Hallan una villa romana dedicada a producir vino con una zona de termas

Las excavaciones del ICAC están permitiendo descubrir un conjunto señorial en Mas del Frares, en el mismo sitio donde ahora se encuentran las viñas de enología de la URV

| Actualizado a 21 julio 2020 06:27
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Una excavación «con vistas» es la que están realizando estos días investigadores del Institut Català d’Arqueologia Clàssica, ICAC, junto a estudiantes de la URV. Justo detrás de ellos se ve el verde de las viñas y, si se mira un poco más lejos, se puede apreciar la silueta de la ciudad de Tarragona y de la Catedral.

No es de extrañar, pues, que este paisaje, donde hoy los arqueólogos se afanan en recoger cualquier indicio, fuera el elegido por un señor romano para levantar una lujosa villa de campo en la que todo apunta a que se producía vino, pero que además contaba con piscinas de agua fría y caliente para su disfrute.

Justamente la existencia de una zona termal es una de las confirmaciones que ha obtenido el equipo dirigido por Josep Maria Macias Solé, investigador del ICAC, en los trabajos de campo que se iniciaron a principios de este mes y que terminarán el 31 de julio.

Los trabajos se desarrollan dentro del Celler Experimental de Mas dels Frares, en Constantí, finca donde hacen su trabajo de campo los alumnos de enología de la URV y donde actualmente también se produce vino.

Hallazgo fortuito

El primer indicio de lo que se podría encontrar en el terreno se obtuvo a finales de los años 80, cuando se comenzó a plantar la finca con fines educativos y se encontró una cisterna. Desde entonces se han ido haciendo algunas actuaciones arqueológicas en la villa, aunque no ha sido sino hasta ahora cuando se han podido confirmar detalles como la presencia de las piscinas.

Una de las sorpresas, para los no entendidos, es ver cómo se conservan los suelos de las piscinas, realizados con mortero de cal (se calcula que en los siglo I a II d.C). Con los indicios que están ahora a la vista, el investigador señala incluso la zona donde se calentaba el agua en grandes calderos de bronce.

Y es que el agua es de los elementos que nunca ha faltado en esta zona. En la finca donde se encuentran las viñas de la URV había distintos pozos que ayudaban a surtir de agua a la ciudad de Tarragona antes del minitrasvase del Ebre, explica el decano de la Facultad de Enología, Joan Miquel Canals, quien cuenta que estas tierras siguen teniendo condiciones muy buenas para la vid.

Justo por las características del terreno, surcado de viñas, los investigadores han tenido que ir haciendo catas; pequeños agujeros entre las plantas, para ir conociendo la extensión del complejo y qué había en cada sitio. Así, como queda muy claro cuál era la zona de termas, ahora se está excavando en la que debía ser la bodega. En una de esas catas han aparecido restos de tinajas que servían para fermentar y almacenar el vino y en las próximas fases se tomarán muestras orgánicas que puedan dar indicios de cómo era la actividad productiva del vino. La zona residencial aún no se ha ubicado.

Con toda probabilidad, explica Macias, el vino que se producía en la zona era llevado en ánforas –«el tetrabrick de la época»– para ser consumido en la ciudad de Tarraco, que quedaba a apenas media hora en caballo, o era exportado a través del puerto.

Lo que sí queda claro, viendo lo que hasta ahora se conoce del conjunto, es que se trataba de «una villa señorial» que si bien se dedicaba a producir vino, también habla del poder económico de sus dueños por la presencia de las termas.

Cuenta Macias que para el momento en que estaría datada la construcción de la villa, ciudades como Tarraco estaban densamente pobladas y sin mayor espacio para construir, así que había familias pudientes que encargaban casas en las afueras con un buen espacio dedicado al disfrute. El ejemplo por excelencia es la Vil·la Romana de Els Munts, en Altafulla.

Campo de prácticas

Capitaneado el trabajo de campo han estado las investigadoras del ICAC Karen Fortuny y Ada Lasheras, quienes han contado con el trabajo de los estudiantes del Màster de Arqueología y del grado de Historia del Arte y Arqueología de la URV. Ambas aseguran que para los estudiantes ha sido una muy buena oportunidad para poner en práctica sus conocimientos con la ventaja añadida de estar muy cerca de Tarragona y Constantí.

El proyecto de investigación, que se espera pueda continuar en en los próximos años, cuenta con el apoyo económico de la Generalitat de Catalunya, el Ayuntamiento de Constantí y el Consell Regulador de la Denominació d’Origen Catalunya.

De hecho, ayer el alcalde de la localidad, Óscar Sánchez, y la rectora de la URV, Maria José Figueras, acudieron a ver los trabajos y mostraron su disposición a seguir apoyándolos.

También se ha firmado un convenio entre el ICAC y la Facultad de Enología, que en un futuro permitirán dar a conocer el yacimiento y relacionar formas pasadas y actuales de producir vino.

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