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Vía libre para iniciar la mejora de las entradas de Tarragona

El pleno del Ayuntamiento dará cuenta del acuerdo con el Ministerio de Fomento para recepcionar el primer paquete de carreteras y viales que pasarán a manos del Consistorio

Núria Riu

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Una de las carreteras incluidas en este primer paquete es la Avinguda de Roma. FOTO:  dt

Una de las carreteras incluidas en este primer paquete es la Avinguda de Roma. FOTO: dt

No ha llenado tantas páginas de periódico ni tantas tertulias como la recuperación de la Tabacalera o del edificio del Banc d’Espanya. No obstante, el traspaso de carreteras acordado entre el Ayuntamiento de Tarragona y el Ministerio de Fomento es clave para que pueda iniciarse la transformación y mejora de los accesos a la ciudad. 

Se trata de una reivindicación histórica que pasará por el pleno extraordinario previsto para mañana. Su negociación se ha prolongado durante años y estaba encallada desde que el Ejecutivo de Madrid cerró el grifo en 2010 y decidió que cualquier nueva cesión no iría acompañada de una contraprestación económica. Finalmente, esto es lo que ha acabado provocando que la cesión vaya a hacerse en dos fases.

El primer bloque que pasará a manos del Consistorio incluye ejes como la Plaça de la Imperial Tarraco o la Avinguda de Roma. En total son 7,3 kilómetros de carretera de los 24 kilómetros titularidad del Ministerio de Fomento que están inseridos en la trama urbana de la ciudad. En este primer paquete se incluye la cesión de aquellos ejes que, de acuerdo con el estudio realizado, no supondrán un incremento de la inversión en mantenimiento por parte de la administración local. «Con el informe favorable de intervención se ha visto que el gasto que supone por parte del Ayuntamiento es prácticamente nulo o irrelevante, porque, de hecho el mantenimiento ya lo estamos haciendo», argumenta el concejal de Territori, Josep Maria Milà. A partir de este acuerdo, la ciudad incrementará en un 3,62% su superficie viaria.

Sin embargo, la parte más significativa se ha dejado para la segunda fase. Aquí se incluye el tramo de la N-240 desde la Plaça de la Imperial Tarraco a Sant Salvador, la antigua carretera de València o el tramo de la antigua carretera de València, entre otros. Son 17 kilómetros viarios que «teóricamente tienen unos gastos de mantenimiento y conservación», decía el máximo responsable municipal en materia de urbanismo. Según los cálculos del departamento, la partida anual que se dedica para el alumbrado público y la mejora de la red viaria en la ciudad asciende a 2.663.093 euros. A partir de esta cifra, y dado que estamos hablando de un paquete que suma aproximadamente el 10,5% de la superficie del sistema viario municipal, la administración tarraconense deberá destinar una partida anual de unos 280.000 euros para la mejora de estas vías. Son unos recursos que se financiarán vía presupuestos municipales.  

Integración paulatina

Dado que Fomento ya no cierra traspasos acompañados de una partida económica, el Ejecutivo de Ballesteros está negociando «posibles contraprestaciones en obras de mejora». Y es que, cuando definitivamente estas carreteras pasen a manos de la administración local deberá iniciarse su transformación progresiva para darles un carácter más urbano. «No podemos pensar en que tendremos una Diagonal, pero paulatinamente podrá hacerse su integración, con carriles bici y una imagen más urbana», decía el edil socialista. Milà defiende que todos estos proyectos deben ser «lo más funcionales posible» y remarca que «sobre todo, deben ser viables económicamente y en cuanto a su mantenimiento».

En un primer momento, esto abrirá la posibilidad de que pueda habilitarse un carril bici en la Avinguda de Roma que permita cruzar el Francolí y unir el centro con los barrios de Ponent o que se adopte una solución similar en la N-240, de forma que puedan comunicarse los campus Catalunya y Sescelades. El concejal de Territori no hace una previsión sobre cuándo podría cerrarse el acuerdo para este segundo bloque, aunque asegura que «quiero cerrarlo ya». 

A corto plazo, esta primera cesión debe servir para que finalmente empiecen las obras de acondicionamiento del nuevo aparcamiento disuasorio en el tramo final de la Avinguda de Roma y que, por otro lado, finalmente pueda darse una respuesta a los vecinos de La Floresta, que desde hace años se quejan de la falta de alumbrado público en las calles del barrio.

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