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Una discoteca de la calle Major se convierte en una pesadilla para los vecinos

Los afectados aseguran que el alto volumen de la música no les deja dormir y exigen a los propietarios del local hacer una medición. Estos aseguran que intentan solucionar el problema
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La discoteca Bloomsbury abrió sus puertas el pasado mes de septiembre y se llena, cada fin de semana, de jóvenes.

La discoteca Bloomsbury abrió sus puertas el pasado mes de septiembre y se llena, cada fin de semana, de jóvenes.

Los vecinos de la calle Major de Tarragona dicen vivir un calvario desde el pasado mes de septiembre, cuando abrió la discoteca Bloomsbury, situada en el número 24. Los afectados aseguran que no pueden dormir por la noche a causa del alto volumen de la música interior de la discoteca. También les molesta el ruido de los clientes cuando salen a fumar fuera del local y la suciedad que queda una vez pasada la noche de fiesta.

La discoteca Bloomsbury abre tres días a la semana: jueves, viernes y sábado. «Las tres noches que no podemos dormir», asegura un vecino que no quiere dar el nombre. 

La Guàrdia Urbana asegura tener constancia de, como mínimo, cuatro denuncias durante los meses de noviembre y diciembre, por las quejas de la música muy alta y del ruido nocturno. Una patrulla de agentes se desplazó, en una ocasión, hasta el domicilio particular de uno de los vecinos que se había quejado.

Actualmente, la Unitat de Policia Administrativa de la Guàrdia Urbana (UPA) está llevando a cabo el seguimiento del caso.

Sin embargo, los vecinos aseguran que «la policía no hace su trabajo porque cada vez que oímos la música alta les llamamos y nos dicen que no tienen efectivos. Nos gustaría que se acercasen hasta la discoteca y le exigieran bajar el volumen de la música» y añade que «entendemos que un día no tengan efectivos, pero cada día no es normal». 

La discoteca Bloomsbury –que antes era el pub 24–, abre de doce de la noche hasta las seis de la mañana. El local ha gustado a los jóvenes y, casi cada noche, se llena. Pero los vecinos no están tan contentos y los problemas de convivencia van aumentando.

«La música está muy alta y creemos que incumplen el mínimo establecido», aseguran los vecinos, quienes exigen a los propietarios de la discoteca hacer una medición. Además, los afectados explican que existe un problema de vibración, «porque los bajos están a tope». Por otro lado, los vecinos denuncian el ruido provocado por los clientes que salen fuera del local a fumar. Y por último, la suciedad y las peleas que ven día tras día. 

Los vecinos aseguran haber hablado con los propietarios, pero «creemos que su actitud es no hacer nada», y les piden que «actúen para garantizar la convivencia entre los vecinos y la discoteca».

Hace unas semanas que los afectados empezaron a movilizarse y está previsto que, en los próximas días, se emita un informe de la Guàrdia Urbana que ponga luz al conflicto. Los vecinos cuentan con el apoyo de la plataforma Farts de Soroll, que también ha pedido al Ayuntamiento la licencia del local, ya que asegura que antes cerraba a las dos y ahora a las seis de la madrugada.

Quieren solucionar el problema

Los propietarios del local son dos jóvenes con ilusión para reactivar el ocio nocturno en la ciudad de Tarragona. «Estamos poniendo todas nuestras fuerzas para solucionar el problema. No queremos que piensen que nos estamos despreocupando, pero hay un procedimiento a seguir a nivel técnico», aseguran los propietarios de la discoteca Bloomsbury, quienes explican que «ya hemos contactado con un laboratorio acústico y la semana que viene vendrán a hacer la medición».

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