Tarragona ENTREVISTA

Zaragoza: «No me preocupa morir, sino el día en que dispararé por última vez con mi cámara»

Marti Zaragoza es de Valls, tiene 60 años y se dedica a la fotografía desde muy joven, hoy centrado en su faceta más artística y también de moda

Rossi Vas

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Imagen del fotógrafo vallense para el que la fotografía es su filosofía de vida. FOTO: cedida

Imagen del fotógrafo vallense para el que la fotografía es su filosofía de vida. FOTO: cedida

Marti Zaragoza no es un simple fotógrafo. A través de su cámara, este hombre dibuja las emociones de sus modelos y narra que es capaz de leer su mente, de esta manera. «Lo que vende es la sexualidad, y para esto no se necesita estar desnudo», puntualiza este peculiar fotógrafo catalán de Valls. Añade que disfruta de su soledad pero que para él la mujer es su religión. Empezó a dedicarse profesionalmente a la fotografía en los años noventa y ahora la fotografía artística y de moda es su gran pasión.

¿Qué es la fotografía para ti?
Es mi oxígeno. Estaría muerto si no la hago. Lamentablemente, hoy en día la fotografía de moda es la forma de ver carne. Aparte, con los avances tecnológicos es  fácil que uno se crea fotógrafo, con la cámara digital o el móvil. Y no es tan simple. La composición y la armonía fotográfica son muy importantes.

¿Qué significa ser un buen fotógrafo?
El fotógrafo es el que dirige la orquesta, por decirlo de alguna manera. Yo siempre busco la máxima expresividad de la modelo que son la sonrisa y la mirada. Creo que no todo el mundo tiene esta capacidad. Aparte, un buen fotógrafo tiene que saber cómo tratar a una modelo. Por ejemplo, mis modelos no son profesionales porque mi objetivo es otro. 

¿Cuál es tu meta a través de las fotografías?
Mis fotos mandan mensajes que representan lo que me sugiere en ese momento la persona que estoy retratando. Luego cada uno tendrá que crear su historia interpretando la foto.

Volviendo atrás en el tiempo, ¿cómo empezaste?
Profesionalmente empecé hace muchos años, con la fotografía analógica. Tenía mi propio estudio y me dedicaba a hacer fotos en eventos familiares, pero esto me cansó rápidamente porque no me llenaba. Lo mío es lo que estoy haciendo ahora, que son fotos artísticas y de moda. Tengo mi equipo y trabajamos juntos muy bien. El trato personal es importante porque cada modelo es un mundo.

¿Recuerdas tu primera cámara?
Sí, claro. Tenía unos nueve años cuando a mi abuelo, del sorteo navideño, le tocó una cámara fotográfica que me llamó mucho la atención. Con mis primos y algunos amiguitos nos fuimos al río donde les hice fotos. Aquella fue mi primera sesión de fotos, sin que me diera cuenta.

¿Quién te inculcó esta pasión?
Era mi gran amigo Emili Tàpies Pons. Para mí era como un hermano. Desgraciadamente, murió de cáncer a los 23 años. Él era aficionado a la fotografía. Por aquel entonces yo tenía 18 años. Un día mientras estaba ensayando con mi banda de música, él estaba presente y dijo que quería participar con nosotros. Se apuntó a teatro y escalada y nos hicimos muy amigos. Aquel día llevaba colgada una cámara réflex. Le pregunté: «¿Qué es esto?». Y él empezó a enseñarme las velocidades y cómo funcionaba todo. Sin saberlo, esta fue mi primer lección de fotografía.

Aparte de la fotografía, has estudiado teología y sabes tocar varios instrumentos musicales...
He estudiado en La Salle. Hice Electromecánica, y luego estudié Ingeniería. Soy discípulo del Seminario Diocesano, en Tortosa, donde hice bachillerato. Estudié Teología, también flauta, guitarra, piano y violín. Salí tímido de allí y con mucha inseguridad en mí. Cuando veía una mujer por la calle, me ponía colorado y cruzaba a la otra acera.

¿Qué es para ti la mujer?
¡Mi religión! Lo que pasa es que resulta difícil comprender mi profesión, y ninguna de mis parejas la ha entendido.

¿Qué hay detrás del trabajo de un fotógrafo y que no se vea?
Todo el trabajo empieza después de haber hecho las fotos. Son unas ocho horas de dedicación editándolas. Pero este trabajo es mi oxígeno, por eso no me preocupa morir. Me preocupa el día en que dispararé por última vez con mi cámara fotográfica.

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