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Videojuegos para ‘ganar la partida’ al dolor

URV. La Cátedra del Dolor Infantil colabora en un estudio sobre los efectos analgésicos en niños en tratamiento contra el cáncer

SÍLVIA FORNÓS

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Los niños jugaban entre dos y tres horas diarias. G.I.

Los niños jugaban entre dos y tres horas diarias. G.I.

Jugar a videojuegos alivia en un 30% el dolor y malestar derivados de la mucositis después de un tratamiento de quimioterapia en niños y niñas. Esta es una de las principales conclusiones del estudio impulsado por la Fundación Juegaterapia –dedicada a experimentar con el uso del juego en niños y niñas hospitalizados– con la colaboración de la Cátedra del Dolor Infantil de la URV.

«El objetivo general del estudio ha sido buscar estrategias que nos ayuden a controlar mejor el dolor de los niños y los adolescentes enfermos de cáncer, y sometidos a tratamientos de quimioterapia», explica Jordi Miró, director de la Cátedra del Dolor Infantil de la URV. En la investigación, que es la primera de estas características, también han participado el Hospital Universitario La Paz y la Universidad Autónoma de Madrid, mientras que los videojuegos y las consolas han sido proporcionados por Sony Interactive Entertainment Spain.

Así, como parte del estudio, los pacientes pediátricos jugaban entre dos y tres horas diarias a la consola, tiempo suficiente para lograr resultados satisfactorios. «Observamos, como habíamos hipotetizado, que los efectos eran muy positivos, incluso más de lo que nos esperábamos, ya que aliviar en un 30% el dolor después de un tratamiento de quimioterapia con algo tan simple, que no tiene ningún efecto secundario, es muy satisfactorio», afirma Jordi Miró. Hasta ahora, si se daba el caso, para calmar el dolor derivado de la quimioterapia –explica el experto– «se optaba por tratamientos farmacológicos, que podían tener efectos secundarios no deseables, por lo tanto en ocasiones ni tan solo se realizaban a los pacientes pediátricos».

El dolor

En lo que se refiere al malestar derivado del tratamiento de quimioterapia, el director de la Cátedra del Dolor Infantil de la URV sigue explicando que «el dolor es una consecuencia de los efectos secundarios del tratamiento por la agresión a los tejido, lo que provoca inflamación». Si bien, Jordi Miró añade que «la inflamación es un proceso que forma parte del proceso de curación, aunque en ocasiones provoque un dolor muy intenso». Por lo tanto, «es una consecuencia no deseada, pero que aparece en un tratamiento que es imprescindible para la supervivencia de los pacientes», añade.

El estudio busca alternativas para reducir los efectos de la quimioterapia

Partiendo de la base que «el dolor es una experiencia absolutamente subjetiva, personal e intransferible», Jordi Miró detalla que a la hora de evaluar el porcentaje de reducción del dolor, los pacientes pediátricos «puntuaron la experiencia en una escala numérica del 0 al 10, en el que el 0 era ningún dolor y 10 el dolor más intenso posible, y los niños dieron un valor antes y después del tratamiento de quimioterapia». Paralelamente, el estudio, además de demostrar que jugar a videojuegos disminuye el dolor percibido asociado a una intensa mucositis (es una inflamación de la mucosa del trato digestivo que puede provocar que los pacientes no puedan ni tragar saliva, asociada habitualmente a la quimioterapia), también ha puesto en evidencia una reducción del 20% de la dosis de la morfina diaria administrada a los niños. Asimismo, la investigación ha determinado que el uso de videojuegos en niñas y niños también aumenta en un 14% el tono vagal de su sistema parasimpático, asociado a la recuperación fisiológica ante la presencia de estímulos de dolor.

Una distracción

Estudios como el impulsado por la Fundación Juegaterapia se centran en buscar alternativas para que los efectos negativos de la quimioterapia en pacientes pediátricos sean los menores posibles. «Actualmente, existen estrategias como pueden ser la distracción, la hipnosis y diferentes alternativas que están disponibles y que tienen pocos –si es que algunos– efectos secundarios. Entonces, cómo ya habíamos realizado otros estudios para observar que en efecto, la distracción es una técnica útil para reducir la intensidad del dolor, lo que a su vez favorece la recuperación del funcionamiento físico y emocional de las personas, decidimos buscar alternativas que atrajesen la atención de los niños, como son los videojuegos», explica Jordi Miró.

En este sentido, el director de la Cátedra del Dolor Infantil de la URV señala los beneficios de la técnica de la distracción para la disminución del dolor en los niños y adolescentes. «La distracción es útil porque el dolor forma parte de un sistema muy sofisticado de protección del organismo que el sistema nervioso crea cuando identifica alguna amenaza. Esto significa que el dolor no existe en sí mismo, sino que es nuestro sistema nervioso el que lo provoca», afirma el director de la Cátedra del Dolor Infantil de la URV. En esta misma línea, sigue explicando, que «si nuestro sistema nervioso recibe mucha información a la vez, debe escoger a qué prestará atención, es decir, si hay competencia entre diferentes estímulos, es posible que no se fije en el dolor o que la cantidad de atención que le presta sea menor, y por lo tanto también la percepción de la intensidad del dolor será inferior».

Según Jordi Miró «cuando la intensidad del dolor es muy elevada es difícil ser capaz, por uno mismo, de fijarse en otra cosa. Por lo tanto, son necesarios otros recursos, algunos de los cuales tienen un coste». «Hasta ahora, las alternativas eran la realidad virtual, de forma que te sumerges en un mundo que no existe, pero que es tan absorbente que parece que estés allí; o utilizar las instrucciones de un experto que te guíe en la técnica de la distracción. En cambio, como se ha demostrado con este estudio, jugar a los videojuegos es el mecanismo a través del cual se puede contribuir a la distracción y a modificar la percepción del dolor», detalla.

Por último, la Fundación Juegaterapia ha presentado el documental La quimio jugando se pasa volando, basado en el estudio publicado en la revista Journal of Medical Internet Research, que demuestra que jugar también cura. Así la entidad quiere concienciar a la sociedad del beneficio que tiene para los niños enfermos de cáncer el uso de los videojuegos.

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