Las autolesiones entre adolescentes crecen un 180% desde que llegó el Covid

Según datos del Col·legi de Psicologia, un 11,4% ha recurrido a esta práctica. La mayoría (ocho de cada diez) son chicas y la edad media de inicio ha bajado hasta los doce años

| Actualizado a 09 marzo 2022 09:58
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Las cifras hablan por sí solas: según datos de la delegación de Tarragona del Col·legi Oficial de Psicologia, un 11,4% de adolescentes catalanes se ha autolesionado (en Alemania o Bélgica se habla del 30%). Este tipo de lesiones ha crecido un 180% después de dos años de pandemia y es más frecuente entre las chicas (8 de cada 10 casos que llegan a los hospitales). Además, la edad media en que ocurre por primera vez ha bajado a los 12 años; en 2015 estaba en los 16.

Son algunos de los datos que se dieron a conocer en una jornada que organizó el colegio para tratar de dar respuesta a la creciente demanda de información que reciben desde escuelas e institutos. La misma tuvo lugar en el Col·legi Sant Pau y contó con la asistencia de 163 personas, entre docentes, psicólogos que trabajan en el ámbito educativo y educadores sociales, entre otros.

No es una conducta suicida

Daniel Vega, doctor en psicología y psiquiatría miembro de GRETA (grupo de estudio y tratamiento de la autolesión que reúne a siete hospitales), fue el encargado de aclarar conceptos. El primero es que autolesión no es sinónimo de intento de suicidio.

En la autolesión no suicida (ANS) la persona no busca quitarse la vida, sino un alivio emocional. Es un daño inmediato, intencionado y autoinflingido. Las autolesiones más frecuentes, especialmente en chicas, son los cortes en la piel. Eso sí, el problema requiere siempre atención especializada, entre otras cosas porque hay niños y adolescentes que se lesionan cada vez con más frecuencia porque se habitúan y ya no encuentran el mismo alivio que la primera vez. La OMS considera que esta es una de las cinco mayores amenazas para la salud de los adolescentes.

También preocupa que la práctica cada vez aparece más pronto, «cuando el cerebro es plástico y está aprendiendo». Los estudios, señala Vega, muestran que los adolescentes que se autolesionan tienen más posibilidades de desarrollar problemas psicológicos con los años y su riesgo de suicidio se multiplica.

Aunque se trata de un problema que ya preocupaba, la pandemia no ha hecho más que empeorarlo. Vega lo achaca a diferentes aspectos que han hecho aumentar los niveles de estrés, como las clases online que hicieron, entre otras cosas, que los adolescentes perdieran el contacto con personas a quienes pedir ayuda. Aumentó, además, el tiempo que pasaban en internet y redes sociales, así como los conflictos en casa.

Una de las claves para afrontar el problema en la familia y en la escuela, explica Navas, es contar con información confiable, algo que no siempre está al alcance de quienes se autolesionan. La información en las redes con frecuencia está rodeada de mitos que lo presentan como algo positivo. Todo con el agravante de que quienes más buscan información son justamente los chicos que tienen más dificultades para pedir ayuda de manera directa.

Está, además, el efecto contagio. En los grupos donde un adolescente se autolesiona aumentan exponencialmente las posibilidades de que se presenten nuevos casos. Por ello Vega recomendaba a los docentes tratar en clase el tema de la gestión de las emociones en general, pero el de las lesiones solo con las y los afectados.

Se trata de temas que, además, se hacen virales con facilidad. Un grupo de investigadores alemanes constató, por ejemplo, que después del estreno de la serie ‘Por 13 razones’ las búsquedas sobre autolesiones se dispararon.

Validar, no juzgar

El grupo GRETA ha desarrollado una página web (answers.cat), en la que ofrece orientaciones tanto para personas que se encuentran en esta situación como para sus amigos, su familia o sus docentes.

Vega explica que para los adultos que detectan el problema es clave hablar en confianza pero sin invalidar o juzgar al joven aunque su actitud les resulte difícil de entender.

En el caso de los padres que sospechan que su hijo se está autolesionando la web recomienda estar atento a la dificultad de los chicos para expresar los sentimientos; que tengan cortes, quemaduras o moretones (normalmente en los brazos y piernas), encontrar escondidos objetos cortantes o llevar ropa no adecuada para el clima (camiseta y pantalones largos en verano, por ejemplo) que puedan esconder cicatrices, heridas o moretones.

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