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La foto de la discordia: entidades enfadadas y la CUP desmarcándose de su gobierno

¿Protocolo o privilegio por ser político? La presentación de los actos de conmemoración de los 700 años de la llegada del Braç de Santa Tecla a la ciudad no se ha librado de polémica

| Actualizado a 22 julio 2022 07:00
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La polémica está servida, incluso cuando no se la espera. Nos referimos a la foto que se hicieron el pasado miércoles en las escaleras de la Catedral los implicados en la conmemoración de los 700 años de la llegada del Braç de Santa Tecla a la ciudad. Pese a que los organizadores –es decir, el Ayuntamiento– insisten en qué los protagonistas de esta celebración son las entidades y las personas que las conforman, en la práctica no es así. Prueba de ello es que las tres primeras hileras de la fotografía estaban ocupadas por políticos, actores, representantes del Arzobispado y empresas patrocinadoras, como BASF, Repsol o Estrella Damm. ¿Hablamos de protocolo o de privilegios? La nueva política ya recuerda mucho a la vieja.

El gesto no gustó a las entidades del Seguici Popular, quienes a lo largo del día de ayer así lo hicieron notar a través de redes sociales. Se sintieron, la mayoría, menospreciadas. «Nos dicen que somos los protagonistas y resulta que salimos los últimos en la foto», decían por redes. Otra tarraconense comentaba: «Ni tan solo tuvieron el detalle de dejar poner a los niños delante». El equipo de Ricomà perdía el miércoles una oportunidad para demostrar que llegaron al poder con el ánimo de romper con todo. «El gobierno del cambio», decían en campaña electoral. Sin embargo la imagen es la de siempre.

No es la primera vez que los ojos nos chirrían con estas cosas. A nadie se le olvidan los actos del festival Tarraco Viva o de las Festes de Santa Tecla, en tiempos de pandemia, cuando el aforo era reducido. De cincuenta sillas, más de la mitad estaban ocupadas por políticos. Pero al César lo que es del César, y también cabe destacar el gesto que el Ayuntamiento ha tenido en los últimos años en casos como las actuaciones castelleres, dejando el balcón del Ayuntamiento para la ciudadanía. Por actitudes como estas pensamos que desinstitucionalizar las fiestas y la cultura era posible en nuestra ciudad. El miércoles quizás dimos un paso atrás.

La CUP se desmarca

Quienes no aparecieron ni en la foto ni en el acto fueron las concejalas de la CUP. Extraño teniendo en cuenta que la responsable del área de Cultura i Festes del Ayuntamiento es la cupaire Inés Solé. Ayer por la mañana, se descubrió el pastel y conocimos el porqué de la ausencia de las anticapitalistas en el acto. La CUP se desmarca una vez más del gobierno municipal del cual forma parte en todo lo que haga referencia a los actos de conmemoración de los 700 años de la llegada del Braç de Santa Tecla a la ciudad. Alegan motivos económicos.

Según asegura el comunicado de la CUP, los actos de Santa Tecla 700 no cuelgan de la concejalía de Cultura, sino que se trata de un proyecto que lidera el alcalde Ricomà. «La programación tiene un presupuesto y unas directrices políticas distintas», explican. En el comunicado, las cupaires hacen hincapié en la mala situación económica por la que pasa el Ayuntamiento y por eso consideran que «la propuesta de macroeventos de la Santa Tecla 700 es totalmente desorbitada».

La formación que dirige la cartera de Cultura en el Ayuntamiento opina que «teniendo en cuenta el estado de las arcas municipales, era necesaria una racionalización del gasto para la programación de esta celebración».

Finalmente, el comunicado explica que la asamblea de la CUP pidió a sus cargos electos –Inés Solé y Eva Miguel– que no participasen del acto del miércoles y recrimina al gobierno del cual forman parte «no dar el protagonismo que se merecen a las entidades que hacen posible las fiestas».

La conmemoración de los 700 años de la llegada del Braç de Santa Tecla deja al descubierto una vez más el malestar existente entre algunas de las formaciones del gobierno municipal.

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