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Una agresión sexual cada tres días en Tarragona

Los delitos contra la libertad sexual suben en la provincia un 26%. Crece el acoso y el abuso. Las víctimas pierden el miedo a denunciar. En 2017 hubo 38 agresiones con penetración

Raúl Cosano

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Manifestantes en la Plaça de la Font de Tarragona protestan contra la resolución del caso La Manada, la pasada semana.  Foto: CUP

Manifestantes en la Plaça de la Font de Tarragona protestan contra la resolución del caso La Manada, la pasada semana. Foto: CUP

Los balances sobrecogen. En Tarragona hay una agresión sexual cada tres días. Un abuso cada cuatro. Una agresión sexual con penetración cada diez. En suma, cada día y medio se produce en la provincia un delito contra la libertad sexual. Son las últimas cifras de Interior, que ponen de relieve una lacra que la sentencia de La Manada ha arrojado al primer plano de la actualidad para gran indignación ciudadana. Los delitos contra la libertad sexual siguen aumentando en los diferentes registros, tanto los de Mossos d’Esquadra como los de Interior. 

Según la última memoria de la Fiscalía de Tarragona, las agresiones sexuales se incrementaron un 20% en cuatro años, pasando de 115 en 2013 a 139 en 2016, los últimos registros disponibles. Sí que han descendido notablemente los delitos por violación, de 13 en 2013 a únicamente uno en 2016. El resto de ilícitos crecen en el último año: un 24% los abusos sexuales –suman 93– y un 45% las agresiones a menores de 16 años. La dinámica es general, también corroborada en Catalunya por los Mossos. Las agresiones sexuales subieron un 2,16% pero desde 2013 el incremento ha sido progresivo hasta el 24,3%. 

¿Pero en qué entorno está el principal riesgo? El enemigo, algo habitual en la violencia machista, suele encontrarse en casa. El 58% de las agresiones sexuales se producen en viviendas, por el 27% de los espacios públicos y el 10% de los establecimientos. Los medios de transporte son otros lugares donde proliferan este tipo de comportamientos. El 100% de los autores son hombres y el rango de edad con más peso es de los 17 a los 33 años (un 48%), seguido de la franja entre 34 y 50, un 36%. La mayoría de autores son de nacionalidad española. 

Las cifras crecen porque la concienciación aumenta y se denuncia mucho más que antes

Un 64% de los abusos en Catalunya son cometidos por personas que tienen un mayor grado de facilidad de acceso o proximidad a la víctima. Los autores más habituales son los denominados ‘conocidos’, sin un vínculo familiar directo pero sí con cierta relación con la víctima o su entorno. Ahí entra, por ejemplo, un vecino, el amigo de un familiar o algún conocido de una red social. 

¿Significan estos incrementos que hay ahora más delitos contra la libertad sexual que antes? No exactamente. Sucede algo similar a lo que pasa con los registros de la violencia machista, que también en 2017 alcanzaron en la provincia cifras de récord. La razón del aumento estadístico es que ahora se denuncia más. La movilización feminista o escándalos mediáticos de tanto alcance como los de La Manada o los maristas en Barcelona han aumentado la concienciación al respecto. 

El inspector de Mossos Albert Oliva ha insistido recientemente en la importancia de denunciar las agresiones y los abusos. También remarca que las comisarías evitan la doble victimización con procedimientos protocolizados: «Sería una mala praxis policial hacer repetir 14 veces la misma declaración a víctimas de estos hechos tan delicados». 

Las estadísticas del Gobierno separan las agresiones sexuales con penetración del resto de delitos sexuales, en los que se enmarcarían otros tipos de abusos, como son los tocamientos. En 2017 se produjeron 38 agresiones sexuales con penetración en Tarragona, una cifra muy similar a la del año anterior: 37. 

 

Según las diferentes memorias publicadas por la fiscalía de Tarragona, los delitos contra la libertad sexual –ahí se incluyen todas las tipologías– subieron un 26%, y pasaron de 320 a 404 sólo en el plazo de cuatro años. 

Hay en la estadística provincial otro dato preocupante: el incremento de los abusos sexuales a menores de 16 años. De 23 casos se ha pasado a 74 en cuatro años, lo que supone que la cifra prácticamente se haya triplicado, según las memorias de fiscalía. 

La principal diferencia entre agresión sexual y abuso radica en la violencia y la intimidación, y de ahí la polémica que rodea la reciente resolución judicial de la Audiencia de Navarra sobre la Manada. Esto es, la diferenciación no radica en que haya penetración o no, sino en el empleo de la violencia e intimidación. 

En cualquier caso, si se analizan los datos estatales, las cifras asustan igualmente, pues no hay que perder de vista que detrás de cada número ha habido una supuesta víctima y un presunto agresor. 

El número de agresiones sexuales con penetración que acabaron en una comisaría de Policía o en un cuartel de la Guardia Civil en el año pasado fue de 1.382 en toda España, mientras que el resto de delitos contra la libertad sexual fueron 10.310. Si se hace una media, se puede afirmar, en virtud de estos datos, que cada día se producen en el país una media de tres agresiones sexuales. 

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