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Vecinos de TGN denuncian a Icomos el deterioro del patrimonio que hay dentro de sus casas

Los afectados llevan un mes sufriendo filtraciones de agua a través de los restos romanos integrados en sus viviendas. Desesperados, buscan amparo para solucionar el problema

CARLA POMEROL

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Las filtraciones de agua impiden poder vivir en estas casas. Además, las humedades están afectando a otras plantas. FOTO: PERE FERRÉ

Las filtraciones de agua impiden poder vivir en estas casas. Además, las humedades están afectando a otras plantas. FOTO: PERE FERRÉ

Los vecinos afectados por filtraciones de agua a través de restos romanos integrados en sus viviendas ya no pueden más. Han llegado a su límite. Viven en la calle Notari Albinyana, en la Part Alta y, desde hace un mes, cae agua desde el muro del Fòrum Provincial, que se encuentra dentro de sus casas. Las goteras son cada vez más importantes y parece que constantemente esté lloviendo en el comedor. Las humedades ya han filtrado en otros pisos y vivir allí ya es imposible. Pese a una pequeña intervención de Ematsa en el tejado de las viviendas, el problema no se ha solucionado. Pero lo que más preocupa a los vecinos es el deterioro de los restos romanos. Por eso, el pasado martes, los afectados se pusieron en contacto con Icomos, una organización asociada a la Unesco, que se dedica a garantizar la conservación y preservación de monumentos.

La pesadilla para estos vecinos empezó hace justo un mes, cuando detectaron que caía agua a través de lo que sería parte del Fòrum Provincial, integrado en sus viviendas. Javier Núñez y el resto de afectados se pusieron en contacto enseguida con Ematsa y con el Ayuntamiento. Pocos días después, una representación de las administraciones se trasladó hasta el lugar para encontrar la causa de las filtraciones. Todo apuntaba a que el problema tenía que ver con la rotura de una bajante fluvial, ubicada en la Plaça de Sant Joan, en el tejado de las casas afectadas. La semana pasada, dos operarios de Ematsa fueron a arreglar la avería.

Pero desde entonces, la situación ha empeorado y ahora cae el doble de agua. «Antes, recogía de cuatro a cinco cubas de agua al día. Ahora, tengo que ir cada dos horas», explica Javier Núñez, uno de los vecinos, quien asegura que «no se puede vivir allí, es imposible». El problema se ha agravado ya que la humedad está filtrando en todos los pisos de las casas. «Tengo el parquet bufado, la pintura de las paredes se cae y las herramientas y mobiliario se están oxidando», añade Núñez.

Pero sin embargo, a estos vecinos les preocupa a partes iguales quedarse sin casa como el deterioro que está sufriendo el patrimonio. A la desesperada, los afectados enviaron un correo al Ayuntamiento y, por el momento, no han obtenido respuesta, siempre según la versión de los vecinos. La segunda y más contundente medida que han tomado es denunciar la situación a Icomos, una entidad con estrecha relación con la Unesco, institución que declaró Tarragona Patrimonio de la Humanidad hace 20 años.

Núñez, en la denuncia, dice que «nos sentimos impotentes ante la rápida degradación que está sufriendo el monumento». Icomos ha confirmado haber recibido la queja y se compromete a dar respuesta «con la mayor brevedad posible».

Ayer acudieron los bomberos

Núñez y el resto de vecinos aseguran que la situación ha empeorado desde que la semana pasada dos operarios de Ematsa arreglaran una bajante. Tanto es así que, ayer por la mañana, los afectados vieron como se desprendían algunas piedras de los restos romanos y llamaron rápidamente a la bomberos. El servicio de emergencia recibía el aviso minutos después de las nueve de la mañana. Se desplazaron hasta el lugar, y concluyeron que no existía riesgo, pero que «es conveniente la revisión de los técnicos municipales». El Diari ha intentando conocer la versión del Ayuntamiento, pero este solo confirma que mañana acudirá un técnico al lugar.

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