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Una activista de la hemodinámica 24h sufre un infarto de madrugada

Isabel Suárez se benefició en primera persona de la tan reivindicada apertura permanente de la unidad del hospital
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Isabel Suárez, en el centro con un silbato, en una manifestación por la hemodinámica 24 horas. Foto: Lluís Milián

Isabel Suárez, en el centro con un silbato, en una manifestación por la hemodinámica 24 horas. Foto: Lluís Milián

Isabel Suárez todavía se fatiga un poco cuando habla. Apenas el lunes regresó a casa tras recibir el alta hospitalaria. La madrugada del martes de la semana pasada sufrió un infarto del cual se está recuperando satisfactoriamente.

El caso no tendría nada de particular si no fuera porque Suárez ha sido una de las caras visibles de la lucha por conseguir que la unidad de hemodinámica de Joan XXIII abriera las 24 horas. Una lucha que terminó con la apertura permanente del servicio el 16 de febrero pasado (hasta ese momento trabajaba de las ocho de la mañana a las ocho de la tarde).

Justamente la circunstancia de que la unidad se encontrara abierta le ahorró el traslado a Barcelona para ser atendida. Esa era la práctica que se seguía con todos los pacientes que sufrían un infarto ‘fuera de horario’ antes de la ampliación del servicio.

Prefirió ser atendida en TGN

Suárez, que vive en Reus, comenzó a sentirse mal después de cenar. No le dio mayor importancia hasta que hacia las tres de la madrugada se encontró peor y pidió a su marido que la llevara al Joan XXIII, hospital en el que trabajó hasta su jubilación, hace dos años. Cuenta que prefirió que la atendieran en Tarragona «porque yo defiendo la sanidad pública».

Una vez en el hospital detectaron que tenía un coágulo en una arteria y otra taponada. El propio doctor Alfredo Bardají, jefe de cardiología y de la unidad de hemodinámica, le comentó la suerte que había tenido de que la unidad estuviera en funcionamiento. La operación, que salió bien, duró cerca de hora y media.

Suárez considera que la lucha por la apertura de la unidad valió la pena, «de otra forma tal vez no estaría aquí, contándolo». Asegura que la atendieron muy rápidamente y que en menos de 20 minutos ya se había presentado el equipo que la intervino.

La enfermera, que el sábado cumplió 65 años, ahora se está adaptando a una vida más tranquila y a las recomendaciones de los médicos. Eso sí, asegura que «a finales de mes me vuelvo a incorporar al Grup de Treball en Defensa de la Sanitat Pública».

Suárez, ‘miembro honorífico’ de CGT, relata que se ha tomado la defensa de la salud pública «como un reto en la vida». Se la ha podido ver recogiendo firmas, en manifestaciones y encierros, incluido el último, en febrero pasado en la delegación de Salut. «Y seguiré hasta que el cuerpo aguante», cuenta entusiasmada.

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