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Una pareja que ha tenido hijos por vientre de alquiler: 'No podíamos esperar siete años para adoptar'

Montse y Daniel decidieron acudir a la maternidad subrogada para ser padres debido a la demora en los procesos de adopción

Raúl Cosano

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Seis tratamientos de reproducción asistida que no surtieron efecto minaron la moral de Montserrat y Daniel. «No había manera, los médicos no acertaban a encontrar una explicación. Yo ya tenía 44 años, se nos hacía tarde, y nos dijeron que había que buscar una alternativa», concede ella.

La primera opción, claro, fue la adopción. «Miramos muchos países, desde China hasta Sudamérica. Nos dijeron que la adopción nacional era muy complicada, pero la internacional también tenía mucha lista de espera», cuenta Montserrat.

La pareja se vio, como tantas otras, bloqueada ante las limitaciones impuestas por países donde hasta hace poco adoptar era más sencillo y, sobre todo, mucho más rápido. «Para China tenías que esperar entre siete y ocho años», dice ella. Y lo que es peor: «En algunos sitios ni siquiera te garantizaban poder adoptar al final. A lo mejor estabas seis años esperando y luego aquello no salía. No tenías una plena garantía».

El tiempo corría en contra. «No queríamos ser padres con 50 años». Entonces surgió la posibilidad de la subrogación. «Empezamos a informarnos y a mirar agencias. Sabíamos que los plazos se acortaban, que en cuestión de unos meses podríamos cumplir por fin el sueño de ser padres». El primer contacto fue en diciembre de 2015. Barajaron varias propuestas, desde Estados Unidos a México, pasando por Grecia o Rusia. Finalmente, se quedaron con la opción ucraniana.

Se puso en marcha el proceso. El primer viaje fue en febrero de 2016. Tuvieron que hacer dos desplazamientos más a Ucrania: «Tienes que ir a dejar las muestras a la clínica de reproducción asistida. También te presentan a las candidatas a gestantes, y debes elegir una».

En noviembre de 2016, sin haberse cumplido ni siquiera un año después de los primeros movimientos, Montserrat y Daniel fueron padres de dos gemelos, Teo y Lia. «Estamos muy satisfechos, encantados, todo ha salido rodado», cuenta Montserrat. En total, todo costó 60.000 euros: «Tienes que tener un determinado nivel económico, pero se puede hacer con esfuerzo. Una adopción también se te puede ir a los 35.000 euros».

Montserrat, que ahora tiene 45 años, y Daniel, de 44, explicaron lo que habían hecho con naturalidad:«Hubo reacciones de todo tipo en la familia y los amigos. En general todo el mundo lo entendió, aunque fuera una cosa poco conocida. Ahora somos muy felices».

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