Martinsa Fadesa asegura que no paralizará las obras pero ayer la actividad en la urbanización era casi inexistente
El futuro de El Mirador del Ebro, la macrourbanización de 1.000 viviendas que Martinsa Fadesa levanta en el municipio de L’Aldea está en suspenso después que la inmobiliaria se declaró insolvente el pasado lunes. Durante todo el día de ayer, el alcalde de L’Aldea, Daniel Andreu, intentó y logró finalmente ponerse en contacto con el representante de la promotora en Catalunya, Jaume González Milà, para conocer de primera mano las intenciones de la empresa. Sus palabras textuales, según Andreu, fueron que la construcción de la promoción sufrirá retrasos pero no se paralizará, «me ha contado que ahora la situación no es buena pero que en los próximos días la empresa espera estructurar una solución», recordó el alcalde.
En términos similares se expresó la misma tarde de ayer el portavoz de Martinsa Fadesa, Luís González. Aseguró que la compañía «mantiene inalterada su actividad» y que su pretensión es la de «mantener los compromisos con los clientes y los contratos suscritos». El portavoz insistió en trasladar un mensaje de «tranquilidad» y añadió que se dedicará especial atención a promociones, como la de L’Aldea «en avanzado estado de construcción».
Obras congeladas
A pesar de las declaraciones, la actividad en la promoción era, ayer, prácticamente nula. En este sentido, un trabajador de una de las decenas de empresas subcontratadas en las obras narró al Diari que el lunes por la mañana se reunieron en uno de los bloques de la promoción varios responsables de las empresas subcontratadas, «y allí se explicó que las trabajadores nos fuéramos para casa porqué la empresa no pagaba la mensualidad a causa de sus deudas». Por la noche recibió por teléfono la orden de no volver al trabajo «sólo tendremos que volver para recoger las herramientas», sentenció con tristeza.
Según esta versión, en la construcción de El Mirador del Ebro trabajaban en los últimos meses más de 400 personas, todas de empresas subcontratadas, según UGT.
El alcalde de L’Aldea desconocía ayer que las obras se hubieran paralizado totalmente aunque era consciente, en todo caso, de la baja actividad constructora en la urbanización. Para el municipio del Baix Ebre, admitió, la crisis de la inmobiliaria «es muy mala noticia ya que se pueden cortar para nosotros expectativas de crecimiento, sobretodo a nivel turístico».
La macrourbanización El Mirador del Ebro prevé la construcción de 1.000 viviendas de varias tipologías, 250 de las cuáles hoy en fase de construcción. Además buena parte de la urbanización de los terrenos ha finalizado, «sólo resta conectar el suministro de agua y construir la depuradora». Para el alcalde, el avanzado estado de las obras es un signo positivo, «ya con seguridad hay vivienda comprometida y la empresa ha anunciado que cumplirá sus compromisos. Además, por su situación geográfica y estado de ejecución creo es una de las inversiones mas atractivas de las Terres de l’Ebre».
Andreu aseguró que no modificará los presupuestos aunque se reduzcan los ingresos por las licencias de obras, «calculamos el ingreso de 1,2 millones de euros vía licencia de obras. Ahora quizás se reduzcan a la mitad pero disponemos de un remanente de tesorería de 1,2 millones de euros».