La pandemia aumenta el consumo de frutas y verduras pero también de precocinados

Un estudio encargado por la Conselleria de Agricultura revela que los ciudadanos apostamos más por el comercio de proximidad y hemos reducido el desperdicio alimentario

| Actualizado a 12 noviembre 2020 11:42
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La pandemia de la Covid-19 ha cambiado muchos de nuestros hábitos como sociedad y el de la alimentación y nuestra forma de consumir alimentos ha sido uno de ellos. Desde que el pasado mes de marzo el virus se instaló entre nosotros, obligándonos a llevar a cabo un duro confinamiento domiciliario de ocho semanas, los ciudadanos llenan la cesta de la compra con más frutas y verduras que antes. El consumo de estos alimentos frescos ha crecido un 19%.

Así lo revela un estudio encargado por la Conselleria d’Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació de la Generalitat de Catalunya, con el nombre ‘Impacto de la Covid-19 en la compra y consumo de alimentos’, y cuyos resultados fueron presentados ayer en Barcelona por la consellera Teresa Jordà y por el director del Centro de Investigación en Economía y Desarrollo Alimentario (Creda), José María Gil, centro que ha realizado el trabajo.

El estudio, realizado con datos extraídos de 501 encuestados en Catalunya y 702 en el resto del Estado, también revela otro dato que está en las antípodas del aumento de consumo de fruta y verdura. Y es que durante la pandemia también se ha visto incrementado el consumo de alimentos precocinados (14,1%), dulces y chocolates (13,1%), alimentos congelados (11,3%), huevos (10,2%) o pizza (10,2%).

A grandes rasgos, una de las conclusiones principales de este informe –al margen del aumento del consumo de frutas y productos frescos– es que los consumidores, arrastrados por las consecuencias de la pandemia, han reducido el desperdicio alimenticio y han optado por comercios de proximidad durante la pandemia de la Covid-19, unas tendencias que previsiblemente han llegado para quedarse.

Las tiendas de barrio

Un 4,8% ha aumentado la compra en tiendas de barrio, para evitar aglomeraciones en las grandes superficies, a la vez que ha crecido la adquisición de alimentos frescos y de proximidad, se han almacenado más productos y se ha reducido el desperdicio alimentario, según el estudio.

Unas tendencias positivas que han venido «probablemente para quedarse» y que hay que saber aprovechar, según destacó ayer la consellera Jordà en una rueda de prensa telemática.

Así, aunque la pandemia sea «catastrófica y dura», Jordà considera que «se puede sacar alguna oportunidad para avanzar en aspectos que trabajamos desde hace años y que permitirán fortalecer nuestro sector agroalimentario».

Todo ello refuerza, indicó la consellera, las políticas de la Generalitat de promoción de hábitos de consumo saludable, reducción del desperdicio alimentario y comercio de proximidad.

Sobre este último punto, Jordà anunció que este diciembre empezará una gran campaña publicitaria para promover el producto de proximidad y, en paralelo, se presentará en breve una marca para identificar a todo el sector alimentario catalán.

Menos desperdicio de alimentos

En una situación de crisis sanitaria, económica y social, un 14% de los encuestados en España (18% en Catalunya) aseguran que han reducido el desperdicio de alimentos, sobre todo de fruta y verdura.

En cuanto el desperdicio de alimentos, cabe recordar que el Parlament de Catalunya aprobó este año una ley pionera en Europa: la Ley de prevención del derroche alimentario, que da herramientas para prevenir las pérdidas y el desperdicio a lo largo de la cadena alimentaria, desde la producción primaria al consumidor final.

El estudio presentado ayer por la consellera de Agricultura del gobierno catalán apunta asimismo a una leve modificación del responsable de la compra en las casas, que ha cambiado en un 5% de los casos.

En cuanto a los establecimientos, un 4,8% de los encuestados ha disminuido la compra en hipermercados y supermercados y un 4,8% la ha aumentado en tiendas de barrio.

Según Gil, esto se explicaría por las limitaciones de movilidad de no más de 1 kilómetro que había al principio de la pandemia, que ha creado unas nuevas rutinas de compra que, al parecer, se han mantenido.

La frecuencia de compra ha disminuido en el 23% de los casos y lo más habitual (77,5% de los encuestados) es que se realice una vez a la semana o menos, al tiempo que ha crecido el almacenamiento de alimentos en los hogares en un 16,1%. Esta última tendencia se produjo, especialmente, durante el confinamiento general de los meses de marzo y abril para no salir tanto a la calle.

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