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#Yomevacuno, por mí y por todos

Trabajadores, usuarios de residencias y sanitarios de hospitales y CAP de Tarragona ya vacunados apelan a la responsabilidad y lanzan un mensaje optimista: «Es el principio del fin»

RAÚL COSANO

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Por la familia, por los compañeros, por los amigos, por los pacientes, por la comunidad, por todos; y, por supuesto, por uno mismo. Así se resume la motivación de los tarraconenses que estos días reciben el pinchazo de Pfizer. Superados los problemas de ritmo y distribución, inocularse la vacuna de la Covid-19 tiene algo de celebración, a pesar de que haya que mantener la cautela y la prevención. Con el hashtag #joemvacuno, las redes sociales bullen con los testimonios de médicos o enfermeros que quieren dejar constancia de esta inmunización histórica. Pulgar arriba, rostro sonriente y un tuit certero y emotivo, a medio camino entre el eslógan y el aforismo concienciador. Son solo algunos: «Por salud, compromiso y solidaridad». «Un gran paso adelante». «Por ti, por todos, por mí». «Un día emocionante, orgullo y agradecimiento inmenso a todos los que lo habéis hecho posible». «El camino será largo pero el final está más cerca». «Por seguridad y por responsabilidad».  

1. «Es la solución al problema sanitario, económico, social...»

«Tengo confianza desde el minuto cero», dice Luis. Foto: Salut

Luis Carrillo | Anestesiólogo en Joan XXIII

«Me pincharon en el hombro. No noté nada más que un poco de dolor en la zona y ya está. Creo que la vacuna es algo muy importante. Mi confianza en ella ha sido total desde el minuto cero y nunca dudé en ponérmela», explica Luis Carrillo, anestesiólogo en el Hospital Joan XXIII y uno de los primeros sanitarios en inmunizarse con la primera dosis. Para él, «la vacuna es el principio de la solución del problema sanitario que hemos tenido pero también del económico y el social; todo pasa por ella, así que hay que concienciar a todo el mundo para que se la ponga llegado el momento». Luis Carrillo siempre lo tuvo claro. El antídoto de Pfizer también es una forma de terminar con ese calvario que han vivido muchos sanitarios que han estado librando la batalla en primera línea contra el virus: «Hemos tenido una mayor carga laboral, hemos visto a gente joven sin patologías cuyo estado de salud se complicaba, hemos tenido que dormir a pacientes que se despedían de sus familiares por videollamada porque los íbamos a entubar... Lo hemos pasado mal. Por eso es importante que todo el mundo se vacune. Si no lo hace una gran parte de la población, el virus seguirá circulando». Carrillo apuesta por desterrar cualquier prejuicio sobre la vacuna y «dar un voto de confianza a la ciencia» porque «la otra opción es jugar a la ruleta rusa de la Covid, exponiéndote a contagiarte tú mismo pero también a los tuyos, a tus familiares». De ahí que lance un mensaje contundente de esperanza para sensibilizar: «Históricamente las vacunas han acabado con las pandemias. Si la gente se vacuna de forma habitual sin pensar en los efectos secundarios, ¿por qué hacerlo ahora? Hay que confiar». 

2. «Estoy feliz, con ganas de vivir... ¡de bailar en la calle!»

Amelia: «Animo a todos a que se vacunen». Foto: Barà Bahia

Amelia Gascón | Usuaria de residencia

«Estoy estupenda. Me vacuné y no noté nada. Estoy muy feliz, ahora me falta una dosis, y ya estaré más tranquila, me encuentro muy animada y aconsejo a todo el mundo que se la ponga, porque es un descanso grande», reconoce Amelia Gascón, usuaria de la residencia Barà Bahia, de Roda de Berà.
Amelia, que vivía en El Vendrell y lleva cinco años en este centro del Tarragonès, tiene un espíritu entusiasta, más aún después de haberse inyectado el antígeno: «Estoy muy bien, bailo una hora al día, hago yoga en la cama… y en cuanto abran la veda ¡iremos a la calle! ¡A bailar por la calle! Estoy muy contenta, con ganas de vivir».

