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«Somos los técnicos de emergencias, vamos a ayudarle»

Alumnos de cinco centros de Formación Profesional participan en un simulacro de explosión en el que tienen que enfrentarse a muertos, heridos, gente tosiendo y hasta una paciente desorientada que no colabora

| Actualizado a 14 mayo 2022 17:19
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Todo arrancaba con el ruido de una explosión y humo saliendo de lo que se supone es la cocina de un restaurante. Con la deflagración, un trabajador que estaba subido a una escalera cae de espaldas y queda inconsciente. Enseguida comienzan a salir por su propio pie los heridos menos graves. Hay gente tosiendo y una joven con una brecha en la cabeza completamente desorientada. Dentro, el panorama es bastante peor: hay un fallecido (un maniquí) y heridos más graves.

Ese era el escenario que se encontraban ayer los alumnos de formación profesional de grado medio de emergencias sanitarias de cinco centros de Catalunya. El simulacro estaba organizado por el Institut Cal·lípolis a modo de ensayo para el concurso CatSkills, que les enfrentará el curso que viene en este mismo instituto ubicado en el Complex Educatiu de Tarragona.

Esta vez la situación planteada era un accidente con múltiples víctimas. Los actores que hicieron de accidentados eran estudiantes y el toque de realismo lo pusieron los alumnos de caracterización y maquillaje también del Cal·lípolis, que se ocuparon de recrear heridas sangrantes, quemaduras y rostros ennegrecidos por el humo.

En la jornada participaron alumnos del propio Cal·lípolis, de La Salle Mollerussa, el Narcís Xifra de Girona el Institut de l’Ebre de Tortosa y la Escola de Treball de Granollers. Cada instituto concursaba con una pareja de alumnos y otros dos de reserva.

La primera prueba consistía en hacer un triaje, es decir, establecer la gravedad de los heridos. Para lo cual colocaron cintas de colores a cada uno de los pacientes en función de su gravedad y pronóstico: desde el verde para el menos grave al negro para el fallecido.

Uno de los momentos más complicados de la prueba consistía en atender a la joven con la herida en la cabeza que deambulaba desorientada y a quien era muy difícil convencer de ponerle la cinta. «No se preocupe, somos los técnicos de emergencias, vamos a ayudarle», le decían Roger y Zoe, dos estudiantes del equipo de Mollerussa. Posteriormente reconocían que «nos ha llamado la atención el nivel de realismo, los actores lo hacían muy bien. Ha sido toda una experiencia».

Las siguientes pruebas tenían que ver con la atención que daban a cada uno de los heridos más graves, siempre bajo la atenta mirada de los profesores que evaluaban su desempeño.

Estudios muy demandados

La directora del Institut Cal·lípolis, Mari Pau García, explicaba que en los últimos años la demanda de todos los grados de la rama sanitaria no ha parado de crecer, algo que, además, se ha acentuado después de la pandemia. El año pasado, por ejemplo, las plazas del ciclo de grado medio de Emergencias Sanitarias aumentaron de las 60 iniciales a 90, aunque en realidad había más de 200 aspirantes. En el de Cures Auxiliars d’Infermeria también se pasó de 120 a 180 plazas para más de 300 aspirantes.

El curso que viene, además, recuperan el ciclo superior de higienista bucodental. También se impartirá por primera vez un PFI (programa de formació i inserció) de auxiliar sanitario.

El simulacro duró toda una mañana de nervios, «pero esto es lo que nos espera», reseñaba una alumna que no perdía detalle de lo que hacían sus compañeros.

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