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Una mirada que esconde la verdad, incluso para sí misma

#seriesenvena
‘Homecoming’. Julia Roberts
se ha pasado al mundo de las series al protagonizar este gran thriller psicológico dirigido por Sam Esmail

Yolanda Fernández

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Cada vez nos sorprende menos que actores y actrices consagrados en el cine se pasen a las producciones de televisión. Aun así hay veces que nos choca que según quién se decida por el mundo de las series, formato que hace tiempo dejó de ser un producto menor y que ha tomado una relevancia que en bastantes ocasiones supera al cine, lo que motiva a los intérpretes a optar cada vez más por este medio.

Y esto es lo que ha ocurrido con Julia Roberts. Una actriz de su categoría parece que no tiene cabida en una serie, pero, visto lo visto, la tiene y de qué manera. Cuando Amazon Prime Video anunció que había fichado a Roberts para su nueva producción Homecoming fue un bombazo y garantía suficiente para saber que el producto iba a ser bueno. Si algo caracteriza a Julia Roberts es su maestría a la hora de elegir sus trabajos.

Si a esto le sumamos que Homecoming está dirigida por Sam Esmail, responsable también de la muy recomendable Mr. Robot, la serie es mucho más que apetecible.

Una trama compleja
La historia está protagonizada por  Heidi Bergman (Julia Roberts), una terapeuta que trabaja para Geist, empresa privada que colabora con el ejército estadounidense, que desarrolla un programa que responde al nombre de Homecoming, que acoge a soldados norteamericanos recién llegados de la guerra, les ofrece atención psicológica para tratar los trastornos de estrés postraumático y hacerles más llevadero su retorno a la vida civil. Walter Cruz (Stephan James) es uno de estos soldados y junto con Heidi son los principales protagonistas sobre los que gira el eje de la trama.

Heidi está convencidísima de la importancia del proyecto y pone todas sus ganas y energías en sacarlo adelante. Cree que el centro de apoyo al soldado es algo bueno y que realmente les van a ayudar a volver a su vida civil normal. Colin Belfast (Bobby Cannavale) es su jefe directo y de sus interminables conversaciones telefónicas extraemos que Heidi ha sido nombrada administradora absoluta del centro, y, como tal, debe responder ante quien corresponda. Veremos más adelante cómo esto no es algo irrelevante.

Dos tiempos, una realidad
Las primeras escenas que nos muestran se desarrollan en abril de 2018, cuando Heidi Bergman tiene su primera sesión terapéutica con el soldado Cruz y realiza su trabajo en el centro. Como he dicho anteriormente, es una persona fiel a la causa, motivadísima en su trabajo y por eso resulta extremadamente sorprendente que de pronto la trama realice un salto de cuatro años hacia adelante y veamos a Heidi trabajando de camarera.

Mientras está en la pequeña cafetería donde trabaja, es interrogada por Thomas Carrasco (Shea Whigham), un funcionario del Departamento de Defensa que tras recibir una queja sobre Homecoming intenta averiguar qué es lo que sucedía realmente en ese centro. Pero para sorpresa de todos, cuando Carrasco le pregunta si conoce a Walter Cruz, Heidi dice no acordarse de él.

¿Qué ha pasado para que no se acuerde de Walter Cruz? ¿Cuál era realmente la finalidad del centro Homecoming? ¿Por qué Heidi Bergman no se acuerda de nada?

Estas tres preguntas son las que van a tener respuesta a lo largo de los diez capítulos de poco menos de media hora que componen la primera temporada de este magnífico thriller psicológico. Porque si Heidi es una persona motivada por su labor, el funcionario Carrasco no lo es menos, y va a llevar a cabo una investigación exhaustiva para esclarecer los hechos.

Dirección magistral
Homecoming es una serie que perfectamente podría estar firmada por Alfred Hitchcock. Su tono conspiranoico y de intriga nos recuerda mucho al gran director.

Por su parte, Sam Esmail en Homecoming ha sido capaz de crear una atmósfera perfecta para la intriga y la paranoia. Sus planos secuencia, marca de la casa, son una delicia visual para el espectador. Hizo construir un set de rodaje de tres plantas para poder filmar de un tirón una escena del primer capítulo donde vemos a Julia Roberts recorrer todo el centro mientras habla por teléfono con su jefe.

Otro recurso magnífico que utiliza para transportarnos de un tiempo a otro es el formato de la imagen. Cuando la acción se desarrolla en el pasado, los planos son panorámicos, y cuando la trama transcurre en el presente, el formato es vertical, con lo que ayuda a crear un entorno claustrofóbico donde vamos a acompañar a Heidi Bergman y a Thomas Carrasco en su camino para desentrañar qué es lo que realmente pasó. En resumen, Homecoming es una maravilla de thriller psicológico donde brilla, como no podía ser de otra manera, una gran Julia Roberts bajo la dirección de un espléndido Sam Esmail.

Intriga de la buena y que promete entretenimiento seguro.

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