«Veo difícil que la gente vaya a un restaurante con mascarillas»

El sector hostelero vislumbra con desconfianza el futuro. Andan pendientes de cuando abrirán y en qué condiciones lo harán

JUANFRAN MORENO MARCELO

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La estampa de los restaurantes cerrados es una realidad. FOTO: Pere Ferré

La estampa de los restaurantes cerrados es una realidad. FOTO: Pere Ferré

«Estamos viviendo una situación durísima como personas y como sector. El hecho de no saber cuando volveremos nos hace actuar con una ansiedad no recomendable. Es difícil pero no podemos caer en la desesperación». Estas fueron las declaraciones del presidente de l’Associació Hostaleria Província Tarragona (AEHT), Francesc Pintado. Unas palabras que englobaban el objetivo que tenía la mesa redonda online que organizó la asociación que preside y en la que estuvieron presentes muchas de las principales voces de la hostelería tarraconense.

Fue un coloquio ameno, distendido y en el que se pudo comprobar de primera mano cuales son las grandes preocupaciones del sector hostelero de la provincia. La crisis del coronavirus les está situando en un contexto de desanimo absoluto y lo peor de todo es que el futuro se vislumbra con pesimismo. Fueron muchas las preguntas que se respondieron y que permitieron ver con algo más de luz el horizonte incierto que se tiene por delante.

¿Qué restricciones esperan?

Una de las grandes incógnitas para los hosteleros de la provincia es conocer cuales van a ser las medidas restrictivas que se van a implantar cuando se permita la reapertura a restaurantes y bares. Para esto todavía no hay fecha y las directrices que se barajan parecen no agradar mucho al sector. Edu Álvarez recalca la importancia de la incertidumbre, pero cree que las medidas serán parecidas a las que ya se han implantado en otros países en los que ya se ha reactiva de manera parcial la hostelería: «Tengo la sensación de que el sector se está hundiendo a nivel económico y no creo que nos hagan abrir más tarde de junio. Será en unas condiciones muy precarias (aforo limitado al 50%, trabajadores con mascarillas y guantes para dar una tranquilidad visual, protocolos de limpieza que no serán muy diferentes si ya se cumplían al 100%)».

Ángel Pérez intuye una desescalada hostelera muy progresiva y nada sencilla para el sector: «El principio será mucho más lento por la precaución que vamos a tener que imponer para reflejar seguridad a los clientes. Tendrá que haber mucha más separación entre personas y nos van a poner muchas más limitaciones, pero sin ayudarnos en nada. Nos estamos hundiendo y nos están exigiendo».

Una medida concreta que no parece no gustar nada a los hosteleros es la posibilidad de que las mamparas pasen a formar parte del decorado de todo restaurante o bar. «No veo a los restaurantes con mamparas, prefiero estar un mes más cerrado que abrir así», asegura Joan Bosch. Pep Moreno tampoco ve claro otras de las medidas de seguridad que se barajan con firmeza: «Yo veo difícil que la gente vaya a un restaurante con mascarillas y guantes cuando lo que quiere es disfrutar».

¿Qué ayudas se necesitan más allá de las existentes?

Todo negocio que no factura está abocado a la quiebra. No hay más. A partir de esta tesitura se desenvuelve un sector hostelero que ve como el paso de los días juega en su contra. Sin actividad, no hay futuro. Tan duro como real. Francesc Pintado lanza un claro mensaje a administraciones y ayuntamientos de la provincia: «Les pedimos que sean valientes. Que reduzcan el IVA al 0%. Que eliminen y no pospongan el pago de las tasas e impuestos mientras estemos así».

Joan Bosch apuesta también por reducir el IVA a largo a plazo, aunque entiende las dificultades de esa decisión: «Todos pedimos ayudas (ERTE, ICO…) pero es complicado porque esto se tiene que pagar de algún lado. Una ayuda que vendría bien es que el IVA se pudiese rebajar, ya que permitiría a la gente activarse más. Sería un gran estimulo y las cosas serían más fáciles».

¿La comida para llevar ha llegado para quedarse?

Es evidente que en toda crisis hay una oportunidad. En este caso, la comida para llevar (el famoso take away muy de moda en otras culturas) está ganando adeptos en estas últimas semanas y son muchos los restaurantes que se han arropado en él para generar una pequeña fuente de ingresos. Eso sí, ni mucho menos basta para frenar la sangría tal y como recalca Marta Doménech: «La comida para llevar ni para el golpe, ni es suficiente. Es una manera de mantener la llama del negocio. Llegará para quedarse en función de la respuesta final del consumidor. Ahora hay un teletrabajo más presente y esto puede ayudar». Xavier Martí reconoce que él ya ha activado esta nueva estrategia cada vez más creciente dentro de la hostelería: «Hace días que he activado el delivery, ya que no esperaré más para reaccionar».

¿Qué se puede hacer con el negocio en días de confinamiento?

Más allá de la mencionada comida para llevar, el sector hostelero intenta seguir trabajando en plena cuarentena. Bares y restaurantes no pueden abrir, pero desde casa están siguiendo distintas estrategias en las que la publicidad está cogiendo un peso importante. Manuel Fernández reivindica la importancia del marketing en este contexto: «Desde casa lo que estamos haciendo es movernos por redes sociales para hacer ver que seguimos ahí. Mi mujer llama a los clientes habituales para hacerlos sentir vinculados al negocio». Juana Piñana también es muy partidaria de la publicidad y asegura que «el marketing digital se tiene que quedar».

¿Cómo se vislumbra el futuro a largo plazo?

Esta es la gran pregunta que se hace el sector hostelero. Hay posturas más optimistas y otras más pesimistas. Eso sí, todas coinciden en que el futuro de la económica y en consecuencia de la hostelería no será nada sencillo. Francesc Pintado es conciso y afirma que «habrá empresarios que no podrán abrir cuando quieran porque no habrán soportado la crisis». Joan Bosch también es negativo a la hora de dibujar el escenario futuro y avisa del peligro: «Esta crisis nos ha cogido a todos en una situación imprevista. Un restaurante no sobrevive si no factura entre el 50 y el 70%».

José Ramón Guiu lo ve complicado, pero recalca la importancia de no frenar la rueda: «Esta es una crisis que viene para durar. La bicicleta puede ir lenta pero no se puede parar. Tiene que haber una fecha de apertura con unas restricciones bien marcadas». Joan Bosch es algo más optimista y destaca la actitud de los hosteleros para superar este duro contexto: «No es la primera crisis que pasamos. Tendremos que ser pacientes e ingeniosos para subsistir. Ahora es el momento de crear marca y eso se hace poniendo nuestros establecimientos muy a punto».

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