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Condenado por segunda vez en cuatro meses por violación en Tarragona

En ambas ocasiones la Audiencia Provincial le ha impuesto doce años de prisión. Las agresiones sexuales ocurrieron siempre en los ascensores del bloque de las víctimas

| Actualizado a 13 noviembre 2022 07:00
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Un hombre ha sido condenado a doce años de prisión por haber violado a una mujer en el centro de Tarragona a plena luz del día en 2020. Y no es la primera vez que cometía este delito. Es su segunda condena en un periodo inferior a cuatro meses. Anteriormente, la pena impuesta por la Audiencia Provincial fue también de 12 años de cárcel.

En esta segunda sentencia, los hechos ocurrieron el 29 de agosto de 2020 en la Part Baixa de Tarragona. Una mujer estaba limpiando el portal de un bloque de pisos. El acusado, de nacionalidad española, entró en el mismo sobre las 8.20 horas. Vestía una sudadera gris y unos pantalones verdes de camuflaje. Llevaba una riñonera roja y negra, una mascarilla negra, unas gafas de montura dorada y unas zapatillas blancas.

El hombre se fue al ascensor. La mujer le dijo que solo funcionaba con un código, a lo que él respondió que iba a buscar a un amigo para ir a trabajar. Salió del ascensor y llegó hasta la puerta del portal. Pero como la mujer había entrado en el ascensor para limpiarlo, accedió al mismo e impidió que ella saliera. Sacó una navaja de más de 20 centímetros de largo y la exhibió. Ella, pensando que quería robarle, le entregó el teléfono móvil.

El asaltante colocó la navaja a escasos centímetros del cuello de la víctima y le hizo hacer prácticas sexuales, mientras ella le pedía que no le hiciese daño, que tenía una hija.

Seguidamente, el delincuente obligó a la mujer a abrir una puerta que había en el portal y que da acceso a un pasillo con diversos cuartos, donde se encontraba el de contadores. Ella tardó algunos segundos simulando no saber qué llave usar. Pero el acusado se dirigió a ella para amedrentarla: «Si no abres la puerta te pincharé». Mientras, blandía el cuchillo.

Ya dentro del cuarto de contadores, la obligó a hacerle otra vez diversos actos sexuales. Finalmente, él dijo que «se lo habían mandado hacer». La mujer le preguntó quién, a lo que respondió: «Se dice el pecado pero no el pecador». Dijo a la víctima que dejaría el móvil en la puerta de la calle y que contase 50 antes de salir del cuarto. Antes, se quitó un anillo plateado que llevaba puesto en una de las manos y se lo guardó en uno de los bolsillos de su pantalón.

El ahora condenado fue localizado a las once y media de la mañana de este mismo día en la calle Sant Miquel. Vestía la misma ropa. También llevaba la navaja y un anillo plateado.

El acusado tiene diagnosticado un trastorno inespecífico de la personalidad y trastorno por consumo de sustancias. Dio positivo en cannabis, cocaína y etanol en orina, no pudiendo determinarse ni la cantidad consumida ni el momento del consumo.

El fiscal acusaba al procesado de un delito de agresión sexual con la agravante de reincidencia. Pedía 15 años de prisión, cinco más de libertad vigilada y que durante 16 años no pudiese comunicarse ni acercarse a menos de 500 metros de la víctima. Por su parte, la acusación particular no entregó el escrito de acusación a tiempo y se adhirió a la petición del Ministerio Público, que en concepto de responsabilidad civil pedía el pago de 20.000 euros a la víctima. La defensa solicitaba la absolución.

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Tarragona, además de los doce años de prisión –ha apreciado la atenuante de grave adicción a las sustancias estupefacientes–, ha impuesto cinco de libertad vigilada y que durante 13 no se pueda acercar a menos de 200 metros de la víctima. Y fija en 20.000 euros la indemnización a pagar.

Antecedentes

Al ahora condenado ya le fueron impuestos doce años de prisión por unos hechos similares ocurridos en octubre de 2019. La Sección Segunda de la Audiencia de Tarragona lo consideró culpable de un delito de agresión sexual. Y le imponía cinco años de libertad vigilada.

Los hechos por esta condena se remontan a las ocho de la mañana del 12 de octubre de 2019. El acusado siguió a la víctima desde el lugar de trabajo hasta su domicilio en el centro de Tarragona. Ya en el bloque donde vive, entró con ella al interior y también en el ascensor. Después de amenazarla con un objeto punzante, la violó.

Y en su historial delictivo también cuenta con una condena a un año y nueve meses de prisión por un delito de robo con violencia o intimidación y a un año y dos meses de cárcel por robo con fuerza por el Juzgado de lo Penal 1 de Lleida el 27 de noviembre de 2008.

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