijo a su interlocutor de la Urbana que ya venía la policía catalana. Pero en realidad era una patrulla de la Guàrdia Urbana. Según Laura, el urbano le espetó, en un tono chulesco y riéndose de ella, «los estás viendo (a los Mossos) por prismáticos».

Cuando los policías locales llegaron al lugar, Laura les dijo que no le había gustado la ‘broma’, preguntó cuál de los dos agentes había sido y pidió al urbano en cuestión que le diese el número de placa porque no la llevaba a la vista.

Siempre según Laura, el agente le dijo, de nuevo en tono chulesco, que «mañana te llamo y te lo doy», a lo que ella replicó que «no tienes porque llamarme. Yo te respeto por tu uniforme y, aunque no lo llevaras, también te respetaría. Tu uniforme te obliga a respetarme a mí». En ese momento, llegaron los Mossos, que previamente habían alertado a la Urbana para que se adelantase.

Laura admite que estaba nerviosa por el peligro viario pero asegura que en ningún momento faltó el respeto a los agentes. Durante la conversación, el agente le soltó, según Laura: «Sabrás mi número de placa cuando te llegue la denuncia», sin que le concretase qué tipo de denuncia.

Multa de 100 euros

Al día siguiente, Laura denunció al agente ante los Mossos d’Esquadra para que le abriesen una investigación de asuntos internos. Ycuál fue su sorpresa cuando el pasado lunes 9 de mayo le llegó una sanción de 100 euros (50 si la pagaba antes de 15 días) por «desacato a la autoridad».

Los agentes aseguran en la denuncia que ella les insultó y les dijo:«Que os deis prisa, joder, que sois una pandilla de inútiles», «Estoy haciendo vuestro trabajo y me estoy jugando la vida para nada» y «puto municipal de mierda. Eres un chulo». Laura niega haber insultado a los agentes.

La denuncia de Laura contra los urbanos ante los Mossos es anterior a la multa que recibió, basada en el informe de los urbanos. «Esto demuestra que no les denuncié por venganza», dice Laura.

El sargento jefe de la Guàrdia Urbana de Constantí, Lluís Molina, muestra su «respeto» a la denunciante y lamenta que un caso de colaboración ciudadana «que es de agradecer, y sobre todo a nivel local ya que, sin esa colaboración, hay cosas que no se podrían solucionar» haya acabado en los juzgados.

Molina defiende la versión policial: «Laura se puso a gritar y amenazar y, dentro de su principio de autoridad, los agentes no lo podían permitir así que la denunciaron por una falta de respeto». «Los agentes no se pueden haber inventado la verbalización de la denuncia. Si fuese así, estaríamos ante un delito grave de falsificación de documentos. Es un malentendido, pero respeto su opinión (la de la denunciante)», dice Molina.

Ante el juzgado

Anteayer viernes, Laura presentó una denuncia ante el juzgado de guardia por lo que cree que es un «abuso de autoridad». Niega ser hipersensible ante una ‘broma’: «Me faltaron el respeto», insiste. Laura promete llegar hasta el final: «Si me hubiese inventado la denuncia, pagaría los 50 euros y todo quedaría olvidado. Ahora me voy a gastar mucho más en abogados, lo sé, pero no quiero que conste una mancha en mi expediente porque no es verdad que insultase».

Laura lo tiene complicado porque la Justicia suele dar la razón a un agente frente a un ciudadano en caso de que sea la palabra de uno contra el otro. «Lo sé y, si finalmente tengo que pagar la multa, la pagaré. Pero porque lo dice un juez y no porque me la merezca. Yo tengo razón», sentencia.

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