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"Ver un volcán siempre ha sido una de las mayores ilusiones de mi vida"

Una pareja de Tarragona ha viajado esta semana hasta La Palma para ver en directo la erupción del Cumbre Vieja. Otro tarraconense tiene allí una residencia, al otro lado de la colada. No teme por la lava, sí por las cenizas que puedan caer en su finca y el riesgo de incendio que conlleva 

Jordi Cabré

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Celeste y Cristóbal no lo dudaron cuando conocieron la noticia de la erupción del volcán Cumbre Vieja, el domingo pasado en la sobremesa. Ambos viven en Tarragona y al conocer la noticia  no dudaron en intentar ir a La Palma y ver en directo este fenómeno natural. Lo hicieron al margen de las declaraciones que el lunes hizo la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, quien consideraba un «reclamo» las primeras coladas de lava que salían de las entrañas de la isla. Maroto rectificó a las pocas horas, pero ello no alteró los planes que tenían en mente la pareja de tarraconenses.

«Nos hemos venido expresamente para ver el volcán. Ha sido una de las mayores ilusiones de mi vida», explica Celeste al Diari pocas horas antes de coger un avión y volver a casa «por motivos laborales». La pareja no se subió a un avión hasta que recabó la máxima información de lo que estaba ocurriendo en la isla y consultó las posibilidades de viajar y poder asistir a las erupciones con plenas garantías. 

«Nos informamos mucho antes de subir al avión. Llamé al Centro de Emergencias, a la Policía y al Instituto Vulcanológico de Canarias. Nadie nos puso trabas para ir a la isla y nos aconsejaron muy bien», asegura Celeste.

La pareja llegó el lunes y nada más aterrizar comprobó las medidas de seguridad que había en la isla a raíz de la erupción del volcán. «Todo lo que está alejado de la zona del Cumbre Vieja funciona con aparente normalidad y las proximidades a la colada y zonas de riesgo están perfectamente delimitadas», explica la pareja, que cada día se ha desplazado para ver este espectáculo de la naturaleza.

«Todos los días hemos podido acercarnos al Cumbre Vieja», dice la pareja, quien asegura que han terminado fascinada. «El volcán es realmente impresionante, mucho más de lo que uno se puede imaginar a través de la tele. Es muy difícil describir la sensación con el ruido que sale del interior de la tierra, las cenizas y el horizonte iluminado por la lava».

La pareja no olvidará esta escapada a La Palma y asegura que ha sido toda una experiencia inolvidable. Hoy toca viaje de vuelta con un gran número de vídeos grabados y una experiencia grabada en la memoria.

El catedrático emérito que tiene casa en la otra ladera del Cumbre Vieja

Si esta pareja de Tarragona viajó hasta La Palma para disfrutar de una erupción volcánica en directo, hay otro tarraconense que está «relativamente preocupado» por lo que ocurre allí. Se llama Albert Mas y es catedràtico emèrito del Departament de Bioquímica i Biotecnolohia de la Universitat Rovira i Virgili (URV). Mas se compró una casa en 2007 en La Palma.

Conocía la isla porque quería tener un lugar donde pasar buena parte de su tiempo libre cuando se jubilara, hace ya tres años. «La casa está al otro lado del volcán, lejos de la colada de lava», explica el tarraconense.

La ubicación de su vivienda le permite estos días observar los acontecimientos sin demasiados nervios desde Tarragona, su otro hogar. «Estoy más preocupado por las cenizas que puedan llegar a caer en la casa que la lava que expulsa el volcán. Las cenizas conllevan un riesgo de incendio y ello sí que me preocupa», admite.

El catedrático emérito ha pasado allá todo el verano y voló a Tarragona el pasado día 5, dos semanas antes de la erupción. Afirma que los enjambres sísmicos que se reflejaban en los sismógrafos no se notaban y solo hubo percepciones el día mismo de la erupción y el anterior.

Desde la distancia, Mas se conecta a la televisión canaria para seguir la evolución del volcán y se intercambia mensajes con algunos amigos que tiene en La Palma. Tiene billete para volver a la isla a mediados de octubre. Lo tenía ya previsto por unos asuntos personales. «Con la erupción del volcán no he cambiado los planes. La isla sigue conectada y el aeropuerto abierto. Se intenta respirar normalidad en aquellas zonas donde no está la colada», añade el catedrático y también confirma la pareja de turistas tarraconenses.

Mas dice que no tiene conocimiento de si hay otros tarraconenses en la isla en estos momentos o tienen casa como él. Recuerda que había una pareja de Flix que vivía en Fuencaliente de la Palma, localidad situada al sur de la isla y de un reusense que trabajaba de cocinero en un restaurante, «que ahora mismo está cerrado».

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