TGN estrena el primer carril bici urbano

La nueva infraestructura de dos kilómetros de recorrido se pone en marcha, prácticamente en el tiempo de descuento, con más de 2.300 usuarios potenciales 

| Actualizado a 03 diciembre 2021 15:00
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A las 12.09 del mediodía de ayer, el alcalde de Tarragona, Pau Ricomà, y la rectora de la Universitat Rovira i Virgili (URV), María José Figueras, cortaban la cinta inaugural del nuevo carril bici educacional. Una infraestructura que se ponía en funcionamiento prácticamente en el tiempo de descuento y que debe representar un antes y un después en el cambio de movilidad de los tarraconenses.

La universidad reivindicaba desde hace muchos años la unión de sus dos campus en la ciudad. Ayer su rectora daba algunos datos que pueden ayudar a hacerse una idea de lo que representa esta inversión. Alrededor de 3.600 estudiantes del centro residen en Tarragona ciudad, sumándole el profesorado y el resto de trabajadores, esta cifra alcanza las más de 9.000 personas. Y, según los estudios realizados por la propia URV, aproximadamente el 26% de estos utilizan el vehículo privado en sus desplazamientos, lo que deja una cifra de más de 2.300 usuarios potenciales que podrían aparcar el coche, tan solo desde la universidad. «Que toda esta gente pueda disponer de una alternativa más económica a la hora de conectar los dos campus es un gran qué», decía Figueras. Al ahorro económico hay que sumarle el de tiempo, ya que tal y como pudieron constatar los miembros del pelotón que hizo el primer desplazamiento oficial, la distancia entre el Campus Sescelades y Catalunya es de tan solo diez minutos en bicicleta.

El Ayuntamiento ha encontrado en la Rovira i Virgili a un aliado para pedalear juntos a favor de la movilidad sostenible. Esta institución siempre había presionado para que este proyecto fuera una realidad. Así lo recordaba el alcalde, Pau Ricomà, quien aseguró que «hay una gran sensibilidad en relación a los vehículos no contaminantes entre la comunidad estudiantil».

El nuevo eje llega para cubrir un déficit que hasta el momento la ciudad no había abordado. Más allá del tramo que se asfaltó en la calle Pere Martell, en los últimos años tan solo se había puesto en funcionamiento el trazado de 1,5 kilómetros desde la playa de la Arrabassada al Fortí de Sant Jordi, una infraestructura que principalmente se utiliza los fines de semana y entre los deportistas. Sin embargo, esta nueva plataforma busca cambiar los hábitos de los vecinos y estudiantes que en su día a día utilizan el patinete o la bicicleta para ir a trabajar o a la universidad.

Ricomà afirmaba que el nuevo carril urbano supone «un paso adelante importantísimo» a favor de la movilidad sostenible. El Gobierno tiene planeados nuevos proyectos que contribuyan a la «descarbonización del transporte en la ciudad» y, en este sentido, el máximo responsable municipal avanzó que «nos queda mucho trabajo, recosiendo carriles».

Con un trazado de dos kilómetros de carril segregado –a los que hay que sumar otros 646 metros a través de los viales laterales de la Avinguda de Roma– el carril bici enlaza el Campus Sescelades con el Campus Catalunya, hasta la plaza de la Imperial Tarraco, donde se ha llevado a cabo una remodelación de todo el entorno de la antigua Facultat de Lletres. Un trazado que, más allá de la universidad, se fija en la comunidad educativa de los colegios Pràctiques, La Salle y Pax, además de los institutos Vidal i Barraquer, Martí Franquès y Compte de Rius.

Ayer no hubo sorpresas. En los últimos meses se había podido constatar cómo poco a poco el nuevo carril bici iba abriéndose camino desde Sant Pere i Sant Pau hasta el centro. Unos trabajos que se han acelerado en las últimas semanas, hasta el punto que la empresa tuvo que solicitar hasta tres prórrogas para finalizar con el calendario previsto. De hecho, hoy expira el plazo para que el Ayuntamiento no perdiera la ayuda de los fondos Feder, que cubre la mitad del presupuesto de adjudicación, que fue de 463.235,14 euros.

Ahora el Ayuntamiento estudiará «de forma interna» si emprende acciones en contra de la empresa encargada de las obras. «Los compromisos que tenían que cumplirse no se han cumplido», afirmaba el responsable de Territori, Xavier Puig. Por este motivo, afirmó que «se valorará si tenemos que emprender algún tipo de penalización». Ayer mismo, minutos antes del acto inaugural aún había algunos equipos de trabajo encargándose de los últimos retoques.

Puig fue el único político que ayer se subió a la bicicleta para estrenar el nuevo recorrido acompañado por una treintena de miembros del Club Ciclista Tarragona, el Club Ciclista Campclar y los patinadores del Nàstic. Tras este desplazamiento, el edil republicano afirmaba que este será «el primero de muchos carriles bici» que estrenará la ciudad. A corto plazo queda pendiente su conexión con el de Ponent, que está pendiente del proyecto de ampliación del puente del Francolí, que asumirá el Estado a cambio del traspaso de carreteras. Asimismo, está previsto que «el año que viene» se aborde el segundo tramo de la calle Pere Martell, lo que permitirá conectar con la plataforma existente en el Serrallo y que resigue la franja litoral. Y más allá del enlace del carril del Miracle con el de la Arrabassada, desde el Ayuntamiento se está valorando una circunvalación para enlazar con la estación de trenes. La movilidad sostenible va abriéndose paso.

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