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Tarragona Urbanismo

Un nuevo bloque con 16 pisos turísticos en Tarragona

Ha finalizado la demolición del viejo edificio ubicado en la Rambla Vella en el que durante muchos años hubo problemas de ocupas

Núria Riu

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Esta semana finalizaron los trabajos de demolición del edificio. FOTO: PERE FERRÉ

Esta semana finalizaron los trabajos de demolición del edificio. FOTO: PERE FERRÉ

El número 11 de la Rambla Vella ya es historia. Éste es uno de aquellos proyectos paralizados desde la crisis del ladrillo. El inmueble quedó abandonado, fue deteriorándose cada vez más, hubo problemas con las palomas, más tarde también tuvo ocupas y, finalmente, la propiedad se vio obligada a instalar una malla protectora, ya que se registró algún desprendimiento del rebozado de la fachada.

Ahora, los dueños han decidido demoler el viejo edificio y construir apartamentos turísticos. En total, serán dieciséis habitáculos que, justo cuando obtengan la licencia de obras correspondiente por parte del Ayuntamiento, podrán empezar a construirse.

Los trabajos de recuperación del inmueble empezaron durante el pasado mes de junio, cuando se procedió a la limpieza y posterior demolición del viejo inmueble. Tan solo se ha conservado la fachada, ya que está protegida y, por tanto, en esta parte de la ciudad debe preservarse la fisonomía. También se ha llevado a cabo una primera fase de trabajos arqueológicos, con catas en la antigua zona de locales, que ahora deberá completarse con una segunda fase. Según explica el aparejador que se ha encargado de la demolición y que va a asumir la dirección del proyecto, van a hacerse «una o dos» nuevas prospecciones en la zona en la que, según la antigua distribución, quedaba debajo de la escalera. También va a revisarse la fachada posterior del edificio, que tocaba a la antigua muralleta. Ferran Ferré avanza que esto afectará «en pleno» al proyecto que va a ejecutarse, lo que significa que «debemos mimarla y estar muy atentos».

Está previsto que mañana lunes empiece esta segunda fase de trabajos arqueológicos en el solar, ahora vacío, situado en la Rambla Vella. Esta intervención es clave para decidir el tipo de cimentación.

Los promotores ya han entrado el proyecto básico al Ayuntamiento para que lo analice y dé la licencia pertinente. Paralelamente, se está trabajando con el proyecto ejecutivo, que es el que va acabar de definir los detalles de la intervención. En éste se acabará de perfilar qué uso va a darse a los dos locales comerciales que quedarán en la planta baja y en los que antiguamente había un bar y una tienda de colchones. «La idea es que den servicio a los apartamentos, pero hay que acabar de definirlo», decía Ferran Ferré.

Con el proyecto, el viejo edificio ganará altura. Anteriormente tenía dos plantas en las que había dos pisos en cada rellano. Ahora quiere doblarse y el nuevo inmueble mantendrá la planta baja más cuatro alturas. En cada una de éstas habrá cuatro pisos que contarán con una superficie aproximada de unos 35 metros cuadrados.

Asimismo, la parte trasera del inmueble tiene una profundidad edificable, con un patio entre la pared del Circ y la fachada posterior del edificio. Se está estudiando que en este espacio pueda habilitarse una terraza polivalente para los clientes de los apartamentos turísticos.

Es un proyecto que ha estado paralizado durante muchos años. Ahora, con el incremento de la actividad turística en la ciudad, sus propietarios han visto una salida y quieren poner en marcha el negocio cuanto antes. «Ahora debemos trabajar con el proyecto ejecutivo y, a partir de ahí, será el Ayuntamiento el que deberá dar su visto bueno y entregar la licencia», afirma Ferré.

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