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La crisis económica agudiza los trastornos de sueño en la población

El insomnio afecta a uno de cada cuatro adultos y los hipnosedantes ya son la tercera sustancia más consumida tras el alcohol y el tabaco

| Actualizado a 29 octubre 2022 07:00
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Primero fue una pandemia y después el estallido de una guerra cuyos efectos colaterales se han traducido en una crisis económica que nos está afectando de lleno. Hace meses que los profesionales de la salud mental advierten de que las estadísticas se han disparado, en parte, por culpa de un contexto que no ayuda en nada. Carme Calafat, psicóloga y vocal del Col·legi de Psicòlegs de Catalunya, lo resume a la perfección: «Con la Covid se produjo una situación de malestar generalizado que parece que se siga sosteniendo. No hay que olvidar que el contexto exterior siempre afecta e impacta en la persona».

Una de las vías de escape de este malestar puede observarse en los problemas para conciliar el sueño. La Sociedad Española de Neurología estima que entre un 20% y un 48% de la población adulta sufre en algún momento dificultad para iniciar o mantener el sueño. Entre este alto porcentaje de la población que padece algún tipo de trastorno del sueño, el insomnio es el más frecuente: entre el 25% y el 35% de la población adulta padece insomnio transitorio y entre un 10% y un 15% (unas cuatro millones de personas en España) sufre insomnio crónico.

Determinantes sociales

Carme Calafat recuerda que «el dormir es un hábito de la vida que cuando se altera es porque nos impactan cosas. Hemos encadenado situaciones socialmente molestas: la Covid, una guerra, la crisis económica.... Y, evidentemente, estos determinantes sociales condicionan nuestra salud mental».

El insomnio no deja de ser un síntoma de que está pasando algo. Por eso, cuando los psicólogos intervienen ante un problema de esta naturaleza lo hacen en dos ámbitos. «Por un lado trabajamos para que la persona pueda hablar de lo que le preocupa, de lo que le inquieta», explica esta vocal del Col·legi de Psicòlegs de Catalunya, quien reconoce que «es difícil explicar qué le inquieta más a nuestros pacientes, porque se dan muchas situaciones. Existe una ansiedad por las exigencias de afrontar el día a día y las relaciones. Les es difícil gestionar su día a día y se produce una situación de autoexigencia, tanto del entorno como de la propia persona».

Pero los psicólogos, a la hora de ayudar a las personas que van a sus consultas con trastornos nos del sueño, también «tratamos de aconsejarlas para que puedan dormir mejor. Por ejemplo, ver si la persona puede recuperar rutinas de su día a día que ha perdido, ver si cuenta con algún espacio relajante en casa antes de ir a dormir, o si concilia bien los horarios en cuanto a cenas, tipo de alimentación, etc.», añade Carme Calafat.

Estos trastornos de sueño se han visto traducidos en los últimos dos años en un aumento del consumo de hipnosedantes y productos para ayudar a conciliar el sueño por parte de la población. El presidente del Col·legi de Farmacèutics de Tarragona, Toni Vecina, explica que «no tenemos cifras oficiales, pero sí la sensación de que hay más demanda de medicamentos relacionados con estas patologías».

Esta sensación de la que habla Veciana se refleja perfectamente en los dos últimos informes sobre Alcohol, tabaco y drogas ilegales en España, elaborados por el Observatorio Española de las Drogas y las Adicciones. En el último informe, referente al año 2021 y publicado el pasado mes de julio, quedaba reflejado que los hipnosedantes eran la tercera sustancia más consumida en España, solamente por detrás del alcohol y el tabaco. El 22,5% de la población de 15 a 64 años los ha consumido con o sin receta alguna vez, con un consumo diario del 6,4%. En el informe del año anterior, el consumo diario de hipnosedantes alcanzó la misma cifra, rompiendo la tendencia decreciente que tenía desde 2015.

Los farmacéuticos, conscientes de este incremento del consumo de estos fármacos, apuestan por «reforzar el mensaje de que son medicamentos sujetos a prescripción médica, que deben tener un seguimiento y control por el médico, que no se cronifiquen, que existe un riesgo de un consumo prolongado que puede llegar a crear adicción, etc.», incide Veciana, quien también recuerda que «los tratamientos para abordar estas patologías que provocan trastornos del sueño se enfocan desde diferentes ámbitos, tanto el del consumo de sustancias que ayuden a descansar mejor como el cambio de hábitos de vida». Sobre el incremento del consumo de hipnosedantes, Carme Calafat advierte que «es una señal de alarma, un toque de alerta que nos debería hacer repensar la importancia de poder contar con más profesionales de salud mental y social, para no medicalizar en exceso las enfermedades de la sociedad».

Más productos naturales

La venta de productos naturales para combatir el insomnio también se ha visto incrementada en los últimos dos años, tanto en herbolarios y tiendas especializadas como también en farmacias donde se venden productos de parafarmacia. «Tampoco tenemos cifras, pero la sensación es que también estamos vendiendo más», comenta el presidente del Col·legi de Farmacèutics de Tarragona, quien puntualiza que «entre estos estarían desde productos naturales que te aportan un suplemento de melatonina, hasta otros de extractos de plantas naturales». No obstante, Veciana recuerda que «además de venderle estos productos, al consumidor le recomendamos que cambie sus hábitos de vida para dormir mejor».

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