Una provincia de contrastes: el Ebre respira y el Camp sufre por los rebrotes

Las comarcas ebrenses mejoran y llegan a un nivel moderado mientras el Camp de Tarragona ve crecer el riesgo

Raúl Cosano

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Una provincia de contrastes: el Ebre respira y el Camp sufre por los rebrotes

Una provincia de contrastes: el Ebre respira y el Camp sufre por los rebrotes

El Ebre respira mientras el Camp de Tarragona continúa en una situación sanitaria muy delicada. Si las comarcas ebrenses, hace solo unas semanas, vivían un momento comprometido, desde finales de agosto es el Camp quien le ha tomado la delantera muy a su pesar; tanto es así que desde mediados de agosto el Ebre ha logrado reducir la curva del índice de rebrote de una manera notoria, pasando del riesgo alto a uno moderado en el que habita actualmente. Ese dato de 68,21, de inicios de septiembre, coloca a toda la región en el nivel naranja de amenaza, el más bajo en un mes. Pero, más allá de las cifras, es sintomática la dinámica en descenso, después de alcanzar cotas de más de 200 en el Índice de Crecimiento Potencial (EPG), como se denomina técnicamente el riesgo de rebrote. Este indicador se compone de dos factores: la velocidad de reproducción media de los últimos siete días, que permite evaluar la rapidez de propagación de la enfermedad, y la incidencia acumulada de los últimas 14 jornadas. 

Si las comarcas ebrenses empeoraron antes, allá por finales de julio, ahora han firmado una evolución positiva, al tiempo en que en el Camp las cifras también llevan tiempo siendo muy altas y no terminan de retroceder pese a las restricciones impuestas en ciudades como Reus. Así, según los datos del Departament de Salut publicados en la plataforma DadesCovid, el Camp triplica en riesgo de rebrote al Ebre: 230,01 frente a 68,21. 

De ahí que el mapa comarcal de Tarragona también haya experimentado un cierto alivio: el Montsià ha pasado a tener un riesgo bajo de rebrote, mientras que el Baix Ebre y la Terra Alta están en una franja media-alta. Por lo tanto, las curvas de riesgo de ambas regiones sanitarias se han cruzado ya en el gráfico, como muestra de esas dinámicas contrapuestas y de esa diversidad de afectación, ya entrado septiembre y a las puertas de un inicio de curso escolar que se mira con lupa y ante el que se contiene el aliento por si puede complicar la situación sanitaria en términos de aumento de contagios. 

El Camp no logra bajar la tasa
Otro índice fundamental para radiografiar el estado de la pandemia es la Rt, la velocidad de propagación. Desde el 20 de agosto, el Ebre ha conseguido situarla por debajo de 1, lo que quiere decir que la pandemia está en una fase de contención (por encima de 1 significa que se expande). De 0,97 pasó a 0,72 en la última semana. En cambio, el Camp de Tarragona continúa en esa fase negativa de crecimiento, con una tasa de propagación de 1,18. El Camp, por tanto, está peor que el global de Catalunya, que sí ha conseguido reducir esa tasa por debajo del umbral del 1. 

Ayer mismo en redes sociales el president de la Generalitat, Quim Torra, celebraba haber logrado que «la Rt sea de 0,98 en todo el país». A su vez, agradecía a la ciudadanía su «espíritu solidario» y animaba a hacer un «último esfuerzo» a falta de una semana del inicio escolar del lunes 14 a base de máxima prevención y recomendando «reuniones de menos de 10 y evitando desplazamientos innecesarios». 
Eso sí, a nivel provincial, Tarragona tiene la Rt más elevada de Catalunya (1,12), lo que quiere decir también que los positivos son los que más contagian, porque están difundiendo más el virus que otros lugares. Esta fotografía del SARS-CoV-2 también se traduce a nivel municipal. Tortosa y Amposta, las dos principales ciudades del Ebre, son las que tienen una tasa de rebrote más baja, que no llega a 100, acorde con el riesgo moderado del que goza su zona. En el resto de los principales núcleos tarraconenses, ese riesgo es superior a 100, y se dispara especialmente en localidades como Valls (370), Salou (343) o Reus (323).

En lo que atañe a datos absolutos, la provincia registró ayer 118 nuevos casos de coronavirus, en una inercia similar a la de los últimos días, y una defunción más. En el Camp de Tarragona se han registrado 4.497 casos confirmados por PCR. Según los últimos datos, hay 67 pacientes ingresados, 10 de los cuales en la UCI. 

La región de las Terres de l’Ebre acumula, desde el inicio de la pandemia, 968 casos confirmados por pruebas PCR. En esta región han muerto 64 personas. Según el último balance hay 13 pacientes ingresados, dos de ellos en la UCI.

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