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Un tarraconense de 65 años: "No quiero dejar nada a mis hijos porque se lo gastarán en droga"

Los legados y testamentos en favor de una entidad social se han cuadruplicado en una década en Tarragona. Las causas son múltiples: desde solidaridad a malas relaciones familiares

Xavier Fernández

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En los últimos nueve años, los tarraconenses han legado a entidades sociales cinco millones de euros. Foto: dt

En los últimos nueve años, los tarraconenses han legado a entidades sociales cinco millones de euros. Foto: dt

Jaume es un tarraconense de 65 años. Se le quiebra la voz cuando explica el drama familiar que le rodea y que le ha llevado a tomar una dura decisión: desheredar a sus dos hijos, Eduard, de 29 años, y Kenia, de 43. Este mismo año ha redactado un testamento en el que lega todo su dinero y sus propiedades –su domicilio familiar en Constantí y una finca en Tivissa– a Unicef, el organismo dependiente de la ONU que vela por la infancia.

«Mis dos hijos están metidos en la droga. No les quiero dejar nada porque se lo gastarían todo en drogas. El dinero desaparecería en dos días. Siempre me piden dinero. Son como un pozo sin fondo. Soy socio de Unicef. Al menos que la herencia no desaparezca y sirva para algo bueno», dice Jaume con amargura.

‘Ya han heredado en vida’

Divorciado desde hace años –asegura que su esposa también es adicta–, relata cómo le han aconsejado que, si sus hijos le piden ayuda, les compre comida, ropa o lo que necesiten, pero nunca que les dé dinero. «Es una situación muy dura. Mis hijos no quieren someterse a tratamiento. Es un caos», narra, antes de admitir que sabe que, quiera o no, a sus hijos les corresponderá el 25% de sus bienes en virtud de lo que se conoce como ‘legítima’(porcentaje de la herencia que corresponde a los hijos por ley). «Ya han heredado en vida. ¿La legítima? Me da igual una vez que yo ya esté muerto».

Jaume es uno de los tarraconenses que cada año legan todos (con la mencionada excepción de la ‘legítima’) o parte de sus bienes a ONG, entidades dependientes de la Iglesia o a la propia Iglesia.

Su caso es dramático y, por suerte, poco frecuente. Lo que sí es habitual es que los padres decidan dejar sus bienes fuera del ámbito familiar por malas relaciones familiares. Aunque también hay muchas personas que lo hacen por pura solidaridad.

El notario Martín Garrido recuerda el caso de un ciudadano italiano que residía en una localidad de Tarragona. Dejó todos sus bienes, incluidas propiedades en Italia, a diversas ONG. No quería que su único hijo heredase ni un céntimo. Tras su muerte, el hijo reclamó su parte legal, que en Italia es del 50%. Tras un litigio, la ONG pagó al heredero desheredado ese 50%.

En caso de herencias transfronterizas se aplicaba hasta hace poco la legislación correspondiente a la nacionalidad del testador. Tras una reforma legal a nivel europeo, se aplica la del lugar de residencia. En España hay diversas legislaciones en función de la comunidad autónoma.

El caso de la conocida actriz María Galiana (la abuela de ‘Cuéntame’) es diferente: «El dinero que estoy ganando como actriz, ahora mismo me está sirviendo para ayudar a mis hijos y nietos. Decidí llegado el caso de que ya no lo necesiten, dejar una cantidad de dinero a una ONG. Como sé que los proyectos de Médicos del Mundo son solidarios y con futuro y como estoy muy unida a esta ONG y la quiero mucho, se lo dejo a ellos».

El de Galiana es uno de los testimonios que recoge la campaña informativa sobre herencias y legados solidarios. A la campaña se han sumado diversas ONG. En la web de la campaña (www.legadosolidario.org) se aportan consejos prácticos y diversas opciones de a qué entidad legar.

La opción solidaria de Galiana –que ha actuado en numerosas ocasiones en el Teatre Tarragona y en el Metropol– refleja una tendencia cada vez más mayoritaria: que los legados sociales se decanten en favor de ONG en detrimento de las entidades dependientes de la Iglesia (Cáritas o Manos Unidas, por ejemplo) o de la propia Iglesia.

El vicario general del Arzobispado de Tarragona, mn. Joaquim Fortuny, explica que «antes era normal recibir fondos de un testamento. Ahora es con cuentagotas. Quizá antes las personas sentían más la Iglesia como propia y decidían contribuir a su sostenimiento. Ahora está disminuyendo la vivencia de la fe y su praxis y menos gente tiene esa sensación de pertenencia».

Sean para la Iglesia o sus entidades o para ONG de todo tipo, los legados solidarios se han cuadruplicado en la demarcación desde el año 2007. Según los datos del Col·legi de Notaris de Catalunya, ese año hubo sólo cuatro testamentos de ese tipo, con una cuantía que ascendió a 30.525 euros. En 2015, fueron 15 y la cantidad se elevó a 324.479 euros.

Tortosa, a la cabeza

En estos nueve años, 128 personas han legado solidariamente en Tarragona con una cantidad total de cinco millones de euros. La ciudad más ‘solidaria post-mortem’ es Tortosa, con una amplia diferencia. De los 128 legados, 57 se certificaron ante notario en la capital del Baix Ebre, con una cuantía de más de dos millones de euros. La segunda ciudad fue Tarragona (23 testamentos y poco más de un millón de euros). Le siguieron Reus (siete) y Valls y El Vendrell (seis cada uno). Los restantes 29 legados solidarios se repartieron en otras localidades.

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