Así es Iqoxe dos años después del fatídico accidente

La empresa afirma que será casi imposible saber la causa del suceso

31 marzo 2022 10:49 | Actualizado a 31 marzo 2022 18:00
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Iqoxe recuperó la actividad total de su fábrica el pasado mes de enero, después de recibir la autorización de la Generalitat y del Ayuntamiento de la Canonja para poner en marcha  tres de las cuatro plantas de derivados de óxido de etileno que todavía estaban paradas. Eso ocurría justo dos años después del fatídico accidente en que la explosión del que era el quinto reactor provocara la muerte de tres personas. Este, que era el más nuevo, no se ha reconstruido, con lo que la empresa no volverá a utilizar ni la tecnología con la que funcionaba ni volverá a fabricar el producto que elaboraba. 

En una visita de la prensa a las instalaciones, el actual director general de Iqoxe, Javier de Benito, y el reciente director de fábrica, José Manuel Segura –que sustituirá a De Benito como máximo responsable en las próximas semanas–, explicaron las diferentes medidas de seguridad que se han implantado en la empresa y en las que se han invertido, junto a la reparación de las instalaciones afectadas en el accidente, 40 millones de euros. En este sentido, tiene previsto invertir 8 millones más. Entre las medidas de seguridad, destacaron cuatro. Por un lado, la bunquerización de las dos salas de control, la de la planta de derivados y la de la planta de óxido de etileno. Según Segura, se trata de unos refugios de la tecnología que se utiliza en Japón para portegerse de los terremotos, y consiste en una estructura que es capaz de amortiguar con el movimiento –está encima de una especie de raíles– una ola de choque provocada por una explosión.

Además, aguantaría el fuego directo de un incendio durante más de tres horas. La sala de control de la planta de derivados está situada en frente de los reactores que vuelven a funcionar, pero entremedio hay ahora una explanada de hormigón en la que se encontraba el que explotó la tarde del 14 de enero de 2020.

De la misma forma, también han incorporado sistemas de detección de diferencias de presión y temperatura para interrumpir los procesos de producción en caso de incidente, han mejorado el sistema de protección y extinción de incendios y han implantado un sistema para guardar copias de seguridad del proceso productivo para que en caso de accidente no se destruyan o desaparezcan. De Benito reconoció, en este sentido, que si se tuvieran los discos duros de aquel día «tendríamos más información, pero no sabemos si conoceríamos las causas de la explosión». Con todo, Segura señalo que «se han introducido más capas de seguridad, yendo más allá de lo que obliga la propia legislación, con lo que es menos probable que vuelva a ocurrir algo». 

En relación al accidente, De Benito remarcó que «está en manos de los jueces y no queremos intervenir en ello, pero en los informes que han salido a la luz no se habla de ninguna causa de la explosión, sabemos que no hubo ni fallos técnicos ni de protocolo», y añadió que «la forma más drástica de asegurarnos que no volverá a ocurrir es no volver a utilizar esa tecnología y no volver a fabricar ese producto». Ambos responsables hablaron de la visita de este jueves como un acto de transparencia y de apertura a la sociedad. «No tenemos ningún reparo en mostrar nuestra empresa y que ésta es segura», dijo el futuro director general. 

Sobre la relación con la sociedad, De Benito destacó que la empresa tiene convenios de colaboración con alrededor de 20 entidades de la ciudad, entre las cuales figuran, como ya es sabido, la Asociación de Vecinos de Bonavista y el Club Bàsquet Tarragona (CBT). Por otra parte, Segura manifestó que la relación con el comité de empresa es buena. «Desde que llegué hace unos días ya nos hemos reunido tres veces y hay confianza», dijo. 

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