Uno de cada cuatro adolescentes usa internet de forma compulsiva

La droga más consumida por los estudiantes de 14 a 18 años es el alcohol, cuya ingesta intensiva en forma de borracheras se extiende entre las chicas en todos los grupos de edad

| Actualizado a 04 enero 2022 18:12
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Uno de cada cuatro estudiantes españoles de entre 14 y 18 años hace un uso compulsivo de internet. Así lo revela la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (Estudes 2021) que ha realizado el Ministerio de Sanidad. Este estudio también muestra que las drogas consumidas por un mayor porcentaje de estudiantes son, en primer lugar, el alcohol (70,5%), y en segundo lugar el tabaco (30,7%). Le siguen el cannabis (22,2%) y los hipnosedantes sin receta, que alcanzan el 7,2%.

Respecto al uso compulsivo de internet, éste ha aumentado en ambos sexos y en todos los tramos de edad. Se advierte un mayor aumento de la prevalencia entre las chicas (28,8% en 2021 y 23,4% en 2019) que entre los chicos (18,4% en 2021 y 16,4% en 2019) y en edades más tempranas.

Uno de los aspectos más preocupantes de la encuesta es que el consumo de alcohol sigue estando en niveles elevados. El 73,9% de los estudiantes de entre 14 y 18 años lo ha probado alguna vez (77,9% en 2019). El 70,5% ha bebido en el último año (75,9% en 2019) y el 53,6% lo ha hecho en el último mes (58,5% en 2019). La edad media de inicio en el consumo de alcohol continúa situándose en los 14 años.

Respecto al consumo intensivo, el 27,9% de los estudiantes dice haber consumido alcohol en forma de atracón en los últimos 30 días, cifra que sube al 52,6% entre los bebedores. Las borracheras también han disminuido ligeramente: el 23,2% de los estudiantes dice haberse emborrachado en el último mes, un porcentaje que es mayor entre las chicas.

La encuesta Estudes arroja unas cifras, pero detrás de los números siempre hay que escarbar para llegar hasta la raíz. A Javier Wilhelm, psicólogo especialista en familias y adolescencia y miembro de la sección Alternatives per a la Resolució de Conflictes del Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya, no le sorprenden los resultados de la encuesta ya que «estamos ante una nueva realidad: la pandemia, que ha cambiado la adolescencia de los últimos tres años. Los adolescentes se han enfrentado a un mundo desconocido, pero sin la perspectiva de los adultos. Han perdido ilusiones, proyectos, etc. Y en un entorno que de repente ha cambiado y no se sabe hacia dónde va».

Wilhelm no está de acuerdo en «pensar que el uso de internet sea una adicción. Yo creo que es una forma de escape de una realidad porque no tienen otra forma de socializar y comunicarse. No han podido hacerlo de otra manera y es lógico que haya aumentado el uso de internet, pero no creo que sea compulsivo. Creo que, incluso, ha sido saludable y no estoy de acuerdo en esta visión negativa del uso de internet por parte de los adolescentes que ofrece la encuesta».

En términos prácticamente idénticos se expresa Issam Oudriss, un joven reusense de 19 años, quien asegura que «no veo tan problemático que haya aumentado el uso de internet. Es una manera diferente de socializarse que tienen los adolescentes. Antes, todos los niños nos encontrábamos en la plaza del barrio. Ahora, el mundo se ha digitalizado y esta socialización se realiza a través de redes sociales masivas. El problema, es cuando existe máxima dependencia».

Anestesiarse de la realidad

Sobre las cifras elevadas de consumo de alcohol entre los adolescentes, el psicólogo especialista en familias y adolescencia cree que «puede ser una manera de anestesiarse de la realidad que tiene que ver con la pandemia, ya que están atravesando un duelo permanente. Veo que las cifras del consumo de alcohol entre las adolescentes son datos que hay que solucionar seriamente, porque parece que la borrachera en las chicas puede ser la forma de ser aceptada en el grupo, pero el problema es la desconexión con la realidad».

Javier Wilhelm intenta llegar al fondo de la problemática y llega a la conclusión de que «a los adolescentes y, y también a los adultos, les pasa que cada vez quieren más, tener más cosas y de forma inmediata para ser felices. Y las drogas pueden crear la ilusión de darles esta respuesta, aunque sea de manera irreal. Estamos educando a una franja de edad sin el aprendizaje de la capacidad de espera y su capacidad de frustración es menor, y esto les impide desarrollar creatividad».

Por su parte, Issam Oudriss, como joven que es, tiene muy claro que «somos una generación muy susceptible a la adicción fácil (drogas, videojuegos, redes sociales, etc.), incapaces de pensar a tres o cuatro años vista y sin saber qué será de nuestra vida. Somos el producto de 3 crisis económicas, con una problemática laboral muy grave (el paro juvenil es del 40%. Ante esta problemática, a veces la única manera de evadirnos son las drogas, el alcohol, etc...».

Por este motivo, es importante que nuestros adolescentes y jóvenes tengan entre sus manos un proyecto vital que les ilusione y les sirva como guía. En este sentido, Wilhelm explica que «cuando los psicólogos trabajamos con jóvenes que tienen problemas con el consumo de drogas lo que hacemos es ayudarlos a construir un proyecto vital para que puedan tirar adelante. El pasotismo es un problema que los deja estancados en sus vidas».

Por eso, Issam se muestra crítico con encuestas como las que cada año hace el Ministerio de Sanidad. «En estas encuestas, Sanidad hace un análisis estrictamente técnico y sanitario, pero no entra a valorar porqué los jóvenes y adolescentes hacemos determinadas cosas. A veces se nos hace un juicio moral muy superficial, cuando existe un problema de fondo».

Percepción del riesgo

La encuesta Estudes también expone, en cuanto a la percepción del riesgo, que el alcohol es la sustancia que se percibe como menos peligrosa. El 75,7% atribuye «muchos o bastantes problemas» al consumo de cinco o seis cañas o copas en el fin de semana. Por su parte, desde el año 2008 persiste la consideración del tabaco como más peligrosos que el cannabis, aunque su percepción de riesgo ha aumentado ligeramente: el 88,7% de los estudiantes de 14 a 18 años considera que consumir cannabis habitualmente puede causar muchos o bastantes problemas.

En cuanto a la disponibilidad percibida, 9 de cada 10 encuestados no aprecian ninguna dificultad para conseguir alcohol y tabaco si quisieran, a pesar de que la venta de estas dos sustancias está prohibida en menores. La droga ilegal que se percibe como más disponible es el cannabis: el 61,% opina que es fácil o muy fácil adquirirlo.

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