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Willy Toledo: 'No creo que Juan Carlos reflexione sobre sus fantasmas'

Entrevista al actor Willy Toledo, que ha presentado 'El Rey' en Tarragona

Iñaki Delaurens

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Imagen del actor que este martes estuvo en Tarragona presentando ‘El Rey’. Foto: Pere Ferré

Imagen del actor que este martes estuvo en Tarragona presentando ‘El Rey’. Foto: Pere Ferré

Willy Toledo, siempre explosivo, siempre revolucionario, siempre sincero. El actor regresa a la gran pantalla, en pleno veto de la industria cinematográfica, con un pequeño proyecto, El Rey. Tras dos años en cartel con Teatro del Barrio, la obra da el salto al cine y este martes se pudo ver en preestreno dentro del Festival REC de Tarragona. Antes, Toledo nos atendió. Disfrute o enfurézcase, pero le aseguro que no se quedará indiferente.

¿Cómo ha pasado la obra ‘El Rey’ del teatro al cine?

La obra de teatro fue un exitazo. Pero somos cineastas también y nos gusta mucho el cine. Tuvimos la posibilidad de hacer la película con los poquitos medios que teníamos en el Teatro del Barrio, ya que se ha rodado íntegramente dentro del teatro.

Queríamos que perdurara en el tiempo, que existiera un documento audiovisual, porque el teatro tiene un alcance limitado, y una vez que la bajamos de cartel, teníamos la necesidad que el mensaje llegara a más personas. 

Contar la ‘no transición’.

Se nos ha vendido una patraña, que se había acabado la dictadura y había comenzado la democracia. Todos los miembros de los poderes públicos franquistas continuaron en sus puestos, sin excepción, una vez muerto el dictador.

Los mismos jueces franquistas, fiscales, educación, profesores, se continuó dando dinero a la iglesia, a la monarquía, la misma policía, los comisarios torturadores y los mismos medios de comunicación.  

¿También los medios?

Nos vendieron que El País era el diario de la democracia, pero nos ocultaron que su primer director, Juan Luis Cebrián, era hijo del director del diario Arriba, órgano de propaganda de la Falange y el mismo Juan Luis Cebrián había sido director del informativo de RTVE con Franco vivo. Toda la maquinaria de puesta en pie la hizo Manuel Fraga. Le dieron la pátina de diario de la democracia, pero de demócrata tenía bien poco. 

‘El Rey’ ha llevado una investigación exhaustiva.

Un 70% del diálogo está documentado. Ha sido un trabajo bestial que se ha currado Alberto San Juan. De los personajes que hago,  casi todo lo que dice Felipe González está extraído de intervenciones suyas. Hay muchos diálogos textuales, pero también hay ficción, como el encuentro entre Franco y Don Juan en un buque frente a las costas vascas. El encuentro sucedió pero el diálogo nos lo hemos inventado.

La película saca a la luz las pesadillas del rey Juan Carlos.

El concepto de la película es el rey reflexionando sobre su vida. Se le aparecen los fantasmas de los fusilados, de cuando mató a su hermano de un tiro en la cabeza o de cuando traicionó a su padre saltándose la línea sucesoria.

La película es más tenebrosa y siniestra que la obra de teatro porque asistimos a una pesadilla de Juan Carlos, porque no creo que en la realidad el rey pase por esa reflexión.

Vuelve a hacer una película pese estar vetado, según dice.

Empecé a darme cuenta de que no me llamaban. Pasé de que me ofrecieran 6 o 7 películas, 3 o 4 series de televisión, 5 o 6 obras de teatro al año a de repente cero. Nada de un día para otro. Nueve años después he hecho una película en España con Almodóvar, Los amantes pasajeros. Luego hice un cameo en la última película de Fernando Trueba y ya está.

Contratado por terceras personas, como estaba acostumbrado toda mi vida, han sido dos películas en nueve años. A mí me han vetado, me han prohibido trabajar en este país. Me atacan por defender la revolución cubana, pero los que acusan de dictadura a Cuba, me vetan y persiguen. 

¿Existe en España la libertad de expresión?

Sí, para un sector de la población, la ultraderecha. Si eres Jiménez Losantos puedes exigir o pedir que se bombardee Catalunya. No hay ningún problema. Pero si yo digo que hay que empezar a bombardear el Palacio Real o la Zarzuela, es probable que me lleven preso y me metan diez años de cárcel. Existe la libertad de expresión para los afines al poder. Para los disidentes del poder borbónico-franquista-español nos toca la persecución.  

¿Las personas que le dejaron de contratar lo hicieron por miedo a represiones?

Juegan con el miedo. Es lo que hace el poder totalitario, jugar con el miedo de la gente a perder su pan. He tenido la fortuna que tengo una familia que me apoya económicamente cuando paso dificultades, pero hay mucha gente que no tiene eso y tienen a personas a su cargo. Entiendo que hayan elegido el camino del silencio. Yo he desaparecido del cine español y pocas personas parecen preguntarse qué ha pasado conmigo.  

¿El miedo le puede llevar al exilio?

El temor por mi propia vida y mi propia libertad. Estamos jugando con asesinos, con criminales, con pistoleros fascistas, como Santiago Abascal que va armado, que cada día están más crecidos y envalentonados. Hace diez años una bandera rojigualda era signo de facha redomado, nadie sacaba banderas de España a la calle.

Ahora están desempolvando sus camisas azules falangistas que tenían guardaditas por vergüenza y se las están poniendo. Además campan a sus anchas porque cada vez que hay una manifestación de la ultraderecha y una contramanifestación de la izquierda, los que acaban recibiendo palos son los manifestantes de la izquierda y los protegidos son la ultraderecha. 

¿Cree que podrá volver a trabajar al ritmo de hace 15 años?

No, no tengo ninguna esperanza de que las cosas mejoren, sino que vayan a peor. También a nivel planetario, Bolsonaro en Brasil, Le Pen en Francia, Macri en Argentina, etc. Estamos sufriendo una regresión ultraconservadora que a mí me recuerda mucho a los años 20 y 30 del siglo XX.

Tras la crisis económica, la ultraderecha engorda sus filas con gente desesperada. Están volviendo nazis y fascistas al gobierno a través de elecciones, como hizo Hitler. La situación está muy peligrosa. Pero como creo que el país va a ir a peor, mi situación personal-laboral no se va a arreglar, todo lo contrario. 

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