Juegos de 'hágalo usted mismo'

Un psicopedagogo enseña a familias a crear su propia fábrica de juegos

| Actualizado a 20 mayo 2017 21:40
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Este Nàstic no tiene cara de play off. Lo cierto es que no la ha tenido durante las últimas semanas porque a la hora de la verdad no ha sacado a relucir la personalidad necesaria para un equipo que quiere estar arriba.

Estudiar para los exámenes, hacer deberes, memorizar datos... Todas son acciones de las que ningún estudiante se escapa y que podrían hacerse ¡jugando! Parece una bonita utopía, pero Josep Maria Ferran, psicopedagogo y profesor de instituto, jura que es posible.

Ferran es autor de Coopel (Cooperació pel diàleg), un sistema que comenzó a idear hace 20 años para que quien quiera pueda crear un juego de mesa educativo sobre cualquier tema. Una especie de fábrica de juegos casera que, propone, tendría muchos otros usos, como por ejemplo enseñar en una factoría cómo funciona una máquina determinada, o en un museo para sacar más provecho a la visita.

Explica que los materiales del juego los realizan los mismos jugadores. Además, se pueden reciclar fichas, cartas y elementos de otros juegos de mesa como el parchís, el dominó o cualquier otro que se encuentre por casa.

Este profesor organiza talleres gratuitos para padres en los que explica los modelos para crear las fichas y cómo adaptar la metodología del juego dependiendo de la edad. Los ha llamado espacios Oasis y, después de informar a los padres, éstos acuden con los hijos.

Crear el juego ya implica un proceso de aprendizaje en sí mismo. Los participantes, una vez que eligen el tema, deben decidir qué fuente de información utilizarán y esto les obliga al ejercicio de hacerse preguntas constantemente.

El proceso, no obstante, reconoce Ferran, requiere una inversión de tiempo del que las familias no siempre disponen. Eso sí, defiende que lo que se aprende jugando tiene más oportunidad de permanecer en la memoria que lo que se estudia para un examen por mero trámite.

Ferran cree que esta es una forma de estimular las relaciones padre-hijo y de quitar hierro a los deberes para casa que, más que una pesada losa, deberían convertirse en una actividad estimulante. Cree que a los niños y adolescentes hay que inculcarles la idea de que el trabajo en casa es similar a un entrenamiento de fútbol. A los jugadores se les hace correr varias vueltas al campo sin el balón, pero esto tiene un sentido y es que cuando tengan la pelota sean más ágiles.

Además, asegura que, adaptando los contenidos, podría utilizarse desde la educación infantil hasta la universidad.

Ferran ya ha creado algunos pequeños grupos para jugar al Coopel en Cambrils, Falset, Cabacés y Tarragona. Además, estudiantes en prácticas de México y Croacia se han interesado por el sistema. Para conocer más sobre los talleres y sobre el juego se pueden buscar en su perfil de Facebook o contactar por el correo info@cooppel.org.

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