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Un taller para intentar ‘resucitar’ pequeños electrodomésticos

Una quincena de personas llevaron sus aparatos estropeados a la Biblioteca Pública para intentar repararlos ellos mismos

Norián Muñoz

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Las personas que acudieron al taller tratando de arreglar sus aparatos.  FOTO: Fabián Acidres

Las personas que acudieron al taller tratando de arreglar sus aparatos. FOTO: Fabián Acidres

La situación no podía ser más común: una batidora que funciona pero con la cual no se puede usar la herramienta para picar. Su dueña reconoce que no se plantea llevarla a reparar «porque me va a salir más caro», pero a la vez se resiste a tirarla.

La dueña del aparato era una de las asistentes ayer al taller de reparación de pequeños electrodomésticos que organizaba por primera vez la Biblioteca Pública de Tarragona. El interés por la actividad fue tal que las plazas disponibles se llenaron rápidamente.

El taller se hacía a iniciativa de la Agencia de Residus de Catalunya y la intención era que, además de conocer algunas ideas básicas, los asistentes se pudieran poner manos a la obra para reparar sus propios artefactos.

El encargado de la actividad era Rafael Camps, de la entidad Solidança, que trabaja en la inserción sociolaboral de personas en riesgo de exclusión social. Ingeniero en telecomunicaciones de formación, cuenta que en realidad mucho de lo que sabe lo ha aprendido más bien en casa; tampoco le ha resultado difícil, porque viene de una familia de mecánicos.

El taller estuvo lleno de recomendaciones prácticas. La primera, y más obvia, es tratar de comprar aparatos de gama media-alta, pero también hay que tener en cuenta cómo se podrían abrir si se  estropean o preferir los que no sean demasiado compactos.

Y, por supuesto, dar mantenimiento, como lubricar las maquinillas de cortar el pelo, o limpiar los calefactores antes de comenzar a usarlos después del verano para alargar su vida.

Perder el miedo

Pero una vez que el aparato está estropeado, recomienda Camps, de lo que se trata es de formarse una hipótesis de lo que podría estar pasando. Una de las cosas a comprobar es que el cable y el interruptor funcionen correctamente. Para ello explicó cómo usar un multímetro, «un aparato de apariencia muy profesional, pero que en una ferretería puedes encontrar por desde 10 euros».

Aunque el reto realmente consiste en vencer el miedo a abrir el aparato, algo a lo que muchos de los asistentes se enfrentaban por primera vez. «A veces se trata de aparatos que acabarán en la basura, así que mejor atreverse», dice Camps. Y da otro consejo práctico: ir sacando fotos a cada paso que se desarma y usar una cubitera para dejar los tornillos.

Al taller vinieron con cafeteras, batidoras, aspiradoras, un cuchillo eléctrico... Incluso un discman (un dispositivo portátil para escuchar discos compactos).

Y, con los aparatos sobre la mesa, más ideas: como la forma de vencer a los tornillos ‘raros’, de Nespreso. «También hay que echarle imaginación», reconocía Camps.

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