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Tarragona Educación

Vacaciones, amigos y asperger

Desde talleres de DJ hasta clases de yoga, así es un casal adaptado para niños y adolescentes con este trastorno del espectro autista de alto rendimiento

Norian Muñoz

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En el casal para adolescentes ayer tocaba un taller de cocina a lo MasterChef. Se les veía muy motivados.  FOTO: Pere Ferré

En el casal para adolescentes ayer tocaba un taller de cocina a lo MasterChef. Se les veía muy motivados. FOTO: Pere Ferré

En la sala hay cuatro equipos de adolescentes trabajando a buen ritmo. Esta mañana toca un concurso de cocina al estilo MasterChef y un chico está colocando cuidadosamente y en filas las tostaditas que han elaborado. Le preguntamos si se puede probar y nos responde que «habrá que esperar a que estén todas». Después su monitora le susurra algo al oído y el chico accede. Está rico.

La escena se parece a la de cualquier casal ordinario, pero en realidad se trata de un casal adaptado para adolescentes con Síndrome de Asperger, un síndrome del espectro autista que, entre otras cosas, hace que tengan importantes dificultades para desarrollar relaciones sociales.

El casal ha sido organizado, por segundo año consecutivo, por la asociación Aspercamp, en este caso con el apoyo económico de la Subvención Social Sílvia Cuesta del Port de Tarragona. Paralelamente se está desarrollando uno para niños con el apoyo del Ayuntamiento de Tarragona.

Actividades a medida

Las actividades han sido desarrolladas especialmente por psicólogos y especialistas de la asociación. Los adolescentes, por ejemplo, hacen actividades tan variadas como aquagym, taller de yoga, DJ, manualidades o un escape room.

La coordinadora del casal, Lidia Argumosa, explica que es todo un reto competir con lo que cualquier adolescente tiene en casa: «móviles, ordenadores, consolas y un mundo donde las escenas cambian continuamente, hay acción, superpoderes...». Por eso, explica, les ha tocado buscar actividades no tradicionales para atraerles.

Tanto en el caso de los niños como en el de los adolescentes, se tiene en cuenta, por ejemplo, el hecho de que a muchos pueden irritarles los ruidos o el exceso de gente. Se respetan, además, sus ritmos y se intenta que todo esté muy estructurado. «Dedicamos un rato a explicarles que al día siguiente deben traer el agua y el bocadillo. Probablemente ya lo sepan, pero así les descargamos de tener que darle vueltas al asunto», explica Argumosa.

El autismo invisible

Pero las actividades, además de divertirles o enseñarles conocimientos que les serán útiles en la vida diaria, están concebidas, sobre todo, para trabajar sus habilidades sociales.

Laura Recha, directora de Apercamp, reconoce que esa es una de las grandes preocupaciones de los padres de adolescentes con este tipo de autismo de alto rendimiento. A sus hijos les cuesta entender cómo funcionan las relaciones sociales, interpretar los mensajes verbales y no verbales,  comprender los sentimientos de los otros y tienden a tomarse todo al pie de la letra, por lo que suelen ser muy ingenuos.

Por eso, explica, llegados a la adolescencia, «algunos fingen continuamente ser lo que no son para encajar o, simplemente, se aíslan». Todo con la consecuente carga de ansiedad, depresión, inseguridades, baja autoestima y conciencia de que son diferentes. «El nuestro es el autismo invisible», señala.

Por eso, relata, «es un regalo cuando los ves que comienzan a quedar con los compañeros veinte minutos antes de que comience la actividad sólo para verse, o hacen planes por su cuenta por las tardes», reconoce Recha. 

Otra de las ventajas, explica Elisenda Gil, una madre, es que quienes dirigen el taller son personas que ya trabajan a lo largo del año con los niños y conocen cómo funcionan, «porque cada uno reacciona de forma diferente a los estímulos».

Caminos que se abren

Muchas veces, reconoce Recha, no se sabe cuáles son los caminos que llevan a abrirse y relacionarse. Recuerda un taller de radio que realizaron y que, sorprendentemente, a chicos que tenían problemas comunicativos les encantó. Todavía se emociona cuando recuerda lo desenvueltos que estuvieron cuando les entrevistaron en Tarragona Ràdio.

Eso sí, como cada niño es un mundo, Recha recuerda que no todos tienen que ir a un casal adaptado. La idea es darles herramientas para que puedan acudir, con la ayuda de los monitores, a un casal ordinario. De hecho, algunos chicos con Asperger suelen tener intereses fijos y algunos van justamente a casales de temáticas que les gustan.

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