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Un estudio con ratones muestra que los nanoplásticos se adhieren y afectan a los espermatozoides

El congreso de ASEBIR sobre reproducción se celebra en Barcelona y aborda temas como los efectos de la exposición a tóxicos

Sesión científica inaugural del congreso de la asociación de embriología ASEBIR en Barcelona.ACN

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Investigadores han observado que los nanoplásticos, las formas más pequeñas e invisibles de contaminación plástica, se adhieren a los espermatozoides y alteran parámetros como su motilidad, según un estudio in vitro realizado con ratones. Así lo ha explicado Elena Ibáñez, profesora agregada de la UAB, durante el congreso sobre reproducción de ASEBIR, que se celebra en Barcelona.

En cambio, los ovocitos están más protegidos de los nanoplásticos gracias a una membrana denominada zona pelúcida. Ibáñez ha advertido que los nanoplásticos están presentes “en todas partes, desde el Everest hasta el océano más profundo”, aunque en concentraciones menores a las utilizadas en el estudio.

La investigadora ha pedido no caer en el alarmismo, pero sí impulsar la investigación para responder a grandes incógnitas, como si estos plásticos pueden afectar la capacidad reproductiva.

En la sesión científica inaugural del congreso de la Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción (ASEBIR), Elena Ibáñez explicó que los embriones y los ovocitos están rodeados por una cubierta, la zona pelúcida, que actuaría como una barrera de protección frente a los nanoplásticos, aunque no sería “100% eficaz”. “Incluso con esta cubierta hay una pequeña entrada de nanoplásticos, pero por lo que hemos visto no es suficiente para inducir efectos en el desarrollo”, afirmó en declaraciones posteriores a la ACN.

En cuanto a los espermatozoides, los investigadores han observado que los nanoplásticos se adhieren a su superficie y comprometen parámetros como la motilidad o la integridad de la membrana, aunque no han detectado que penetren en el interior de las células y, por tanto, no modificarían su contenido genético.

“Los espermatozoides no tienen capacidad de endocitosis, es decir, no pueden internalizar partículas, como sí pueden hacerlo los embriones”, explicó la profesora agregada del Departamento de Biología Celular de la UAB, y añadió que el efecto de los nanoplásticos sería externo: “Si la membrana del espermatozoide está recubierta de nanoplásticos, le costará más moverse. Ahora queremos comprobar si realmente la capacidad de fecundación se ve afectada”.

Ante la inquietud que pueden generar los posibles efectos de los nanoplásticos sobre la capacidad reproductiva, Ibáñez señaló varias limitaciones del estudio que deben tenerse en cuenta. En primer lugar, explicó que los nanoplásticos no son una única sustancia, sino que existe una gran variedad, y que en el laboratorio han trabajado con un tipo concreto de partículas, lo que impide extrapolar los resultados: con nanoplásticos más pequeños, por ejemplo, el efecto podría ser diferente.

Además, indicó que se utilizaron concentraciones muy elevadas de nanoplásticos para observar qué efectos podían tener sobre las células sexuales, y precisó que en el medio ambiente esas cantidades son probablemente mucho menores. Uno de los problemas a los que se enfrentan los investigadores es que, aunque los nanoplásticos se encuentran en todas partes, no se conocen con precisión sus concentraciones reales.

En cualquier caso, recordó que se han detectado nanoplásticos en todo el planeta, desde el Everest hasta la fosa de las Marianas; dentro de las casas, en suspensión, o incluso en las verduras, y no solo en las que se compran en bolsas. “Sabiendo que estos nanoplásticos están ahí y que su concentración aumenta cada año, debemos prepararnos por si en algún momento se supera el umbral en el que sí puedan resultar tóxicos. Por eso es importante ser conscientes del problema y seguir investigando”, afirmó. Y añadió: “También sería conveniente limitar el uso del plástico y los residuos plásticos”.

El efecto de los tóxicos, entre los temas del congreso

El presidente de ASEBIR, Antonio Urries, explicó que durante el congreso, que comenzó este miércoles y finalizará el viernes en Barcelona, se abordarán temas como la edición genética para corregir mutaciones que pueden causar enfermedades hereditarias; la automatización de los laboratorios de reproducción asistida o los efectos de los tóxicos, especialmente en el semen. “Pensábamos que el semen ‘lo aguantaba todo’, pero ahora estamos observando que somos más sensibles a la exposición ambiental y que los tóxicos son un factor negativo en la fertilidad masculina”, destacó.