Protegerse de la Covid-19 será el primer paso para que la apasionada Amelia pueda reencontrarse con su familia, que incluye a una hija, a tres nietos y a cinco bisnietos. «Tengo muchas ganas de que puedan venir y estar con ellos. Ahora no pueden, pero mi hija me llama cada día para ver cómo estoy». 
Amelia se siente exultante y emocionada porque sabe que «ya queda poco para que esto acabe» y se muestra tranquila porque la residencia no ha registrado ningún caso de coronavirus desde el inicio de la pandemia: «Aquí hemos estado estupendamente, teniendo mucho cuidado de no reunirnos mucha gente.

abíamos que fuera la situación estaba mal y teníamos algo de preocupación pero también nos hemos dado muchos ánimos entre todos para salir adelante». Amelia anima a inyectarse: «Es como otra vacuna. Pido que se la ponga todo el mundo. Es un pinchacito de nada y ya está. Ya queda poco. Tengo ganas de salir a la calle a dar una vuelta». 

3. «Los beneficios son mucho mayores que los riesgos»

«Hay que llegar a la gran mayoría de la gente», asume Cristóbal. Foto: DT

Cristóbal Añez | Médico en Joan XXIII

El doctor Cristóbal Añez, anestesiólogo en Joan XXIII, apuesta por la pedagogía a la hora de concienciar: «Algo de duda siempre tienes y siempre te queda. Como médico, tengo asumido que todo lo que hacemos influye, nada es inocuo, y existe un cierto grado de posibilidad de que haya una reacción adversa, pero creo que en este caso el beneficio es muy superior al riesgo que puede suponer». 

Añez colocó en una balanza el eventual riesgo y el beneficio potencial. Eso fue suficiente para decidir inyectarse la vacuna de Pfizer: «No hay que tener mucha duda, pero hay que informarse bien. Eso es lo que me llevó a mí a decidirme. Las probabilidades de que pase algo son muy inferiores al beneficio, que es muchísimo mayor».  En su caso, además, protegerse era especialmente necesario en un entorno como es el hospitalario donde las amenazas son mayores: «Pensé igual que mis compañeros, que estamos en una situación de riesgo, no solo por nosotros mismos sino también por la familia, los amigos, el entorno». 

Una gran mayoría de los sanitarios han decidido, como él, inmunizarse, en parte para empezar a ver esa luz al final del túnel, lo que dependerá en buena parte de la respuesta de la sociedad a la campaña de vacunación: «¿El principio del final? No lo sé. Está claro que si somos pocos quienes nos ponemos la vacuna no servirá. Hay que llegar a una gran mayoría de la población. Ahora mismo no tenemos otra opción más que esta. Veo a casi todo el mundo mentalizado». Alcanzar la inmunidad de grupo para dejar atrás la pandemia también comportará un alivio para profesionales como Cristóbal, que además es el máximo responsable de la formación sanitaria especializada en Joan XXIII: «Lo hemos pasado mal. No he estado entre la gente más implicada pero he podido ver la gravedad de la enfermedad en muchos pacientes». 

4. «Miré la composición y vi que era una vacuna muy segura»

Azucena Bravo. FOTO: DT

Azucena Bravo | Enfermera de Primaria

Azucena Bravo, enfermera del CAP Llevant de la Xarxa Santa Tecla, se vacunó este pasado miércoles, totalmente convencida: «He notado un poco de molestias en el brazo, como una agujeta, y ya está. Revisé la composición y vi que era una vacuna segura, así que me la he inyectado con toda la confianza». Azucena asiste estos días al boom de trabajo por la tercera ola, de ahí que inocularse la dosis de Pfizer sea para ella clave: «Tenía muchas ganas de vacunarme. Tenemos que hacerlo todos, sin miedo. Algún paciente te pregunta, se interesa, pero en general me he encontrado con poca gente que tenga dudas. En la sanidad hemos dejado de atender cosas importantes por la pandemia, así que vacunarse es una forma de poder arreglar eso». 

