Las 12.000 toneladas de cemento de la discordia

Urbanismo. Cuando se empezó a ver la nueva realidad surgieron las primera críticas ciudadanas

| Actualizado a 23 enero 2022 16:32
Se lee en minutos
Participa:
Para guardar el artículo tienes que navegar logueado/a. Puedes iniciar sesión en este enlace.
Comparte en:

¿Cree que se debe proteger el catalán en las escuelas?


No

Nadie presentó alegaciones cuando en 1997 se hizo público el proyecto del mamotreto de cemento que se iba a construir frente al mar, una iniciativa escogida por un jurado compuesto por el propio Ayuntamiento, la Subdelegación del Gobierno y el Ministerio de Medio Ambiente, que debía suponer un primer paso para la recuperación de la fachada marítima, tras la remodelación del Passeig de l’Arrabassada.

Las obras, a cargo de la adjudicataria Aldesa Construcciones, arrancaron el 17 de julio de 1998, con un periodo de ejecución previsto de 18 meses. Finalmente tuvo que hacerse una modificación en el proyecto, lo que acabó retrasando los plazos más de un año. Esto también incrementó la inversión, que alcanzó los 8,4 millones de euros (de los que el Ayuntamiento pagó 2,8 y el resto, el Ministerio de Obras Públicas, Transporte y Medio Ambiente). Una vez se vio la realidad, empezaron a surgir las primeras críticas entre los ciudadanos. Las antiguas casetas que servían de cambiadores y la explanada en la que antiguamente se había montado la feria, se sustituyeron por una estructura de 150 metros de largo, en la que se utilizaron 12.000 toneladas de hormigón. Su objetivo era la construcción de un aparcamiento cubierto con capacidad para 360 vehículos, con un restaurante en la parte superior.

El ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, acompañado por el alcalde de Tarragona, Joan Miquel Nadal, inauguró la estructura el 18 de junio de 2001. Fue un acto accidentado. Matas fue recibido por miembros de la plataforma antitrasvase del Ebre y por vecinos contrarios a la cementera, que le increparon, de forma que tuvieron que suspenderse los parlamentos y ni siquiera se descubrió la placa conmemorativa. Así lo relatan los periódicos del día siguiente, los cuales hablan de un auténtico caos que no impidió que la Colla Jove Xiquets de Tarragona levantara un pilar de cuatro. La obra se inauguró sin haber sido recepcionada por el Ayuntamiento.

Comentarios
Multimedia Diari