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Vehículos dados de baja sirven de almacén de chatarra en plena calle

La Guàrdia Urbana, que ha detectado esta práctica en varios barrios, retira los coches al no poder estar en la vía pública
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La grúa municipal retirando en el barrio de Sant Salvador una furgoneta dada de baja.  Foto: Lluís Milián

La grúa municipal retirando en el barrio de Sant Salvador una furgoneta dada de baja. Foto: Lluís Milián

La Guàrdia Urbana de Tarragona ha declarado la guerra a los vehículos abandonados que están dados de baja pero permanecen en plena calle, donde son llenados de chatarra y otro material para posteriormente ser enviados, en contenedor, hasta Nigeria. Dicha actividad, además de provocar numerosas quejas vecinales, da mala imagen a los barrios donde se lleva a cabo, principalmente Torreforta, La Granja y Sant Salvador. Para intentar frenar dicha actividad, los agentes retiran los coches que están dados de baja o con síntomas de estar abandonados.

Desde hace unos meses, la Guàrdia Urbana ha detectado en determinados barrios de Tarragona –principalmente al final de la calle Francolí de Torreforta, en Parc Riuclar y en Sant Salvador– la presencia de vehículos –básicamente furgonetas– que están abandonadas porque se utilizan como almacén de chatarra y de partes de electrodomésticos para ser enviados a África en barco.

La mayoría de ciudadanos que realizan esta práctica son nigerianos. Adquieren un vehículo –aunque no realizan los trámites en la Dirección General de Tráfico (DGT) de cambio de titularidad, con lo que el antiguo dueño sigue siendo el propietario– y lo dan de baja para su exportación. Dicho vehículo queda aparcado en la calle. Allí lo van llenando de material, principalmente partes de electrodomésticos que en el futuro, en su país, pueden utilizar como piezas de segunda mano.

El desballestamiento de electrodomésticos y otras máquinas lo realizan en plena calle, al lado del vehículo que tienen que cargar, ante las quejas de los vecinos por el ruido y también por los residuos que quedan abandonados en plena vía publica. Dentro del vehículo se puede encontrar material diverso, desde bombonas de butano hasta compresores de nevera, rejillas, pantallas de televisor, motores de motocicletas, etcétera.

 

Compra en Alemania

Inicialmente, adquirían vehículos de segunda mano cerca del lugar donde viven. Sin embargo, ahora incluso los traen desde Alemania. Uno de los retirados por la grúa en los últimos meses tenía esta procedencia. Era una Nissan Vanette con placas provisionales, que estaban caducadas y que, además, no consta en ningún registro de la Dirección General de Tráfico, por lo que es muy difícil determinar quién es el propietario.

Dichos vehículos permanecen en la calle hasta que una grúa los carga y los lleva hasta el puerto de Barcelona, donde es depositado dentro de un contenedor. Allí, aproximadamente cada seis meses, un buque que recorre los puertos más importantes de Europa los carga y los lleva hasta África. En este continente, el material suele ser utilizado para piezas de recambio de segunda mano.

Al detectar esta actividad, la Guàrdia Urbana de Tarragona comenzó a actuar, detectando los vehículos que se notaba que estaban muy cargados y comenzando con el procedimiento por abandono. Primero se les ponía una pegatina triangular advirtiendo de la situación del vehículo abandonado. Al cabo de 48 horas se le multaba con 100 euros por estacionar en el mismo espacio más tiempo del permitido. Si al cabo de un mes estaba en el mismo lugar se le imponían 600 euros por abandono. En total 713 euros.

 

Las sanciones

La grúa llegó a retirar dichos vehículos. Los responsables pagaban las sanciones y acudían al depósito de vehículos a retirar el suyo con una grúa –ya que no puede circular al estar dado de baja–. Les compensaba hacer frente a la sanción para recuperar también su contenido y la actividad continuaba.

Ahora, la Guàrdia Urbana ha cambiado de estrategia. Dichos vehículos, al estar dados de baja, no pueden permanecer en la calle sino en un espacio particular. Por ello, al ser detectados, son sancionados directamente, retirados por la grúa y llevados al depósito municipal. Con ello se evita también que causen molestias vecinales, según fuentes policiales.

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