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Un patrimonio romano y felino

Las asociaciones Gaia y Tarraco Gats quieren que los gatos de la ciudad sean considerados parte del patrimonio, tal como ocurre en Roma, donde ostentan esta condición desde 2014

Norián Muñoz

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Una de la postales que se ha editado para impulsar la idea del gato urbano como parte del patrimonio de Tarragona. Foto: Cedida

Una de la postales que se ha editado para impulsar la idea del gato urbano como parte del patrimonio de Tarragona. Foto: Cedida

En las fotos que se llevan los turistas de Tarragona, en particular de la Part Alta, más de una vez aparecen unos protagonistas insospechados: los gatos callejeros. Ahora dos asociaciones, GAIA Tarragona y Tarraco Gats quieren ir más allá y comienzan a dar los primeros pasos para que la ciudad considere a las colonias controladas de estos felinos como parte del patrimonio de la ciudad.

La ciudad que han elegido como referencia es, precisamente, Roma, donde los gatos fueron declarados patrimonio biocultural de la ciudad en febrero de 2014. Cristina García, de GAIA, explica que, más allá de esta declaración, los gatos ya se h han asimilado, de facto, como parte del atractivo de la ciudad y aparecen en llaveros, postales, imanes, pósters... y demás souvenirs de la ciudad eterna.

Se calcula que en Roma viven unos 150.000 gatos que conviven en grandes grupos. Reconocerles como patrimonio ha sido una forma de agradecerles el haber salvado a la ciudad en el pasado de una epidemia de peste comiéndose las ratas.

Ahora, explica García, la idea es comenzar a crear la misma conciencia en Tarragona. Para ello han elaborado una edición de postales y organizado una exposición fotográfica donde los gatos urbanos de Tarragona son los protagonistas. Han comenzado, además, contactos con diferentes responsables políticos.

En Tárraco se veneraban

Recuerdan los impulsores de la idea que en la época romana Tarraco quiso mucho a los gatos, en gran medida influenciada por la gran veneración que también le profesaban los egipcios. Al inicio, en Roma sólo eran un capricho y únicamente s los podían permitir las familias ricas, Pero poco a poco se fueron popularizando e integrándose en las familias más humildes.

Otra ciudad patrimonio de la humanidad donde los gatos gozan de gran estima es Estambul. Recuerdan los impulsores que no en vano el gato Van turco es una de las razas más antiguas de gatos doméstico y que las fuentes históricas ya hablaban de sultanes otomanos que adoraban a estos felinos.

En la actualidad el gobierno local de Estambul ha colocado pequeñas casas de madera que sirven de refugio a los gatos de la calle.

Explica García que la intención es que los gatos no sean vistos como una plaga sino como un valor para la ciudad y un atractivo para los visitantes.

A la espera de un local

Desde hace tres años GAIATarragona y Tarraco Gats llevan adelante un proyecto para gestionar las colonias de gastos urbanos con el apoyo del Ayuntamiento de Tarragona y ya han intervenido en 24 a lo largo de todo el municipio. Los voluntarios se encargan de capturar, esterilizar y regresar a su ambiente alas poblaciones de gatos libres. Con este sistema no sólo se consigue controlar el aumento de animales en la calle, sino que s eliminan las molestias ocasionadas por el celo, las peleas o el marcado del espacio con orina. ?El proyecto implica también la formación de los alimentadores que se comprometen a no ensuciar los espacios públicos.

Ahora el gran reto del proyecto es contar con un local que les permita curar y recuperar a los gatos que están enfermos o heridos, algo que no tienen ahora y que resulta una tarea complicada en los hogares particulares.

Una manera de acercarse al proyecto es a través de la primera muestra fotográfica de los gatos urbanos en el patrimonio de Tarragona. Som 25 fotografías que s pueden ver en el restaurante El Vergel, ubicado en la calle Mayor de Tarragona. A propósito de la muestra también se ha editado una serie limitada de postales bajo el lema ‘Tarragona, ciudad amiga de los gatos’.

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