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Tarragona CRÓNICA

Zumba y batucada en la carrera solidaria de la URV

Más de 350 participantes recorrieron 5 kilómetros alrededor del puerto de la ciudad en beneficio a la asociación Tarraco Salut

LAURA ROVIRA

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Inicio de la quinta edición de la Cursa Solidària de la URV en el Moll de Costa. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Inicio de la quinta edición de la Cursa Solidària de la URV en el Moll de Costa. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Cuando faltaban diez minutos para las diez de la mañana del domingo, el Moll de Costa del Port de Tarragona empezó a retumbar al ritmo de la batucada de Tympanum dando comienzo así a la quinta edición de la Cursa Solidària de la URV que este año recaudaba fondos para la asociación de voluntariado social, Tarraco Salut.

Contra el frío y los nervios, los participantes realizaban los últimos estiramientos antes de colocarse en el punto de salida. Les esperaban 5 kilómetros por recorrer alrededor de la zona del puerto. El circuito se podía hacer corriendo o andando, lo importante era participar y contribuir a una buena causa para convertir los metros en ayudas.

Más de 350 inscritos multiplicaron el movimiento que se puede ver una mañana de domingo cualquiera por la zona de El Serrallo y la llenaron de verde esperanza, color de la camiseta de la carrera de este año. Aunque la organización de esta iniciativa está impulsada por la Universitat Rovira i Virgili, eran pocos los jóvenes participantes.

«Es algo que ya en la primera edición nos sorprendió, hemos comprobado que a los universitarios no les motiva mucho esto de correr», comentaba Joan Fuster, uno de los responsables de la organización, que añadía: «Por eso, este año hemos decidido incluir actos como la batucada o actividades como la clase abierta de zumba después de la carrera».

Si los más jóvenes no respondieron al reclamo de participación, sí lo hicieron los de algunas generaciones atrás y es que eran muchas las personas mayores que decidieron participar y que además tuvieron un reconocimiento. «Como novedad de esta edición, también hemos querido premiar a la mujer y al hombre con más edad que hayan participado», explicaba Fuster. Los afortunados fueron Alfonso Ramos, nacido en el año 1931 y Montserrat Sardà, del 1932. Un ejemplo de que no hay edad ni límites para ser solidario.

Los primeros corredores llegaron pasados los 15 minutos y fue media hora más tarde cuando acabaron el recorrido los últimos participantes y dio comienzo una multitudinaria y divertida clase de zumba. La mañana acabó con la entrega de premios de la carrera con un ambiente festivo que se alargó hasta el mediodía y que cerraba la quinta edición de esta iniciativa con un balance final muy optimista por parte de la organización: «La gente confía y participa, año tras año la respuesta siempre es muy positiva, hay una buena conciencia solidaria en la ciudad», concluía Fuster.

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