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Cala Romana solicita que la zona de Llevant sea declarada zona catastrófica

Las calles de los distintos barrios se convirtieron en ríos que causaron destrozos en muchas propiedades y arrastraron un coche al mar

| Actualizado a 25 septiembre 2022 07:42
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La zona de Llevant de Tarragona fue una de las más afectadas por las lluvias del viernes y sus vecinos trabajan desde ayer para volver a la normalidad lo antes posible. Las calles de Cala Romana se convirtieron en ríos por los que el agua bajaba con muchísima fuerza, llevándose todo lo que encontraba en su camino. Como consecuencia, muchas propiedades sufrieron desperfectos, algunas casas y cocheras se inundaron y por lo menos dos coches fueron arrastrados con fuerza.

Uno de los coches quedó encallado en el canal que da a la Platja Llarga y otro pasó por debajo del puente hasta llegar al mar. Por ello, la asociación de vecinos ha pedido que se declare el barrio como zona catastrófica. De la misma manera, en Boscos muchas calles quedaron anegadas de agua, obligando a cortar la circulación. Un poco más al norte, en Ferran, se retiraron ayer por la mañana los escombros que dejó el hundimiento de una de las paredes del castillo, aunque los vecinos alertaron al Ayuntamiento de Tarragona de que todavía existe riesgo de desprendimiento. Finalmente, en la Móra el canal bajó prácticamente lleno, pero no llegó a desbordarse. Algunas calles se inundaron y entró agua en varias viviendas.

«En cuestión de cinco minutos la calle de la Cota, que es donde suelo aparcar el coche, se convirtió en un río de tres palmos de agua, fue increíble», relataba ayer Marc Aleu, el propietario del vehículo blanco que quedó encastrado en el túnel que desemboca en la Platja Llarga. Contaba que era del 2007, con 200.000 km., y que «habría sido peor si hubiera sido un coche nuevo, porque lo cierto es que está para el desguace y el seguro no era a todo riesgo, con lo que la única posibilidad que nos cubra el incidente es si se declara el barrio zona catastrófica». Ayer por la mañana vino una grúa de la empresa aseguradora, pero no se pudo hacer nada para retirarlo: «Me dijeron que para sacarlo necesitan maquinaria industrial y que hasta el lunes no vendrá», aseguraba.

Anna Buqueras es una de las muchas vecinas de la calle de la Cota que vio como el agua provocaba destrozos en el barrio. «Con la fuerza que bajaba se llevó un muro por delante y arrancó de cuajo la puerta automática de entrada a la comunidad de vecinos, pero por suerte no hemos tenido que lamentar daños personales», decía, mientras trabajaba conjuntamente con otros vecinos para garantizar la posibilidad de entrar y salir con los coches por si hubiera una emergencia, pues el acceso estaba lleno de escombros. Varias cocheras ubicadas en la misma calle se inundaron. «Nunca, en los 40 años que llevo viviendo aquí, había visto algo igual», reconocía Buqueras.

Por todo ello, la Associació de Veïns de Cala Romana solicitó ayer en un comunicado que todo Llevant sea declarada zona catastrófica. Apuntaban que «las inundaciones ocurridas en las últimas horas por las fuertes lluvias, unido a la falta de previsión y de coordinación de las autoridades competentes han provocado desastres materiales y económicos para muchos vecinos». Por ello, desde Llevant, «reclamamos una reunión de urgencia con el Ayuntamiento para coordinar un Plan de acción de recuperación y adecuación de las rieras, aceras, muros y alcantarillados».

Los vecinos realizarán un informe de daños y anunciaron que «hemos solicitado una reunión de urgencia con la Federació de Llevant y con el Ayuntamiento para coordinar la información que debemos trasmitir a nuestros vecinos y participar en la reconstrucción del barrio».

El Club de Vela Platja Llarga también sufrió daños severos, con la caída de una parte de un almacén y afectaciones en bastantes embarcaciones, así como en duchas de la playa.

En Ferran, ya se retiraron ayer los escombros que habían quedado en la carretera tras el derrumbe de la muralla del castillo. No obstante, el presidente de la asociación de vecinos alertó al Ayuntamiento de Tarragona que todavía hay riesgo de hundimiento de la parte de pared que ha quedado en pie por la presencia, dentro del jardín, de varios pinos de grandes dimensiones.

En La Móra, además de sufrir inundaciones en algunas calles, lo que provocó que entrara agua en varias viviendas, vieron como el cabal del canal llegaba a su límite. El presidente de la entidad vecinal, Francesc Garcia, aseguró que en ningún momento se acabó desbordando, y que acabó desembocando en el mar y creando un buen agujero en la arena. Además, señalaba que «si no hubiéramos limpiado y quitado todos los árboles del barranco a su llegada a la Móra, habrían sido arrastrados por el agua».

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