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Un joven converso de Montblanc detenido en Valls por yihadismo

Cinco de los 11 presuntos terroristas detenidos ayer son marroquíes, en tanto que otros cinco son españoles convertidos al islam y uno es de origen paraguayo y también nuevo converso
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El jove detingut a Valls en l'operació antigihadista amb un agent policial, davant el gimnàs on acostumava a entrenar. Foto: ACN

El jove detingut a Valls en l'operació antigihadista amb un agent policial, davant el gimnàs on acostumava a entrenar. Foto: ACN

En la madrugada de ayer, los Mosos d’Esquadra ponían en marcha una nueva operación contra el yihadismo bajo la dirección del Juzgado de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional.

De forma simultánea, 350 agentes del Cos de Policia de la Generalitat de Catalunya se movilizaban en Sabadell, Terrassa, Barcelona, Sant Quirze del Vallès y Valls para desarticular una célula yihadista que, según informó el Conseller d’Interior, Ramon Espadaler, tenía la voluntad de atentar contra Catalunya. Además la célula se dedicaba a radicalizar a jóvenes y a enviar a personas a combatir con el Estado Islámico a Siria e Irak.

Después de protagonizar trece entradas en domicilios, la operación terminaba con once detenidos vinculados a la organización terrorista Estado Islámico, diez de ellos hombres, uno menor de 17 años, y una mujer. VCinco de ellos, incluida la mujer, son marroquíes; otros cicno son españoles conversos y hay un paraguayo, también convertido al islam. Todos ellos permanecen en dependencias de los Mossos. Será mañana viernes cuando pasarán a disposición de la Audiencia Nacional, donde declararán ante el juez Santiago Pedraz.

Aunque la mayoría de detenciones se produjeron en el Vallès Occidental y Barcelona, en la demarcación de Tarragona los Mossos también ponían en marcha la operación antiyihadista, concretamente en Valls, la capital de la comarca del Alt Camp. El resultado fue la detención de un chico de 27 años, originario de Montblanc y de nacionalidad española.

El joven, de nombre Jacob O., fue detenido a primera hora en una casa ubicada en el número 5 de la calle María Codina, al lado del céntrico paseo dels Caputxins, donde hay una mezquita. Eran las cinco de la mañana cuando numerosos efectivos de los Mossos iniciaban el registro de su casa, de donde se llevaron al menos dos cajas de material para analizar.

El detenido vivía con dos hombres más: un marroquí de 60 años y Adam, de 24, de nacionalidad uruguaya y converso, como él. Los dos estaban en casa en el momento en que la policía entró en el domicilio y quedaron retenidos mientras los agentes policiales realizaban el registro.

Momentos después Adam quedaba en libertad y aseguraba ante los medios de comunicación: «Nosotros no tenemos nada a ver con el yihadismo». Según el joven, a Jacob y a él les faltaba algo y descubrieron que el islam los llenaba por dentro de valores.

Posteriormente, el registro continuaba en el centro de artes marciales donde el arrestado entrenaba, ubicado en la carretera de Tarragona, cerca de la zona del Portal Nou. Los agentes sacaron a los abonados que estaban en el interior del local e iniciaron un registro en presencia del detenido y el propietario del gimnasio que se prolongó durante más de una hora.

«Había dos policías a la entrada con armas», contaban los abonados presentes durante la operación. Hacía cinco años que Jacob había empezado a ir por el local, pero el propietario del gimnasio, de nacionalidad brasileña, aseguró que hacía un año que el joven de 27 años no iba por allí. Pocos minutos antes de las doce del mediodía el registro terminaba y alrededor de las tres y media de la tarde la operación en Valls se daba por finalizada.

Un joven con problemas

Jacob O. tiene 27 años, es de Montblanc y de nacionalidad española. Estudió en l’Institut Martí l’Humà y estaba vinculado con el mundo del hip-hop, habiendo grabado una maqueta. En el verano de 2008 había trabajado como socorrista en la piscina municipal de Montblanc y, posteriormente, empezó a interesarse por el Islam.

«Antes fumaba y bebía y encontró en el Islam un apoyo. Decía que ahora se encontraba mucho mejor consigo mismo. Había cambiado mucho», comentaba ayer Walid, un compañero suyo del gimnasio, local que había empezado a frecuentar hacía cinco años. Fue hace un par de años que Jacob decidió convertirse al Islam y así empezar una nueva vida.

Actualmente vivía en Valls con Adam, también converso, y un hombre de nacionalidad marroquí de 60 años. Además trabajaba en una frutería cercana a su casa, situada en el mismo paseo dels Caputxins. «Ahora ya no cantaba ni fumaba. Tenía un trabajo y estaba bien», comentaban sus amigos.

Jacob también era activo en las redes sociales. En su perfil de Facebook, por ejemplo, hay consignas islámicas con imágenes de la Meca, mezquitas, vídeos sobre religión y textos contra el «control de las masas». En una publicación del mes de enero de este año describía la aceptación del Islam como «el fin del ruido».

Sus amigos no creen que Jacob tenga nada que ver con el yihadismo. «Habla mucho, pero nada más. No está metido en estas cosas», aseguraban ayer sus compañeros.

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