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Unas 100 personas ocupan el Martí Franquès tras la irrupción de 21 agentes de la Policía Nacional

Los agentes se han ido del centro tras una llamada del director del mismo al cuerpo de los Mossos d'Esquadra 

Núria Riu

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Un centenar de personas, a las puertas del centro, momentos antes de la ocupación. Foto: Lluís Milián

Un centenar de personas, a las puertas del centro, momentos antes de la ocupación. Foto: Lluís Milián

Faltaban pocos minutos por las nueve de la noche, cuando el instituto Martí Franquès quedó ocupado. Fue un acto completamente pacífico y que se produjo después de que la puerta de la calle Enric d’Ossó quedó trabada y el centenar de personas que estaban en la calle entraron dispuestos a pasar la noche.

 

La llegada de estas personas no fue casual. Hacia media tarde, en el interior del instituto la compañía Tornavís estaba ensayando, cuando se personó un amplio dispositivo de agentes de la Policia Nacional. Unos 15 iban con uniforme y se quedaron en la puerta, mientras que otros seis entraron al centro «vestidos con ropa deportiva, como si fueran a jugar un partido de baloncesto», según explicaron algunas personas que estaban en el lugar de los hechos. 

 

El director del centro, Jean-Marc  Segarra, explicó que habían entrado con «malos modales» y sin un orden judicial, por lo que decidió llamar al 112 para que acudiesen los Mossos d’Esquadra. «Me dijeron que eran ellos los agentes del orden y hemos entrado a una especie de discusión», reveló. Por lo que el director aseguró que «apelé al seny y les solicité que abandonasen el centro». 

Finalmente, los agentes salieron y minutos más tarde decenas de personas empezaron a llegar a las puertas del centro. 
Dado que el centro está delante de la comisaría de la Policía Nacional, la multitud de personas iba incrementando bajo la intensa mirada de los agentes que estaban en el exterior.

Algunas de estas personas ya iban con la mochilas, la esterilla y los sacos de dormir, dispuestos a pasar la noche en el centro. Sin embargo, en el interior seguían las actividades previstas, por lo que esperaron hasta que los profesores empezaron a abandonar el centro entre aplausos de los asistentes. 

El último en salir fue el director. Intentó cerrar la puerta y esta se había trabado, por lo que tuvo que dejarla abierta. Antes de irse, Segarra se dirigió a la multitud asegurando que «somos unas escuelta abierta y plural, que no manipulamos a nadie». Éste pedía «seny» y «conocimiento» a las personas que estaban esperando en el exterior y apeló al recuerdo «de los que nos han precedido». Y a continuación empezó a ocuparse el centro y se inició la asamblea.

El Martí Franquès fue el segundo instituto que se ocupó durante la tarde-noche,  después de que horas antes también se hizo con el Pons d’Icart.

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