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La Generalitat deniega liberar dos millones de moscas transgénicas

Greenpeace se felicita de la decisión después de que hubiera criticado que se pudiera llevar a cabo el experimento

Publicado: 15:43 - 06/08/2015


La prueba se tenía que llevar a cabo en la finca Mas de Bover que el IRTA tiene en Constantí

 

àngel juanpere
Nueva marcha atrás a una empresa británica de llevar a cabo experimentación con moscas transgénicas en el Camp de Tarragona. Las reticencias por parte de la Generalitat a la hora de dar los permisos para soltar dos millones de este tipo de insectos en un recinto cerrado ha provocado que la firma inglesa Oxitec retirase formalmente su solicitud por segunda vez –la anterior ocasión fue en 2013–. Tras conocer la noticia, la organización ecologista Greenpeace –una de las numerosas entidades que mostraron su rechazo a la propuesta– evidenció su satisfacción por la decisión tomada por la Generalitat.
El pasado 29 de abril de 2015, el Departament d’Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació  (DARP) recibió una solicitud por parte de la empresa Oxitec Ltd para liberar dos millones de moscas del olivo (Bactrocera oleae) modificadas genéticamente en Catalunya. Concretamente, el experimento se iba a llevar a cabo en una finca de olivos que el Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries (IRTA) tiene en Mas de Bover, en la carretera de Reus a El Morell, en el término municipal de Constantí. 
Efectividad
El experimento  consistía en comprobar la efectividad de estas moscas modificadas en la lucha contra la plaga, que está extendida por todo el Mediterráneo. La intención es que las moscas transgénicas macho se emparejen con las moscas hembras nativas y, por lo tanto, introduzcan sus genes modificados en la población existente. Con ello, los ejemplares femeninos dejarán de ser fértiles y la población disminuirá considerablemente, según considera la empresa.
El expediente inició el trámite administrativo a través de la Comissió Catalana de Bioseguretat del DARP, el órgano competente de la Generalitat  para la autorización o denegación de  actividades con organismos modificados genéticamente en Catalunya.
El 28 de julio, el director general de Agricultura, Alfons Vilarrasa, apuntaba al Diari que la decisión se iba a tomar en septiembre, después de que los países miembros de la Comisión Europea hiciesen llegar sus alegaciones. Sin embargo, dos días después, el DARP se reunió con la empresa para informarla de las dificultades técnicas que se observaban para garantizar el confinamiento de la liberación de las moscas modificadas genéticamente. 
Ante el posicionamiento del Departament d’Agricultura i Ramaderia, el pasado miércoles Oxitec hizo llegar un escrito al director general de Agricultura i Ramaderia informándole de su decisión de retirar formalmente su solicitud.  Ante ello, la Comissió Catalana de Bioseguretat procedió al archivo del expediente. 
En 2013 ya se vivió una situación parecida. En aquella ocasión  la Generalitat alegó falta de información relevante y que la liberación planteaba problemas agronómicos y comerciales.

Nueva marcha atrás a una empresa británica de llevar a cabo experimentación con moscas transgénicas en el Camp de Tarragona. Las reticencias por parte de la Generalitat a la hora de dar los permisos para soltar dos millones de este tipo de insectos en un recinto cerrado ha provocado que la firma inglesa Oxitec retirase formalmente su solicitud por segunda vez –la anterior ocasión fue en 2013–. Tras conocer la noticia, la organización ecologista Greenpeace –una de las numerosas entidades que mostraron su rechazo a la propuesta– evidenció su satisfacción por la decisión tomada por la Generalitat.

El pasado 29 de abril de 2015, el Departament d’Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació (DARP) recibió una solicitud por parte de la empresa Oxitec Ltd para liberar dos millones de moscas del olivo (Bactrocera oleae) modificadas genéticamente en Catalunya. Concretamente, el experimento se iba a llevar a cabo en una finca de olivos que el Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries (IRTA) tiene en Mas de Bover, en la carretera de Reus a El Morell, en el término municipal de Constantí.

Efectividad

El experimento consistía en comprobar la efectividad de estas moscas modificadas en la lucha contra la plaga, que está extendida por todo el Mediterráneo. La intención es que las moscas transgénicas macho se emparejen con las moscas hembras nativas y, por lo tanto, introduzcan sus genes modificados en la población existente. Con ello, los ejemplares femeninos dejarán de ser fértiles y la población disminuirá considerablemente, según considera la empresa.

El expediente inició el trámite administrativo a través de la Comissió Catalana de Bioseguretat del DARP, el órgano competente de la Generalitat para la autorización o denegación de actividades con organismos modificados genéticamente en Catalunya.

El 28 de julio, el director general de Agricultura, Alfons Vilarrasa, apuntaba al Diari que la decisión se iba a tomar en septiembre, después de que los países miembros de la Comisión Europea hiciesen llegar sus alegaciones. Sin embargo, dos días después, el DARP se reunió con la empresa para informarla de las dificultades técnicas que se observaban para garantizar el confinamiento de la liberación de las moscas modificadas genéticamente.

Ante el posicionamiento del Departament d’Agricultura i Ramaderia, el pasado miércoles Oxitec hizo llegar un escrito al director general de Agricultura i Ramaderia informándole de su decisión de retirar formalmente su solicitud. Ante ello, la Comissió Catalana de Bioseguretat procedió al archivo del expediente.

En 2013 ya se vivió una situación parecida. En aquella ocasión la Generalitat alegó falta de información relevante y que la liberación planteaba problemas agronómicos y comerciales.

 

Luis Ferreirim, de Greenpeace

‘Una victoria para la agricultura del futuro’

Varias entidades ecologistas, como Greenpeace, iniciaron una campaña en contra de la iniciativa de la empresa británica. Ayer, el responsable de la campaña de agricultura en España, Luis Ferreirim,

conoció la decisión de la Generalitat por la llamada del Diari. Mostró su alegría y lo consideró una «victoria para el medio ambiente y para la agricultura del futuro».

Ferreirim ve varios peligros en el experimento. Por un lado, considera que la ingeniería genética no es precisa al cien por cien, «pueden ocurrir efectos inesperados e impredecibles que no se hayan podido observar en el laboratorio». Por otro lado –y en ello coincide con la Generalitat–, el confinamiento no es seguro totalmente, «por algún accidente, es muy fácil que se escape algún ejemplar y convertir así toda Europa en un laboratorio al aire libre».

Asimismo, apunta que no se puede garantizar al 100% la esterilidad de las moscas, «se podrían reproducir en el medio ambiente y pasaríamos a tener moscas nativas y transgénicas». Otro peligro es que, en caso de fuga, las moscas transgénicas pueden llegar a los cultivos ecológicos, con lo que perderían su denominación ya que el reglamento no permite la presencia de productos transgénicos.

El responsable de Greenpeace recuerda que la mosca del olivo está presente en la cuenca mediterránea desde hace 2.00o años. Para Ferreirim, hay otras alternativas para luchar contra la mosca del olivo, como incrementar la agricultura ecológica. Para ello hay que luchar por el incremento de la fauna beneficiosa –principalmente aves insectívoras–, con lo que se mantiene el equilibrio ecológico.

También propone la instalación de trampas para atraer a los machos, la poda sostenible, así como también la irrigación sostenible: «Si se riega mucho –como ocurre actualmente en fincas de explotación intensiva– se incrementa todavía más la presencia de la mosca».


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