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Un siglo de proyectos para unir el Balcó del Mediterrani con el frente marítimo de Tarragona

La primera idea para unir la Rambla con el mar data de 1917. Cien años después llegará la solución escogida

Redacció

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Ricardo Bofill imaginó un boquete en la roca del Balcó desde donde partirían dos teleféricos que conectarían con la playa.  Foto: DT

Ricardo Bofill imaginó un boquete en la roca del Balcó desde donde partirían dos teleféricos que conectarían con la playa. Foto: DT

Viene de: La passarel·la que unirà el centre de Tarragona i el mar, prevista per al desembre del 2017

La pasarela será finalmente la solución adoptada para conectar el Balcó del Mediterrani con el frente marítimo, después de descartar a lo largo de los años multitud de propuestas anteriores. La última databa de 2009, cuando se anunciaron escaleras mecánicas que debían conectar Balcó y playa a partir de 2010.

Pero los proyectos se pueden contar por decenas. En los primeros años del siglo pasado ya se formulaban propuestas. En 1917 se propuso la construcción de un ascensor. Una torre metálica prácticamente pegada a la piedra y un puente para superar la línea del trazado férreo.

Un sistema similar fue el propuesto 86 años más tarde por el arquitecto Ricardo Bofill cuando plasmó sobre un papel su propuesta de Façana Marítima. La idea pasaba por la construcción de cuatro ascensores panorámicos, a los que se accedería desde un espacio situado junto al monumento a Roger de Llúria. El arquitecto barcelonés propuso también perforar parte de la roca para crear un habitáculo desde el que partirían dos teleféricos.

En octubre de 1998 la prensa informaba de la decisión del entonces alcalde, Joan Miquel Nadal, de ejecutar un proyecto consistente en la construcción de dos ascensores a la altura de las escaleras de la Baixada del Toro. Una vez alcanzado el trazado férreo, se superaría con un puente de sesenta metros de longitud que cruzaría por encima de la catenaria.

Otros diseños han querido ir más allá:hubo quien propuso prolongar la Rambla en el vacío y la caja que formaría el edificio convertirla en un aparcamiento de vehículos. El propio parking serviría para superar el desnivel, aunque no se hacía ninguna referencia a cómo salvar las vías del tren. Otra propuesta parecida pero aún más ambiciosa planteó crear una estructura singular, un faro de 233 metros de altura colocado encima de un edificio en forma de quilla de barco. En su interior se habilitarían salas de cine, comercios y empresas de los ámbitos de la restauración y del ocio.

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