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Tarragona Sociedad

Vecinos del barrio de Sant Salvador de TGN se juegan la vida cruzando la N-240

Los desniveles de una de las pasarelas y la «pereza» de acceder al paso elevado hacenque constantemente haya gente que decida sortear los coches e ir por la nacional

NÚRIA RIU

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Un vecino cruza caminando la 
N-240 en su paso por Sant Salvador tras vigilar un buen rato si encontraba un hueco entre los coches. FOTO: Pere Ferré

Un vecino cruza caminando la 
N-240 en su paso por Sant Salvador tras vigilar un buen rato si encontraba un hueco entre los coches. FOTO: Pere Ferré

Una mujer de edad avanzada camina con el carrito de la compra por el lateral de la N-240 a su paso por Sant Salvador. Avanza mirando si vienen coches dispuesta a cruzar. Al ser preguntada sobre ello y al ver la cámara de fotos se frena. Confirma que iba a pasar ya que se le ha hecho tarde y llega tarde a casa, que la están esperando. «Con el carro es muy difícil ir por la pasarela ya que me cuesta mucho tirar de éste», argumenta. El miedo a que sus familiares se enteren por el periódico de esta imprudencia hace que finalmente dé la vuelta y se disponga a ir por el paso elevado.

No es una situación aislada. Constantemente puede verse a vecinos que aparecen de la nada, se plantan en el arcén de la carretera nacional y buscan un espacio libre entre los coches para pasar. Tan solo hay que esperar un rato en la zona para darse cuenta de ello. En menos de veinte minutos tres personas arriesgaron sus vidas el pasado jueves por la tarde, alrededor de las 17.30 horas. «Claro que cruzan, hasta personas mayores», explica Joaquín Gallego.

La pronunciada pendiente disuade a algunos vecinos de utilizar la pasarela. Sobre todo la gente mayor, cuando va cargada. FOTO: Pere Ferré

Es vecino de Sant Salvador desde siempre y todos los que están sentados en la misma mesa del bar, en la que están tomando una cerveza, comparten su punto de vista. «Hay gente que tiene la parcela al otro lado del río y no utiliza la pasarela. Por comodidad se sigue pasando por la carretera», añaden. Es el camino más rápido para ir de Sant Salvador a Santa Isabel, al otro lado de la nacional.

En este tramo que discurre por Sant Salvador la carretera tiene dos carriles de subida (en dirección Valls) y otro de bajada (hacia Tarragona). El límite de velocidad es de 70 kilómetros por hora, aunque muy a menudo se supera, sobre todo entre los vehículos que salen de la ciudad.

Además, y aunque puede circularse por la A-27 como alternativo, el flujo de tráfico es muy denso. Sobre todo en determinadas franjas horarias, cuando coincide que finaliza uno de los turnos de trabajo en la refinería. Esto no disuade a estas personas, que lo consideran más cómodo que tener que dar la vuelta para acceder a uno de los dos pasos elevados disponibles.

No obstante, su estado deja que desear. El que queda en la zona más próxima a la rotonda de la gasolinera no tiene una pendiente tan pronunciada, lo que lo hace más amable de cara a los viandantes e incluso pasan algunas bicicletas. En cambio, el que queda unos metros más arriba, más alejado de la ciudad, tiene una pendiente superior al 20%. Esto hace que muchos vecinos se lo piensen dos veces antes de ir por la pasarela. Además, el entorno es totalmente inhóspito y presenta barreras arquitectónicas para acceder con un carrito o en silla de ruedas.

Falta de mantenimiento

«Es un espacio en el que no se ha hecho ningún tipo de inversión desde que se construyó hace muchísimos años», argumenta el presidente de la Associació de Veïns de Sant Salvador, Toni García. Hace cuatro años que accedió al cargo y asegura que lo de las personas que cruzan es una problemática que desconocía. «Debe mirarse y estudiarse bien, pero si se trata de una cuestión de comodidad la cosa cambia», añade.

El representante vecinal reivindica que Fomento debería haber hecho un mantenimiento de las pasarelas. «Es muy sencillo darse cuenta de que no están en buenas condiciones y que debería hacerse una reforma», añade. Es una cuestión que los vecinos vienen reivindicando desde hace años y que plantearán en la primera reunión que mantengan con el nuevo equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Tarragona.

Junto con la mejora de la zona interbloques y que se construya una zona de juegos para los niños, las conexiones con Tarragona siempre han estado entre las demandas del barrio. Hasta el momento, la administración local no había podido actuar ya que ésta es una vía competencia del Estado. Y, de hecho, sigue siéndolo ya que en el traspase del primer paquete, que se formalizó hace unos meses, se incluía el tramo de la antigua N-240 desde la Plaça de la Imperial Tarraco a la zona de Sant Pere i Sant Pau. Queda este segundo tramo que deberá constar en el nuevo paquete de transferencias, que debe negociarse ahora.

Los vecinos defienden que la solución más sencilla para «conectar» el barrio entre sus dos mitades sería soterrar la N-240. Es una propuesta que el exalcalde Josep Fèlix Ballesteros aseguró en 2007 a los vecinos que se incluiría en el plan general, pero la obra no ha seguido adelante.

«El soterramiento ha sido siempre una reivindicación histórica», dice este representante vecinal. No obstante, los residentes de este barrio de la ciudad no han conseguido que su petición prospere. Y es que este tramo de carretera siempre ha estado en el foco de la polémica. Antiguamente había un semáforo, con un paso de peatones, que permitía pasar de un lado al otro.

Decidió quitarse por los problemas de tráfico que se generaban. Cuando se ponía en rojo para los coches, y si coincidía con la salida de los trabajadores del polígono petroquímico norte, se formaban colas kilométricas. También se habían producido algunos accidentes, incluso con víctimas mortales. Así que en el año 2002 decidió optarse por el sistema de pasarelas actual. El cambio se materializó después de largos meses de asambleas de los vecinos, protestas y reuniones con la Subdelegación del Gobierno, que intentó mediar en el conflicto por las obras de la carretera.

Finalmente a finales de octubre de 2002 se colocaba el segundo paso elevado, el que queda en la zona norte del barrio. Sin embargo, se ha demostrado que el problema no está resuelto.

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