El centro de TGN se llena de palmones con la procesión de la Entrada de Jesús a Jerusalén

En un tono más solemne, el Passeig Arqueològic y las calles de la Part Alta fueron el escenario por la tarde del Via Crucis por la Reial i Venerable Congregació de la Puríssima Sang

| Actualizado a 11 abril 2022 08:28
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Pese a la leve lluvia y al cielo nublado de la mañana del Domingo de Ramos, la tarde se presentaba más tranquila y ya sin riesgo de tener que cancelar ninguno de los actos previstos. Así, la ciudad contó con la procesión de la Entrada de Jesús a Jerusalén, conocida popularmente como la procesión de la Borriquita, que recorrió las calles del centro, y con el Via Crucis de la Sang, que desfiló por la Part Alta y el recinto amurallado.

Eran cerca de las 17 horas cuando la placita de la Església de Sant Joan, en la Plaça del General Prim, se empezaba a llenar de gente. De la misma forma, a lo largo de la calle Gasòmetre los asistentes se acumulaban en ambas aceras para ver la procesión que desde el 2003 organiza la Germandat de Nostre Pare Jesús de la Passió. Y así se dio inicio al desfile, encabezado por la Banda dels Armats de Torredembarra, la invitada este año, seguida de miembros de la hermandad organizadora y de otras cofradías tarraconenses que portaban grandes palmones, el paso de Jesús encima del burro, la banda musical de la hermandad y la sección juvenil de la Banda Unió Musical de Tarragona.

Como ocurre en todos los actos, los miembros de la hermandad vivieron con mucha emoción la procesión de ayer. Claudio Castaño, vecino de Perafort y costalero del paso desde hace nueve años, reconocía antes de empezar que «ya teníamos muchas ganas de salir de nuevo y volver a vivir la Semana Santa desde este punto de vista, desde dentro». Así, aseguraba que «lo vivimos de una manera bastante sentimental, pasional y personal, de una forma muy intensa». Joan Martí Pla, también portante, vecino de Perafort y amigo de Castaño, pues entraron juntos a formar parte de la hermandad, decía que «lo vivimos con mucha emoción» mientras se le caían algunas lágrimas. «Y por la mañana teníamos aquella angustia de ver que a lo mejor llovía y no podíamos salir, pero por suerte al final el día ha cambiado», celebraba.

Por su parte, el presidente de la Germandat de Nostre Pare Jesús de la Passió, Josep Francesc Ferrer, explicaba que «desde el 2003 que hacemos esta profesión, excepto estos dos últimos años que no hemos podido por la pandemia». En este sentido, decía que «lo estamos viviendo con muchas ganas e ilusión, que ya tocaba salir, y esperamos que no llueva, que esta es la noticia de hoy». En relación al protocolo establecido por la Agrupació d’Associacions de Setmana Santa y la Xarxa Santa Tecla para evitar contagios, Ferrer aseguraba que «por la mañana todos los portantes se han hecho un test de antígenos y han salido negativos, así que fantástico». Así, la procesión empezó por la calle Gasòmetre y recorrió la calle Soler, Canyelles, Rambla Nova, Unió y nuevamente Plaça del General Prim y hasta la Església de Sant Joan, donde terminó el desfile.

Via Crucis por el casco antiguo

A las 19 horas, en la Plaça del Rei de Tarragona ya había alrededor de 300 personas que esperaban el inicio del Via Crucis de la Sang desde la Església de Natzaret, que recorrió con el San Cristo las calles de la Part Alta y el recinto amurallado, un escenario único. De esta manera, empezó el desfile con la lectura del primero de los catorce misterios de Jesús por parte de Antoni Pérez de Mendiguren, prior de la Reial i Venerable Congregació de la Puríssima Sang de Nostre Senyor Jesucrist, organizadora del acto. Con un micrófono en mano, De Mendiguren iba rezando, y sus palabras llegaban a toda la gente que formaba la larga procesión a través de varios megáfonos que llevaban miembros de la congregación.

Justo antes de empezar, el subprefecto de la Sang, Rafael Pintado, explicaba que «es un acto de mucha tradición se lleva haciendo desde hace mucho tiempo». Pese a recordar algunos de los actos en formato muy reducido por la pandemia que la congregación celebró el año pasado, Pintado reconocía que «este Via Crucis sí lo cogemos con más ganas e ilusión, es el primer acto que hacemos de esta Semana Santa y esperamos que el tiempo nos respete». En relación a los espacios por los que recorrió el Via Crucis, el subprefecto de la Sang comentaba que «tiene un encanto especial ir por las murallas». De la misma forma, Oriol Ventura, miembro de la junta de la congregación, señalaba que «el hecho de ir por el Passeig Arqueològic lo hace un Via Crucis especial porque se trata de unas murallas que ya estaban construidas cuando ocurrió lo que conmemoramos durante la Semana Santa». Por otro lado, revelaba que «este es un año de reencuentros y de volver a salir, además de un año de mucho trabajo por lo que comporta volver a organizar todos los actos. A ver si el tiempo sigue bien durante toda la semana y no hace mal tiempo el Viernes Santo».

El Via Crucis entró al recinto amurallado por el Passeig de Sant Antoni y salió por el Portal del Roser, desde donde subió por la calle Cavallers hasta la Catedral. Se llevó a cabo una breve predicación y los fieles pudieron venerar la imagen del Cristo, que después fue conducida de nuevo hasta la Església de Natzaret.

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