5. «Lo he pasado mal. Me vacuno para acabar con esto»

«Tenemos que confiar en la ciencia», reconoce Lidia. FOTO: DT

Lidia Vázquez | Médico en el Hospital Joan XXIII

«Al principio tienes un poco de miedo, piensas en los efectos secundarios que puede haber pero luego, si miras un poco, ves la importancia del ensayo clínico y el estudio que hay detrás de la vacuna. Hay riesgo, porque todas las vacunas pueden presentar efectos adversos, pero el beneficio es mayor», cuenta Lidia Vázquez, anestesióloga en Joan XXIII. 

Esta doctora apuesta por informarse y documentarse bien pero encomendarse, a la vez, a la inyección: «Hay que decirle a la gente que sea crítica, que se pregunte todo, pero que también confíe en la ciencia, que toda la industria farmacéutica del mundo se ha volcado como nunca en un objetivo común así». Lidia tenía claro que quería protegerse: «Suelo trabajar con gente mayor, pero lo hago también por mi familia y por mí misma». 

Ella sostiene que se vacuna para terminar con una pesadilla que a le ha afectado plenamente en su día a día, sobre todo en los primeros momentos, en aquella primera oleada de la primavera pasada: «Me incorporé a la plantilla de UCI porque no había suficientes compañeros. Lo pasé mal y fue duro. Luego, en la siguientes olas he estado de anestesista en quirófano, y también he vivido más carga asistencial por todo lo que se había demorado y se había tenido que recuperar». La consigna, sostenida por todos, está clara: «Que todo el mundo se la ponga cuando le llegue el momento, que tenemos que conseguir cuanto antes la inmunidad de grupo». 

6. «Mi confianza es total. Nunca he tenido dudas»

Anna Carreras, coodinadora en Barà Bahia, recibiendo la inyección: «El ambiente en la residencia es de esperanza». FOTO: Barà Bahia
Anna Carreras, coodinadora en Barà Bahia, recibiendo la inyección: «El ambiente en la residencia es de esperanza». FOTO: Barà Bahia

Anna Carreras | Trabajadora de residencia

«El día 5 de enero nos vacunamos todos en la residencia, tanto trabajadores como usuarios. Desde marzo no hemos tenido ningún caso gracias a un gran trabajo que hemos hecho y esperemos seguir así», explica Anna Carreras, coordinadora de Barà Bahia, en Roda de Berà. Nunca tuvo el más mínimo dilema al respecto. «Somos un colectivo de riesgo, trabajando siempre con personas mayores. Hemos ido dando el mensaje de que era conveniente vacunarse. Para nosotros es el principio de la solución, es la única forma que tenemos de salir de esto, de pasar página. En mi caso, la confianza en la vacuna era total», cuenta esta empleada. En el centro hay un antes y un después de que llegarán las dosis de Pfizer. «Seguimos manteniendo todas las medidas pero el ambiente es otro. Vemos más tranquilidad, más esperanza y más confianza». Anna no tuvo efectos secundarios, apenas «algunas molestias en el brazo al día siguiente debido al pinchazo». 

Las residencias, golpeadas duramente por los diversos envites del virus, miran ahora al futuro con optimismo. «Vemos que empieza otra etapa y los residentes, que son personas de 90 o de 100 años, están satisfechos. Durante los momentos malos de la pandemia ellos mismos nos animaban a los trabajadores a resistir y a seguir adelante. Esto va a hacer que los mayores recuperen el contacto con las familias, porque el virus es también una enfermedad social. Ha sido un poco duro. Solo queda animar a todo el mundo a que se la ponga y que la gente que sea reacia se deje convencer». 

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