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Los salouenses reclaman un nuevo modelo peatonal para Carles Buïgas

Los residentes critican la instalación de terrazas y sombrillas en plena calle. Exigen más espacio para los viandantes

C. Marsiñach

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El proyecto de peatonalización definitivo de Carles Buïgas verá la luz en 2019. FOTO: Alba Mariné

El proyecto de peatonalización definitivo de Carles Buïgas verá la luz en 2019. FOTO: Alba Mariné

Los vecinos reclaman un nuevo modelo peatonal para la calle Carles Buïgas. Hace más de un año que el Ayuntamiento implementó una prueba piloto en una de las principales arterias turísticas del municipio. Y la propuesta no les ha acabado de convencer. Les gusta el concepto pero consideran que «no se ha acabado de estructurar bien», explica la presidenta de la Asociación de Vecinos Salou Este, Pilar Roig. 

Entonces se instalaron bidones y topos amarillos a lo largo de 500 metros de la avenida desde la calle Zaragoza hasta la calle Murillo. Este año, el Ayuntamiento ha querido mejorar la zona de peatones con el fin de crear un espacio más agradable y con más zonas verdes. Por ello, en junio se colocaron 30 jardineras y se aprobó la instalación de las terrazas de bares y restaurantes en medio de la calzada peatonal. Concretamente en la parte donde hay pintados los topos amarillos y ya no circulan los vehículos. El objetivo de la propuesta era dinamizar la zona. Pero los vecinos no lo ven con buenos ojos. 

Roig critica que las terrazas hayan invadido el espacio de los peatones. «Tenemos dos carriles. Uno para los coches y el otro ahora para las terrazas. Vas paseando por allí y tienes que ir haciendo zigzag para esquivar las sillas y las mesas. No puedes caminar», lamenta la presidenta de la AAVV Salou Este. Considera que una buena solución podría ser dejar media calzada para las terrazas, de modo que se ganaría más espacio para los viandantes, «no les des todo el carril. Que nos den vida a los peatones, y si no, que no lo llamen peatonal», apuntó. Y finalmente remarca que el hecho de que las terrazas estén justo al lado por donde circulan los vehículos de los vecinos y los camiones, que descargan género en bares, restaurantes y comercios de la zona, supone un peligro para los más pequeños. «Deberían poner un cercado de madera para evitar que se pudieran escapar corriendo», manifiesta Roig. 

Hará un año que vecinos, hoteles y agentes de viaje se reunieron con el Ayuntamiento para recoger las impresiones de esta prueba provisional. Según la presidenta de la AAVV Salou Este ya le manifestaron que no les convencía. «El diseño no nos gusta. Los bidones son antiestéticos y los topos se despintan. Pero no han hecho nada». 

Otra de las reivindicaciones de los residentes es que se instalen bancos en Carles Buïgas donde no hay ni uno para poder descansar.  Según los servicios técnicos municipales se está trabajando en las bases del concurso para adjudicar la redacción del proyecto de peatonalización definitivo de Carles Buïgas. Está previsto que vea la luz a principios del 2019. El consistorio apunta que deberá ser la empresa ganadora la que tendrá que aportar las mejores soluciones y el proyecto definitivo que deberá ejecutarse. 

El concejal de Urbanisme de Salou, Marc Montagut, prefiere no entrar en detalles de cómo podría ser la futura peatonalización hasta que no hayan podido trabajar en ello más a fondo. La intención del Ayuntamiento es alargar la zona de viandantes a toda la avenida, desde calle Zaragoza a la calle Torremolinos. «Valoramos positivamente la implementación de las terrazas», explica el edil. Una propuesta que se hizo con el objetivo de dar más vida a la avenida. «Los comerciantes están muy contentos», concluye Montagut. Considera que la propuesta ha sido un éxito y recuerda que ha disminuido el ruido debido al elevado tráfico que había anteriormente en la avenida. Crear más espacios peatonales en la ciudad es el proyecto de futuro del equipo de gobierno salouense. Con el desmantelamiento de las vías se prevé que el paseo Miramar sea peatonal así como la calle Barcelona, entre otras. 

Drogas y exceso de ruido

Por otra parte, aunque la situación ha mejorado, los vecinos de la zona aseguran que se sigue traficando con drogas en plena calle y los bidones son el punto de encuentro de los vendedores. Además, manifiestan que las discotecas son su principal «problemática», ya que aseguran que no se respeta el descanso de los vecinos y se oye ruido y música hasta las seis de la mañana. 

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