TARRAGONA

Tarragona, la tercera provincia con más bodas civiles del Estado

La sociedad tiende cada vez más hacia modelos laicos. El 60% de los enlaces ya no son por la Iglesia. Este porcentaje sólo lo superan Barcelona y Girona, con un 67% cada una 

Noelia Silvero - 18/07/2008 13:00
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Tarragona es la tercera provincia española con más matrimonios civiles. El año pasado, 2.221 de los más de 3.500 enlaces que hubo fueron civiles, lo que representa el 61,7% de las uniones. Las bodas católicas han ido disminuyendo en los últimos años y han perdido terreno respecto a las uniones ante un juez o un alcalde. En 2000, se contrajeron en la ciudad 3.190 enlaces, 839 de los cuales se celebraron ante un juez, lo que suponía sólo un 26%. Así se constata en la Encuesta  sobre el Movimiento Natural de la Población, efectuada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Las dos provincias que lideran el porcentaje de matrimonios civiles también son catalanas. Es el caso de Barcelona y Girona con un 67% de uniones civiles cada una. Por el contrario, las que prefieren casarse por la Iglesia, siguiendo la tradición, son: Jaén (ocho de cada diez matrimonios son católicos), Córdoba (74,7%) y Ciudad Real (74%).

Según Montserrat Soronellas, antropóloga y profesora de la Universitat Rovira i Virgili, «el descenso de enlaces civiles forma parte de la evolución de la sociedad,  que cada vez tiende a modelos más laicizantes, rompiendo con los esquemas tradicionales, religiosos». «El matrimonio civil permite a las parejas elegir libremente y alejarse de los esquemas pactados», añade Soronellas.

‘Mi madre se entristeció’
Joan y Maite son una pareja de recién casados. Joan cuenta que «decidimos casarnos por lo civil porque no somos religiosos y no estábamos convencidos de contraer matrimonio por la Iglesia». «Aunque nuestras familias lo aceptaron, mi madre fue la que lo llevó más mal. Cuando le dijimos que nos casábamos se alegró mucho, pero cuando le explicamos que queríamos hacerlo por lo civil se entristeció. Para ella era importante que nos casáramos por la Iglesia», recuerda Maite.

Un caso opuesto es el de Ramon Donadeu. Lleva 51 años casado y asegura que «si me tuviera que volver a casar lo volvería a hacer por la Iglesia porque así lo he visto desde que era pequeño, así me han educado». Sin embargo, Ramon piensa que «si el enlace se contrae por amor y por la voluntad de formar una unidad familiar, no importa si es civil o religioso». «Si un hijo mío decidiera casarse por lo civil, lo entendería», asegura. Según Ramon Donadeu, la evolución del matrimonio actualmente «es muy precaria, en las parejas se ven pocas ganas de aguantarse el uno al otro».     
‘Lo importante es quererse’
Josefa y José Luís llevan 31 años de casados. Su matrimonio también fue católico pero ellos creen que «los enlaces civiles son igualmente correctos. Lo importante es que la pareja se quiera». Josefa explica que si «un hijo mío no se casara por la Iglesia, no podría decir nada. No nos podemos entrometer en la vida de ellos porque son libres de pensar como les convenga».

«Nuestros dos hijos están educados en la línea que creemos, pero una vez cumplidos los 18 años tienen que hacer lo que ellos crean oportuno», afirma José Luís. «Lo único que queremos es que sean felices, estén bien y se quieran», añade Josefa.

Según la antropóloga de la URV, una de las posibles causas del incremento de bodas civiles podría deberse al hecho de que la Iglesia no reconoce el derecho al divorcio. «Hay que tener en cuenta que es más fácil romper un matrimonio civil que religioso. El primer modelo reconoce el divorcio y el segundo no», concluye Soronellas. 





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